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Blogs Una de piratas por Oti Marchante

Kiarostami en bonshai

Oti Marchante el

 

 

Ya sé que esto puede significar un disgusto para algunos de vosotros, pero tengo que decíroslo: ya ha pasado las películas de Resnais y de Kiarostami, pero es como si no hubieran pasado, o peor. Lo de Resnais, una infulosa y absurda adaptación de “Euridice” con cine sobre teatro sobre cine y sobre representación que era un auténtica dormilina, y la de Kiarostami que era una bromita en japonés absolutamente desperdiciada por la codicia autoral de Kiarostami, que se pierde en un continuo deambular en coche entre el tráfico japonés mientras que el alma de su historia, que la tenía, se la lleva el diablo. Aquel Kiarostami que sabía donde estaba el suelo, la tierra y el cine, es ahora alguien que viaja y hace películas, como Woody Allen. 

 

 

“Vous n´avez encore rien vu” reúne en un espacio a varios actores de Resnais que interpretaron Euridice y los enfrenta a una pantalla donde se ha filmado una representación modernuqui de la obra de Anouilh y esos actores sentados van repitiendo texto, haciéndose con la representación, y por partida doble, pues reinterpretan el papel Sabine Azema y Anne Cosigny, y como Orfeos Lambert Wilson y Pierre Arditi, y Mathieu Amalric en el papel de teniente Colombo siempre con un pitillo en la boca… Total, que ahí el único que viaja al inframundo es uno mismo, porque lo que es Orfeo. No es que sea pesada, es que es la pesadez. Pero, en fin, !honra a Resnais, que ha cumplido noventa o más!.

Kiarostami es algo más joven, pero puede ser igual de pesado o más en cuanto le dan una cámara y un coche. Con esos dos elementos, Kiarostami puede hacerse kilómetros de rodaje, en ambos sentidos. “Like someone in love” tendría dentro una buena historia entre un anciano muy interesante y una jovencita aún más interesante, cada uno en su terreno. Ella es prostituta y él un hombre íntegro, y se cruzan con un joven enamorado, bruto e ignorantón… ?Qué pasa?…, pues eso tan prometedor le coge a Kiarostami en pleno vicio de subirse a un coche y rodar el volante, con lo que se entera de lo que pasa en Japón aún menos que Bill Murray en la peli que ya sabéis.

Y yo también sé algo: sé que me podría esforzar en analizar y reflexionar sobre la triple o cuádruple teatralidad de lo de Resnais, o sobre la minimalidad del contraplano de la historia de Kiarostami. Pero ya me he esforzado en verlas, y si ellas no me entretienen a mí, yo me tengo que entretener, al menos, escribiendo de ellas. 

Y aunque no digo otra cosa distinta en la crónica, procuraré enlazarla por aquí en cuanto le tenga a lazo.

HE AQUÍ EL LAZO

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