Serge Gainsbourg, el músico francés, era un tipo bastante feo, orejudo y de ojos saltones, y dueño de un humor provocador e hiriente. Su capacidad para destruirse era notable, y solo estaba a la altura de su talento. Dejó, además de canciones extraordinarias, bastantes anécdotas, que recordé el viernes mientras escuchaba La Javanaise de camino a casa, cuando me decidà a escribir de nuevo aquÃ.
1. A principios de los 60, Gainsbourg, que todavÃa no era famoso, compuso algunas canciones para France Gall, una chica yeyé con el rostro despistado de los inocentes. Una de ellas, «Annie aime les sucettes», parecÃa una historia meliflua sobre la compra de piruletas, pero en realidad era una canción cuajada de referencias sexuales, de guiños, a veces de mal gusto, que su joven intérprete ignoraba por completo. Cuando logró comprenderlos, la mezcla de disgusto y de humillación le llevaron a recluirse: «Entendà lo que significaba cuando estaba en Japón, de gira (…) Sentà una vergüenza absoluta y me encerré en casa. Estaba muy mal. HabÃa sido traicionada, en cierto sentido, por los adultos que me rodeaban».
«Poupée de cire, poupée de son», que le valió a Francia la victoria en el Festival de Eurovisión de 1965, y que describe las desventuras de una prostituta, era una canción donde la melodÃa candorosa disimulaba, de nuevo, los dobles sentidos. «El amor solo está en las canciones», dice su letra.
2. En 1969, Gainsbourg volvió a armarla con la canción «Je t’aime, moi non plus» («Te quiero, yo tampoco»). El diario Le Figaro recuerda los pormenores del escándalo. El tÃtulo viene de una frase atribuida a DalÃ: «Picasso es español, yo también; Picasso es un genio, yo también; Picasso es comunista, yo tampoco» o, en francés, «Picasso est espagnol, moi aussi; Picasso est un génie, moi aussi; Picasso est communiste, moi non plus». L’Osservatore romano, el diario de El Vaticano, pidió boicotearla. La España de Franco la censuró. Lo cierto es que Gainsbourg la habÃa compuesto algunos años antes para su antigua amante, Brigitte Bardot. A la actriz también le dedicó «Initials B.B.», y juntos interpretaron «Bonnie and Clyde». Inolvidable el «Bonnieeeeeeeee» de la Bardot en ese tema, por cierto.
La frase más fascinante -y bella- de «Je t’aime, moi non plus» es ambigua: «L’amour physique est sans issue», es decir, «El amor fÃsico no tiene salida», que puede interpretarse como «el amor fÃsico es un callejón sin salida», o una perdición. Gainsbourg, que era muy listo, quizá sabÃa que lo transgresor, cuando la moda es «liberarse», pasa por abrazar actitudes conservadoras.
3. Gainsbourg expresó sus preocupaciones polÃticas en varias ocasiones. En 1975, publicó un disco titulado «Rock Around The Buker», donde se burlaba del nazismo que habÃa sufrido durante la Segunda Guerra Mundial, como tantos otros niños judÃos. Una de las canciones, «S.S. in Uruguay», se rÃe de los criminales nazis que huyeron a paÃses americanos para no ser juzgados por sus crÃmenes: «S.S. en Uruguay / bajo un sombrero de paja / me tomo un zumo de papaya, con una pajita».
4. En 1979, Gainsbourg publicó una versión reggae de La Marsellesa, «Aux armes et caetera». Su ocurrencia no le sentó muy bien a algunos sectores de extrema derecha. En Estrasburgo, durante uno de sus conciertos, un grupo de paracaidistas ofendidos por la canción se coló entre el público con ganas de hacérselo pagar. Hubo hasta amenazas de bomba. Esa noche, el músico, sin arredrarse, tomó el micrófono y entonó, solemne, el himno de Francia: «¡Soy un insumiso -gritó- que ha devuelto a La Marsella su significado original!».
5. Por último, en 1984, y para quejarse de las cargas impositivas, Gainsbourg decidió quemar un billete de 500 francos en la televisión. Ya habÃa comenzado su declive.
Gainsbourg fue un tipo peculiar. Algunos de sus escándalos me desagradan, pero otros, muchos de los que he mencionado, me divierten bastante. Ya escribiré más sobre él. Por ahora, dejo un vÃdeo de La Javanaise, y me voy a dormir.
Francia