
Cuando estudiaba en el colegio Geografía Física y Humana, oí hablar por primera vez de las conurbaciones. El ejemplo que se nos ponía entonces era el de la conurbación Nueva York Nueva Jersey. Hoy me parece que un ejemplo mucho más apropiado es el Área de la Gran Bahía. Lo sé porque vivo allí.
Vivir en una conurbación significa que vas de Cantón a Jiangmen en el sureste, que está a 93 kilómetros (la misma distancia que de Madrid a Segovia) y no sabes ni dónde termina Cantón, ni dónde empieza Juangmen, porque lo único que ves en todo el trayecto son edificios. También significa que si quieres ver naturaleza, te tienes que ir a la provincia de al lado.
El Área de la Gran Bahía tiene una extensión de 56.000 kilómetros cuadrados y una población de 86 millones de personas. Si fuese un país, por extensión sería el 123º del mundo y estaría entre Togo y Croacia. Por población sería el decimoctavo país más poblado del mundo, empatado con Turquía. La densidad de población es de 1.550 habitantes por kilómetro cuadrado (sí, estamos un poco apretados). Sólo hay 7 países/territorios en el mundo con una densidad de población mayor.
El Área de la Gran Bahía abarca las ciudades de Guangzhou, Shenzhen, Zhuhai, Foshan, Zhongshan, Dongguan. Huizhou, Jiangmen y Zhaoqing en la provincia de Guandong, más las Zonas Administrativas Especiales de Hong-Kong y Macao.
El Área se estableció en 2019 con la idea de crear un área económica de importancia global y que fuese además un centro de innovación. Cada ciudad aportaría aquello en lo que destaca: Hong Kong, los servicios financieros; Shenzhen la innovación; Cantón las manufacturas… Otro objetivo al crearla, que no se suele explicitar, era integrar realmente a Hong Kong en la economía del sur de China y que no fuese tanto por libre. Por cierto, que el PIB del Área de la Gran Bahía se estima en casi dos billones de dólares. Si fuera un país, se encontraría entre los diez países con mayor PIB.
Estamos tan obsesionados con la macroeconomía que a nadie se le ocurre formular una pregunta: ¿es hermosa el Área de la Gran Bahía? Intentaré responderlo con comparaciones. Es tan hermosa como una ópera de Wagner tocada por trompetistas histéricos. El Área se parece a un cuadro cubista del último Picasso pintado por su sobrino Jacobo. Si fuera una novela, sería “La broma infinita” de David Foster Wallace, con un hilo argumental difícil de seguir y que parece que no se vaya a terminar nunca.
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