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Blogs Tiro al blanco por Tomás González-Martín

El secreto de Hazard: vivir en la niñez a tres metros de un campo de fútbol

Sus padres, Thierry y Carine, exfutbolistas, quisieron que sus hijos fueran jugadores. Ahí está el resultado: nació una estrella

El secreto de Hazard: vivir en la niñez a tres metros de un campo de fútbol
GRAF7841. MADRID, 13/06/2019.- Aficionados en las inmediaciones del estadio Santiago Bernabéu antes de la presentación del internacional belga Eden Hazard como nuevo jugador del Real Madrid . EFE/Rodrigo Jiménez
Tomás González-Martín el

El fútbol siempre generó familias casadas con el balón, como los Laudrup o los Neville, pero la saga de los Hazard ha conseguido el más difícil todavía en un país que desde la decadencia del Anderlecht y el Standard de Lieja no alberga clubes que permitan dar salida a sus talentos. Los genios del fútbol belga deben emigrar para triunfar. Los padres de Eden Michael Hazard, la nueva estrella del Real Madrid, lo tuvieron claro desde que el niño daba patadas en el vientre de Carine, tantas que mamá tuvo que dejar el fútbol. «Eden marcó sus primeros goles conmigo», subraya ella a sus 54 años. A los 26, cuando se quedó embarazada del nuevo galáctico, era jugadora de la Primera División belga. «Una delantera de clase», dicen sus familiares con orgullo. Su padre, Thierry, 52 años, fue profesional en el Louvieroise de la Segunda División nacional. Fue un centrocampista defensivo. Vamos, que repartía cera, y no precisamente de velas. La mezcla de genes balompédicos dio a luz un media punta mágico, Eden, de regate letal, rapidez en diez metros decisivos y con olfato de gol. Pero Carine y Thierry no se conformaron con Eden. Tienen otros tres hijos que son jugadores. Pero hay «trampa».
La trampa es un secreto bien planificado para formar esta saga: «Tenemos un campo de fútbol a un metro de casa», señala Carine.

No exagera. La realidad es que exagera dos metros, porque el césped se encuentra tres metros de casa, en la bonita localidad de Braine-le-Comte, situada en el centro de Bélgica, en medio del campo, con 21.000 habitantes que anhelan que sus hijos jueguen en ese coqueto terreno de juego, rodeado de árboles, para obtener otro genio como Hazard.

Thierry y Carine «colgaron las botas» con Eden, tuvieron otros tres hijos y se dedicaron a que todos pudieran ser profesionales del balón. Los dos se hicieron profesores de deporte. «Cuando papá y mamá no nos veían teníamos un agujero para levantar la verja y jugar en el campo de fútbol de noche, como si fuéramos presos que nos escapáramos», reconoce sonriente un familiar al lado de Thorgan (26 años), fichado hace unos días por el Borussia Dortmund. El tercero de la «troupe», Kylian (24 años), juega en el White Star de Bruselas, mientras el pequeño, Ethan, trece años, milita en el Tubize, el equipo donde Eden comenzó a brillar. La trayectoria de la estrella fichada por el Real Madrid, desde su progresión en el Tubize hasta la presentación en el Bernabéu, es un camino de catorce años dirigido con mano férrea por sus padres.

Un ojeador vio jugar a Eden con catorce años y acordó con Thierry su traslado a Lille, capital del norte francés, para formarse en el club. «Vini, vidi et vinci». Eden Hazard triunfó allí paso a paso. En ese momento, a los catorce, cuando debía dar un salto importante en su vida, recibió el impulso de Natacha Van Honacker, cariñosa y discreta compañera de clase.


Se gustaron desde siempre, desde el cole. «Natacha fue su otro apoyo», reconoce la familia Hazard. Y estuvieron juntos siempre. Si existen historias amores eternos, Eden y Natacha forman la pareja ideal. Ella compartió sus éxitos y momentos difíciles en todo momento. Le vio destacar en el Lille y firmar su primer contrato profesional a los 16 años. Con 18 vivían juntos. Doce meses después nacía Yannis. En 2012 fichó por el Chelsea, que pagó al Lille 38 millones. Natacha y Eden se casaron inmediatamente y poco tiempo después tuvieron su segundo hijo, Leo. En 2015, ya figura del equipo inglés, nació el tercero, Samy. Hoy, en Madrid, Eden y Natacha comienzan otro periplo de ensueño. 

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