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Blogs Bukubuku por Emilio de Miguel Calabia

La decision soviética de invadir Afganistán (1)

Emilio de Miguel Calabia el

 

Sólo a alguien que no sepa cómo funcionan las cosas, le puede dejar tranquilo encontrarse en un libro de Historia la frase “Felipe II ordenó la construcción de la Gran Armada para conquistar Inglaterra”. Las cosas en el mundo real nunca son tan sencillas.

Incluso un monarca tan poderoso como Felipe II, no tomaría una decisión así sin haber consultado antes con sus consejeros. Los consejeros estarían divididos en distintos grupos de interés y unos defenderían acciones drásticas y otros, más moderadas. Felipe II tendría que sopesar opiniones diversas y no siempre desinteresadas, aunque la decisión final fuese suya. Por otra parte, a la hora de tomar la decisión Felipe II se movería constreñido por su propia visión del mundo. Nunca vemos el mundo como es, sino como nos parece que es y ese “nos parece” incluye la ideología, los prejuicios, las ideas reconcebidas. La respuesta que demos al problema que nos hemos planteado, dependerá en buena medida de esos factores que he mencionado y de los que a menudo no somos plenamente conscientes. Así pues la frase “Felipe II ordenó la construcción de la Gran Armada para conquistar Inglaterra” no es más que un cómodo resumen de la realidad más compleja de que Felipe II deliberó con sus consejeros y consultó a especialistas y al final optó por una solución al problema que se había planteado (“¿Qué hacer con la protestante Inglaterra que ayuda a los rebeldes holandeses?”), que consistió en la empresa de la Gran Armada.

Todo este rollo viene a cuento de que me apetece considerar cómo fue la decisión soviética de invadir Afganistán que, como la de la Gran Armada, es considerada por muchos como el punto de inflexión en el declive de la URSS.

En 1979 la URSS tenía todo el derecho del mundo a considerar que Afganistán era un país que entraba en su órbita al mismo título que Hungría o Checoslovaquia. En 1921, tan pronto los ingleses le habían permitido una política exterior independiente, Afganistán firmó un Tratado de Amistad con el nuevo régimen soviético. Fue el primer país en hacerlo.

Aunque modestas, las relaciones entre ambos países tuvieron cierto contenido. En 1926 firmaron un Tratado de No Agresión y la URSS comenzó a proporcionar a Afghanistán instructores militares, armamento y aviones. En 1928 Kabul abrió su primera ruta aérea internacional; fue con Moscú, precisamente. Para la década de los 30, la URSS era el principal socio politico y comercial de Afganistán.

El Rey Zahir Shah, durante la II Guerra Mundial, llevó a cabo una política exterior a tres bandas muy inteligente: se dejaba querer por los agentes alemanes que le tiraban los tejos y al mismo tiempo bandeaba hábilmente entre soviéticos y británicos. La política exterior de Zahir Shah podría resumirse en un “no te cases con nadie”. No quiso entrar en el Pacto de Bagdad, promovido por EEUU, y se aprovechó todo lo que pudo de la ayuda soviética, sin convertirse en un estado cliente. La Guerra Fría, bien jugada, ofrecía a los Estados que no ocupaban una posición geoestratégica crítica la posibilidad de extraer beneficios de los dos bandos.

En 1973 su primo Daud, que había sido Primer Ministro hasta 1963 en que Zahir le cesó y llevaba diez años muy dolido (así son los asuntos humanos: un ego herido puede desatar un desastre), le dio un golpe de estado con el apoyo del PDPA (Partido Democrático Popular de Afganistán = Partido Comunista) y de oficiales comunistas en las FFAA (muchos oficiales se habían formado en la URSS de donde habían vuelto con algo más que con una buena capacitación militar; habían vuelto convertidos al comunismo). Daud implantó una república autoritaria, en la que cualquier disidencia o atisbo de oposición podia llevar a un individuo a la cárcel o a sitios peores.

Daud quería reforzar el poder del Estado y elevar el perfil internacional de Afganistán. Para ello, consideraba imprescindible fortalecer el Ejército. Igual que su primo Zahir, quiso mantener una política equidistante entre el Este y el Oeste, pero EEUU, que lo veía dentro de la órbita soviética, le rehusó la ayuda militar que le pedía. Como consecuencia, tuvo que volcarse más hacia la URSS de lo que hubiera deseado. Fueron las armas y los instructores soviéticos los que le permitieron fortalecer su Ejército. El comercio bilateral se triplicó y el Tratado de Neutralidad y No-Agresión fue renovado por otros diez años. La URSS cumplía además un papel muy importante en tanto que presionaba a los líderes del PDPA para que mantuvieran su apoyo a Daud, al tiempo que pedía a Daud que no les reprimiera con demasiada dureza. No tuvo demasiado éxito en ninguna de las dos cosas.

Para 1977 los soviéticos empezaron a estar un poco moscas con Daud, que se estaba dejando querer demasiado por los norteamericanos. Ese año mantuvo una bilateral con el Secretario de Estado norteamericano Cyrus Vance en Viena y fue invitado a visitar EEUU. EEUU incrementó su ayuda a Afganistán e incluso concedió ayuda para la formación de militares. Daud también se aproximó a aliados de EEUU como Irán, Pakistán y las monarquías del Golfo Pérsico y aceptó los avances de Pekín. Incluso se permitió criticar a Cuba en el Movimiento de los No-Alineados por sus intervenciones en África.

El 17 de abril de 1978 Mir Akbar Khyber, el principal ideólogo de la facción parcham del PDPA, fue asesinado. Conociendo a Daud, muchos pensaron que había sido su policía secreta la que había ejecutado a Khyber. Su funeral se convirtió en una masiva manifestación de protesta en contra de Daud. Daud reaccionó deteniendo a varios líderes comunistas. El 27 de abril el Ejército se sublevó, dio un golpe de estado y asesinó a Daud. Taraki, de la facción Khalq del PDPA, fue nombrado presidente y Primer Ministro de la nueva República Democrática de Afghanistán y Babrak Karmal, líder de la faccion Parcham, fue designado Viceprimer Ministro.

Como todo es complicado en Afganistán, aún hoy quedan muchas preguntas en el aire sobre el golpe del 27 de abril. ¿Sabía Daud que se estaba preparando un golpe y por ello había tratado de descabezar al PDPA en los días previos? ¿Fue un golpe puramente militar, a cuyo carro se sumó el PDPA, que logró instrumentalizarlo? ¿Es cierto que algunos elementos del PDPA, en connivencia con elementos del KGB, estaban preparando un golpe para agosto, pero la ejecución se adelantó ante la represión desatada por Daud? ¿Cuánto sabían los rusos sobre el golpe? Con respecto a esta última pregunta, he leído hasta tres respuestas distintas y las tres suenan verosímiles. Las pongo por el orden de verosimilitud que les doy: 1) Algunos elementos del KGB estaban complotando por su cuenta con el PDPA y preparando un golpe de estado para agosto, no para abril; 2) Los soviéticos no estuvieron detrás. El golpe les pilló completamente por sorpresa; 3) Los soviéticos estaban urgiendo al PDPA a que dieran un golpe, pero cuando se produjo finalmente les pilló por sorpresa, porque no lo esperaban en ese momento. Afganistán es tan complicado que hasta la idea de que fuera un autogolpe de Daud sería creíble (bueno, aquí estoy bromeando. Si hubiera sido un autogolpe, le habría salido excesivamente bien. No sobrevivió para contarlo).

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