Fue la noticia mas debatida ayer en abc.es, la acusación de Mercedes Pérez contra Pablo Iglesias de haberla suspendido en una asignatura de Políticas “por llevar perlitas“. Mercedes, alcaldesa del PP de un pequeño pueblo, acudió por la noche a la tertulia de El Cascabel, en 13TV, y allí seguimos una polémica que es útil para recordar los principios básicos del periodismo sobre la verificación de los relatos. Principios que a veces tienen que enfrentarse a la corrección política, como en este caso.
Y es que algunos se han enfadado mucho porque exigí a Mercedes pruebas de que, en efecto, Iglesias la había suspendido por motivos ideológicos y no por falta del calidad del examen. En su respuesta, afirmó que la frase de ABC no era correcta, que ella no había dicho exactamente eso puesto que Iglesias no la había suspendido 3 veces, sólo una. Y que había un segundo suspenso de otra profesora. ¿Fue a la revisión? ¿Vio el examen? Aunque la respuestas sobre esas dos acciones básicas para valorar la corrección de una calificación fueron negativas, a algunos les han molestado las preguntas.
Hoy, Mercedes insiste en las páginas de ABC en la acusación aunque ahora ya reconoce tres suspensos en la asignatura de tres profesores diferentes. Y, como prueba de que fue una buena estudiante, presenta una fotocopia de notas, pero no de Políticas, es muy llamativo, sino de un Master que hizo después.
Pero muchos no quieren que contrastemos las afirmaciones de Mercedes, porque ella seria la víctima y el malo, Pablo Iglesias. Y ahí, cuando el periodismo se deja arrastrar por esa presión, pierde su credibilidad, para informar o analizar las andanzas de Pablo Iglesias o de cualquiera.
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