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Blogs Entre barreras por Ángel González Abad

La sangre de José Tomás

Rosario Pérez el

"A José Tomás le ha cogido un toro en Aguascalientes. Se teme por su vida". La noticia nos conmueve en el duermevela de la madrugada. La primera impresion es terrorífica: un manantial de sangre se ha desbocado por la taleguilla de la figura de hierro. El redactor jefe Vicente Ángel Pérez, alma del cierre de noche en ABC, nos lee los teletipos de urgencia mientras "para las máquinas en marcha" para incluir una última hora que ya está dando la vuelta al mundo: "José Tomás está gravísimo". Son las cuatro de la mañana. La impresión es amarga: contunde la femoral y la safena.

El teléfono empieza a sonar. No para. Pese a la hora, la voz de la afición ha volado rápida en esta noche negra de abril. Empeora el parte de guerra: ha seccionado la iliaca. Las informaciones llegan confusas, hablan de casi 20 bolsas de plasma en la transfusión. La pérdida de sangre ha sido espantosa. Tanto que desde el primer momento por la megafonía de la plaza han pedido a los aficionados su donación para dar vida al héroe. Los tendidos, rebosantes, se han volcado. La congoja ha encogido el corazón a éste y al otro lado del Atlántico. Las lágrimas de cristal se precipitan a borbotones como el caliz sagrado del hombre de oro que se ha jugado la vida en un ruedo acechado por la parca. El padre del torero llora a su hijo en una tierra hidrocálida más fría que nunca en este 23-A en México, curiosamente el lugar donde también sufrió una de las cogidas más graves en el inicio de su carrera. La gente, pese a sentirse también rota de dolor, trata de infundirle ánimo: no hay consuelo posible cuando un hijo lidia en un quirófano por hallar un mañana. José Tomás, siempre puro y de verdad, ha pisado una vez más terrenos comprometidos. Y a las puertas del hospital Hidalgo ensalzan el toreo inmaculado del mito de Galapagar. Se habla también de su generosidad, del dinero que ha entregado esta semana en Aguascalientes para ayudar a los jóvenes. y del percance… Imposible borrarlo de la retina: el horror aún no ha abandonado a los que colmaban el coso.
 
Cuando se iban a enviar estas líneas, nuestro corresponsal de ABC, Guillermo Leal, nos trae información esperanzadora. El apoderado de JT, Salvador Boix, ha salido a las puertas del hospital Hidalgo para tranquilizar a las innúmeras personas que allí se congregaban y rezaban por el maestro: "Su vida no corre peligro en este momento". Pero la operación aún no ha concluido: la cornada es muy seria. Desde México nos dicen con la voz entrecortada que no quieren ver la sangre de un valiente sobre la arena… Yo tampoco quiero verla.

Toros
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