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Blogs Ciencia y Tecnología por José Manuel Nieves

Organismos extremófilos podrían vivir en planetas no habitables

José Manuel Nieves el

Un grupo de investigadores de Ciencias Exoplanetarias de la NASA, del Instituto de Tecnología de California, acaba de llegar a la sorprendente conclusión de que la vida, después de todo, podría existir incluso en los planetas más extraños y aparentemente inhóspitos del Universo. La investigación, que será publicada en Astrobiology, ya está disponible en arxiv.

Hasta el momento, los astrónomos han descubierto cerca de 800 planetas más allá del Sistema Solar. Muchos de ellos tan calientes que su superficie está, literalmente, derritiéndose, o tan fríos que son auténticas bolas de hielo moviéndose en órbitas irregulares alrededor de estrellas muy diferentes al Sol. El objetivo sigue siendo el de encontrar un mundo gemelo del nuestro, o que por lo menos comparta con la Tierra algunas de sus características principales. Características que permitan la existencia de vida tal y como la conocemos.

Pero, ¿Y si la vida pudiera arraigar también en los planetas más extremos? "Cuando hablamos de un planeta habitable -explica Stephen Kane, autor principal del artículo- nos estamos refiriendo siempre a un mundo en el que pueda existir agua en estado líquido. Y para eso un planeta necesita estar a la distancia adecuada de su estrella, de forma que no sea ni demasiado caliente, ni demasiado frio".

Es lo que se conoce como "zona de habitabilidad" de una estrella, y depende del tamaño y de la temperatura del astro. Por ejemplo, la "zona habitable" de estrellas pequeñas y frías estará muy cerca de ellas, mientras que la de soles muy grandes y calientes deberá, por fuerza, estar más lejos.

Kane y su colega Dawn Gelino han trabajado largos años para crear un "Catálogo de zonas habitables", calculando el tamaño y la distancia a la que se encuentran esas órbitas privilegiadas en todos y cada uno de los sistemas planetarios descubiertos hasta ahora.

Sin embargo, no son muchos los planetas que, como la Tierra, ocupen la órbita adecuada y permanezcan, además, en ella y a una distancia más o menos constante de su estrella. Muy al contrario, muchos de los exoplanetas descubiertos recorren órbitas muy excéntricas, lo que les lleva a menudo a acercarse y alejarse periódicamente de sus estrellas.

"Esa clase de mundos – continúa Kane- pasan sólo una pequeña parte del tiempo en la zona habitable, lo cual puede implicar, por ejemplo, que se calienten mucho durante cortos espacios de tiempo entre largos y frios periodos invernales. O que deban soportar, periódicamente, picos de un calor o un frio extremos".

Pero Kane piensa que el hecho de que todos esos mundos sean tan diferentes al nuestro no significa necesariamente que no puedan albergar vida. "Los científicos -asegura Kane- han hallado en la Tierra formas microscópicas de vida que pueden resistir en las condiciones más extremas.

Algunos organismos pueden reducir su metabolismo prácticamente a cero para sobrevivir a largos periodos de frío. Y sabemos que otros pueden soportar condiciones de calor extremo si están protegidos por una capa de agua o de roca. Se han estudiado incluso organismos terrestres (como ciertas esporas, bacterias y líquenes) que han demostrado ser capaces de sobrevivir en ambas clases de ambientes, e incluso en las condiciones más extremas del espacio exterior".

La investigación de Kane y Gelino sugiere que la zona de habitabilidad alrededor de las estrellas debe ser mucho mayor de lo que se piensa, y que incluso los planetas hostiles para la vida humana podrían ser el hogar ideal para organismos extremófilos como líquenes y bacterias. "La vida evolucionó sobre la Tierra en un estadio muy temprano del desarrollo del planeta -dice Kane- y bajo condiciones mucho más brutales de las que existen ahora".

Kane, además, cree que muchos de esos mundos capaces de albergar vida podrían no ser planetas, sino más bien las lunas de algún gigante gaseoso como Júpiter. "Existen montones de planetas gigantes ahí fuera -afirma el investigador- y todos ellos, si se parecen a los planetas gigantes del Sistema Solar, podrían tener lunas".

Como ejemplo, Kane se refiere a Titán, la mayor luna de Saturno y que, a pesar de su tenue atmósfera, está demasiado lejos del Sol y es demasiado fría para que haya sobre su superficie vida tal y como la conocemos. "Pero si acercas Titán al Sol, tendría un montón de vapor de agua y condiciones muy favorables para la vida".

En la actualidad, Kane y Gelino están trabajando para determinar cuáles, entre todos los planetas extrasolares descubiertos, podrían ser habitables para organismos extremófilos. "Podríamos encontrarnos con muchas sorpresas ahí fuera si empezamos a reflexionar sobre lo que consideramos, o no, habitable".

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