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Blogs El blog de Jorge Cachinero por Jorge Cachinero

Paloma Valencia, el desafío de unir Colombia

Paloma Valencia.
Jorge Cachineroel
European Risk Advisory (ERA).

NB: Este artículo fue publicado anteriormente en El Economista.

El Economista, 11 de mayo de 2026, p. 35.

Colombia suele debatirse entre lo urgente y lo importante y, en medio de esa tensión, hay voces que no solo diagnostican la crisis, sino que le dan sentido al rumbo.

La de la candidata presidencial Paloma Valencia es una de las más lúcidas de todas y su punto de partida no es menor.

Paloma Valencia, nacida en 1978, abogada y escritora, educada en la Universidad de los Andes, en Bogotá, y en la Universidad de Nueva York, es nieta del presidente de Colombia Guillermo León Valencia (1962-66).

Guillermo Léon Valencia.

La carrera presidencial de la senadora conservadora Paloma Valencia entró en una fase decisiva cuando, el pasado 8 de marzo, fue catapultada por las primarias interpartidistas al centro de la escena nacional.

El resultado que obtuvo en las primarias de la derecha, seis millones de votos en la que se conoce como “La Gran Consulta”, sacudió el panorama político, colocándola como el candidato con mejores perspectivas para derrotar al sucesor del petrismo, Iván Cepeda.

Colombia es un país con condiciones extraordinarias -biodiversidad, recursos, diversidad cultural-, que, sin embargo, no ha logrado traducir ese potencial en bienestar sostenido para sus ciudadanos.

El problema de Colombia no es únicamente ideológico, sino también emocional y estructural, ya que sigue siendo un país atrapado en sus fracturas internas, en los odios heredados, en la dificultad de construir sobre lo construido.

Las divisiones en Colombia terminaron por convertirse en una causa del estancamiento, por lo que la propuesta de valor de Valencia no gira en torno a políticas públicas concretas, sino en torno a una idea más amplia de país, recuperar la capacidad de sumar.

Este propósito puede, a primera vista, sonar simple, incluso evidente, pero en el contexto colombiano resulta profundamente retador, ya que durante años la política ha encontrado rentabilidad en exacerbar las diferencias.

Paloma Valencia, en cambio, insiste en que reconocer la diversidad no debería llevar a la confrontación permanente, sino a convertirla en una fortaleza para avanzar.

Su discurso conecta con la sensación compartida en Colombia de que el Estado perdió autoridad y, por ello, los ciudadanos de muchas regiones volvieron a sentirse solos.

Las preocupaciones más críticas de los colombianos son la seguridad, la salud y el progreso de los jóvenes, que no son retos estadísticos para Valencia, sino experiencias cotidianas.

El miedo en las calles, las colas para conseguir medicinas y la incertidumbre económica en los hogares son la norma en Colombia.

Valencia no es una figura improvisada, ya que lleva más de una década en el Senado, donde ha construido una reputación de disciplina, estudio, consistencia y coherencia, y en doce años de vida pública no ha sufrido ninguna acusación de corrupción.

Paloma Valencia conoce bien Colombia, la recorre, la escucha, no solo en tiempo de campaña, y eso se refleja en la manera en que plantea los problemas y en la forma en que propone enfrentarlos.

Valencia (i), Uribe (d), Popayán, Colombia, 22 de abril de 2026.

Su apuesta pone el énfasis en el orden como condición para avanzar, en la seguridad, en las instituciones, en las reglas de juego, como base necesaria para que el país funcione y para que las oportunidades dejen de ser una promesa y se vuelvan realidad.

Valencia, al mismo tiempo, insiste en que Colombia vuelva a sumar, una idea que atraviesa todo su planteamiento para dejar de convertir cada diferencia en una fractura y entender que un país no avanza cuando se divide, sino cuando construye en medio de sus diferencias.

La propuesta de Valencia cobra especial relevancia en el momento actual porque, al ser Colombia un país agotado por la confrontación permanente, su visión combina firmeza para tomar decisiones, claridad en el rumbo y la capacidad para convocar a todos.

Valencia se ha ido consolidando como una opción seria para liderar ese proceso por su trayectoria, conocimiento del país, carácter y una hoja de vida limpia en un terreno donde esto escasea.

Valencia no solo es un nombre que represente una alternativa, sino, más bien, una posibilidad real de cambio en un momento de incertidumbre.

Cepeda (i), Valencia (d).

La posibilidad de ordenar el país, recuperar la confianza y cerrar las brechas que lo han frenado en los últimos años es tangible si Colombia quiere dejar atrás la parálisis de la división y avanzar con decisión.

Paloma Valencia surge hoy como la opción más sólida para lograrlo.

Las encuestas dan la razón a Paloma Valencia, quien sería la vencedora en la segunda vuelta del 21 de junio y la némesis del petrismo, que desea perpetuar el desorden y la ausencia de prosperidad y que convertiría a Colombia en un país sin proyecto.

Valencia se convertirá en la primera mujer presidente de Colombia, cuyo reto será épico, ya que el futuro del país está en juego.

 

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