ABC
| Registro
ABCABC de SevillaLa Voz de CádizABC
Blogs Una de piratas por Oti Marchante

No hay Malle que por bien no venga

Oti Marchante el

 


 


La última vez que recibió en persona el aplauso de una sala de cine, estaba yo en ella. Louis Malle presentó en Cannes su ‘Tio Vania’, la última de sus películas y uno de los experimentos más felices por rodear el teatro de cine sin que dejen de sonar y oler sus tablas. Allí se le aplaudió como si fuera el final de su vida y su obra; y lo fue. El tiempo cambiará de sitio una y otra vez a Louis Malle, lo sacará y lo meterá varias veces de ese lugar común en el que chapotean los cineastas que atraen o provocan el escándalo. Nadie como Louis Malle para entrar en esos terrenos de ‘lo molesto’ y sortear en ellos consecuencias manidas y facilonas como ‘lo previsto’ o ‘lo cómodo’. Pero es que ese cineasta abrupto y con un fondo poético (los limones que se refrota Susan Sarandon en ‘Atlantic City’) había aprendido cine como ayudante de Robert Bresson, un hombre tan austero y explícito como un capón.


Todo Malle tiene remedio si se mira atenta y completamente. Acaban de sacar ‘Le souffle au coeur’ y ‘Lacombe Lucien’ muy bien empaquetadas, y uno se las echa ahora al coleto con la frescura de lo recién hecho. No tengo tan reciente todo el cine de Louis Malle, pero arriesgo una opinión: salvo excepciones, algo así ha de pasar con toda su filmografía, desde ‘Ascensor para el cadalso’, ‘Los amantes’, ‘La pequeña’ (he de ver, pues la tengo en casa, ‘El unicornio’), ‘Aurevoir les enfants’, ‘Herida’… En fin.


Tal vez, en el fondo, Louis Malle sea el verso libre de una ‘nouvelle vague’ demasiado interesada en pisar el área.

Otros temas
Si quieres ponerte en contacto conmigo:

Entradas más recientes