
“Matonismo sindical”, lo ha llamado el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, ayer, en El Correo, y hoy, de nuevo, en Punto Radio. Y no se me ocurre concepto más adecuado para definir la actitud de los sindicatos en el centro del Bilbao el pasado domingo. E igualmente hace unas semanas, el 18 de diciembre.
Resulta que el País Vasco es la comunidad autónoma más restrictiva en lo que a libertad de horarios comerciales se refiere. Tan restrictiva que, hasta recientemente, los comercios vascos no podían abrir ni un domingo al año. Y todo por la brutal presión sindical contra esa libertad.
Ahora se ha atrevido el Gobierno Vasco a una tímida apertura, ocho domingos o festivos al año para los comercios de más de 150 metros, y ha pasado lo que ha pasado. Que los sindicatos han hecho un despliegue de matonismo.
Y eso que casi nadie se ha atrevido a hacer frente a los violentos piquetes sindicales. Sólo 4 comercios pequeños osaron abrir. Ni un solo gran almacén, por cierto, ¿por miedo? ¿por presión? Y los cuatro valientes se encontraron con el panorama de la fotografía de más arriba. Exactamente igual que los ciudadanos que se atrevieron a entrar. O el alcalde que fue a apoyarlos. Una sinfonía de gritos e insultos.
Y, por supuesto, los líderes nacionales de tales sindicatos, CC.OO. y UGT (también estaban los nacionalistas ELA y LAB) no han hecho crítica alguna a la violencia de los suyos contra la libertad en el País Vasco. Todo lo contrario, les parece muy bien. Y lo encuentran totalmente democrático. Así son nuestros sindicatos.
Sindicatos