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¿Qué buscan las grandes potencias en Eurasia?

¿Qué buscan las grandes potencias en Eurasia?
Jorge Cachinero el

El mapa de Rusia muestra que es la nación euroasiática por excelencia, ya que es el puente que conecta ambos continentes.

Rusia se comporta en Eurasia como su actor principal, tanto en lo político como en lo militar, y lo demuestra con creces en Europa oriental, en la región del Cáucaso, en Asia central y en el Océano Ártico.

La estrategia de Rusia hacia el corazón del mundo está formulada de acuerdo con la huella profunda que ha dejado en esa región a lo largo de siglos de historia y con la necesidad existencial de evitar ser cercada, especialmente a través de su frontera occidental.

Para ello, Rusia crea profundidad estratégica y geográfica a su alrededor, que le proporciona tiempo y espacios cruciales para sobrevivir a una agresión y absorberla, movilizar recursos y adaptarse antes de que sus centros críticos se vean desbordados.

Rusia se garantiza así el poder de escoger entre varias opciones para defenderse o contraatacar desde su vasto territorio y recuperar una situación de control, ya sea militar o diplomáticamente, mediante alianzas inteligentes.

Rusia despliega su disuasión, como la mayor potencia nuclear que es, estratégica y tácticamente, las capacidades de sus Fuerzas Armadas y el uso creciente de herramientas asimétricas, como la energía, el entorno ciber o la comunicación.

China se apalanca en el arte de la gestión económica y la conectividad como estrategias de influencia estructural y de poder en Eurasia y no tanto en lo militar.

Pekín apuesta por su nueva ruta de la seda, la Iniciativa de la Ruta y del Cinturón, para dar forma a la conectividad entre modelos de negocio e intereses nacionales, especialmente expandiendo ecosistemas digitales y de alta tecnología, a través de Eurasia.

China crea y asegura la existencia de corredores comerciales, logísticos y energéticos porque el desarrollo de infraestructuras no es una inversión económica, sino el corazón de su estrategia de poder e influencia en Eurasia.

China pone el foco en la estabilidad interna de los países euroasiáticos y su posicionamiento cuenta con una visión de largo plazo y de horizonte profundo, ya que sabe que el tiempo está de su lado.

Estados Unidos (EE. UU.) es un actor decisivo en Eurasia, aunque es extrarregional.

El modelo estadounidense de seguridad en Eurasia consistía en replicar la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y expandirla al continente asiático o al espacio indo-pacífico, como lo definen muchos expertos estadounidenses.

Esta alternativa está en cuestión debido a la resistencia de muchos aliados tradicionales de EE. UU. en Asia, de forma destacada, Japón, Corea del Sur o Australia, que no quieren sacrificar sus relaciones comerciales con China.

Asimismo, esa opción ha de someterse a la revisión completa de la política exterior global de EE. UU. que el presidente Donald J. Trump (DJT) está anticipando y que no tiene a la OTAN entre sus prioridades.

DJT y su equipo tienen una visión más decimonónica sobre cuáles son las áreas de influencia prioritarias para EE. UU. y es más propenso al reparto del mundo de estas con el resto de las grandes potencias al modo en el que se cerró la II Guerra Mundial.

La proyección de la India está creciendo no solo en Eurasia, sino también en el resto del mundo, y está abandonando progresivamente su rol de observador por uno de moldeador activo de la realidad.

Nueva Deli pilota su política exterior desde el principio de la autonomía estratégica por la cual no renuncia a relacionarse con ninguna de las grandes potencias ni a vincularse exclusivamente con ningún bloque militar o político.

Las posiciones que India adopta en política exterior están guiadas por el objetivo de alcanzar y proteger sus intereses nacionales, por lo que nunca escogerá asociarse con bloques por defecto y sí buscará alinearse en torno a agendas.

India protege con celo su espacio de maniobra estratégica, se relaciona con todas las potencias, gestiona su interdependencia con ellas y construye alianzas diversificadas y de geometría variable.

En definitiva, la India busca estabilidad regional a través de la energía, el comercio y la conectividad, le repugna la confrontación, apoya la multipolaridad y enfoca su atención en la disuasión y el combate contra los grupos terroristas y la actividad cibernética.

La Unión Europea (UE), por su parte, ha destrozado el capital reputacional que había construido en Eurasia a comienzos de siglo y los grandes poderes regionales, algunos de ellos globales, la desprecian y no pierden el tiempo en reunirse con sus representantes.

La ambición de la UE de convertirse en un poder militar para enfrentarse a Rusia le ha granjeado la ruptura de su vinculación económica y comercial con esta, en su propio perjuicio, la frialdad de China y el distanciamiento de la India.

 

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