¿Por qué la leche materna sí es buena aunque la madre esté desnutrida?

Publicado por el mar 13, 2014

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pechoEstoy empezando a entender por qué las personas pro lactancia dan tanto la turra con la información una y otra vez. Disculpen la palabra turra pero es que a veces he llegado a pensar que se pasan. Pero claro, luego ves noticias como las de las enfermeras de Cataluña diciendo que las madres malnutridas no pueden dar de mamar a sus bebés porque su leche no es buena y te paras a pensar y te dices que, aquí, como en Dinamarca, huele a podrido.

Verán, aquí un pantallazo de la página web de dichas enfermeras.

 

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Bien, ¿ven ustedes a la derecha un lindo pajarito? ¿Qué les sugiere? Bingo. Una marca que, curiosamente, vende leche artificial, y que está presente en una web de enfermeras que acuden al parlamento de Cataluña para decir algo que ellas saben perfectamente, o al menos deberían saber, que no es cierto. Dicho de otra manera, que unas enfermeras digan que por culpa de la crisis las madres se ven obligadas a destetar porque están malnutridas y por ello, qué casualidad, tienen que tomar los niños leche artificial, suena muy raro. ¿No les parece? Y suena raro porque debería ser de obligada exigencia que un colectivo tan importante como el de la enfermería, conozca al dedillo qué es la lactancia. Me gustaría explicaros con detalle por qué los sanitarios no deben hacer publicidad de leches artificiales, algo que está recogido por Decreto. Os enlazo aquí un blog que lo explica muy bien. Mucho mejor que yo.

 

Pero antes de entrar de lleno en este tema hablando con una experta que vayan por delante varias cosas que quiero dejar muy claras.

 

  • El mejor alimento para el bebé es la leche materna. En exclusiva hasta los seis meses y a partir de ahí combinada con alimentos sólidos pero siguiendo con la teta hasta, lo ideal, los dos años. Y lo dice la OMS, no yo.
  • La persona que tiene que decidir dar la teta es la madre puesto que las tetas son suyas. Y esto, que parece de perogrullo, a veces conviene recordarlo. ¿Por qué? Pues porque cada maternidad es diferente (incluso con la misma madre) y no todas las circunstancias son a veces favorables. Yo di pecho más tiempo a la primera que a la segunda por motivos personales y no porque tuviera poca leche, se me diera mal o cosas por el estilo. 
  • Las decisiones de la madre corresponden a la madre y nadie tiene juzgarla por ello.

Ahora bien, lo que no se puede hacer es contar mentiras. O no decir toda la verdad que no es lo mismo pero se obtiene idéntico resultado. Si las madres están desnutridas (que me lo creo) su leche sigue siendo buena. Y en cualquier caso, si de lo que se trata es de solucionar el problema, es de sentido común que se empiece por nutrir a las madres y, así, matamos dos pájaros de un tiro. Creo que sería mucho más honesto, dónde va a parar, que esa famosa marca dijera: queremos ayudar a las mujeres que no tienen recursos con nuestro producto regalándolo al banco de alimentos pero no usar una estrategia FAL-SA para obtener publicidad: que las madres por culpa de la crisis no tienen leche o ésta es de mala calidad. Mentira. Lo peor es que un colectivo, al que se le presupone seriedad, admita jugar este juego. No me parece ético.

Pero vamos con la experta. Se trata de Dra. Carmela Baeza, médico de familia, consultora certificada en lactancia materna IBCLC, responsable de programas de formación en lactancia materna del Centro Raíces (acreditados oficialmente para profesionales de la salud),  Evaluadora de la Iniciativa Hospital Amigo de los Niños (IHAN-UNICEF) Es decir, una mujer que sabe de qué va la lactancia materna por formación y por experiencia ya que ha dado de mamar de manera ininterrumpida a sus cinco hijos durante ocho años.

Habla la doctora Baeza:

“La leche materna está diseñada al milímetro. Desde hace 400.000 años ha asegurado la supervivencia de la especie, tanto en tiempos de riqueza como en tiempos de carestía. La Naturaleza quiere que la especie sobreviva, y por tanto, no deja que la alimentación de la cría dependa de que la madre esté más o menos alimentada.

Una forma en que la Naturaleza protege a la madre es que durante la lactancia la mujer no tiene la regla, lo cual ayuda a conservar sus reservas de hierro. Una mujer desnutrida que alimenta a su bebé con fórmula tiene más riesgo de anemia que una madre que lo amamanta.

Se han realizado muchos estudios comparando la composición de la leche de madres bien nutridas con leche de madres de países muy desfavorecidos que tienen un estado nutricional deficiente. En estos estudios se compara leche de madres suecas o británicas, por ejemplo, con leche de madres de Gambia o Etiopía. Los resultados son claros: la composición de la leche varía ligeramente, pero no lo suficiente para causar ningún tipo de carencia a los niños.

Por ejemplo, la leche materna aporta energía a los niños. En un grupo de mujeres de Gambia, el aporte energético de la leche es de 72 kcal/100 ml, y en un grupo de madres británicas 69 kcal/100 ml, es decir, similar. Lo mismo ocurre con el contenido de lactosa, proteínas, ácidos grasos, etc.

La diferencia dramática radica en que una madre de Gambia come una dieta en la que sólo el 10% es grasa, mientras que una dieta británica contiene un 40% de grasa. Esto tiene como consecuencia que una madre de Gambia pierde peso y nutrientes cuando amamanta (porque todo lo bueno que tiene se va a la leche) y una madre británica bien nutrida, no.

Es decir, si una madre está desnutrida producirá leche perfecta para su bebé porque estamos diseñados para asegurar la superviviencia de nuestras crías.

Y aquí entra la cuestión de Salud Pública. Sabemos con certeza científica que:

1. La fórmula artificial empeora la salud de los bebés y no se debe utilizar a menos que haya un impedimento REAL a la lactancia materna, y
2. La leche de mujer SIEMPRE es nutricionalmente adecuada para sus bebés,

de lo cual se deriva que todos los servicios de salud pública deben:

1. Apoyar de forma efectiva la lactancia materna (es decir, en primer lugar asegurando una formación adecuada del personal sanitario, que no debe en ningún caso estar patrocinada por compañías que venden fórmula), y

2. En caso de desnutrición de la madre, ALIMENTAR A LA MADRE para que pueda estar bien para cuidar y amamantar a sus hijos.
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Bien, entonces, seamos serios, por favor. Si la madre está malnutrida y se quiere ayudar, digo yo que lo mejor será dar comida a la madre. Pero, nunca, quitar la leche materna. Esto me recuerda a la famosa frase atribuida a María Antonieta que ante el hambre que pasaba el pueblo dijo aquello de: si no tienen pan, que coman pasteles. Estoy empezando a pensar qué oscuros intereses hay detrás para que exista tanta gente que se quiere cargar la leche materna.

Conclusiones.

-Que la gente está empezando a pasar hambre es una realidad.

-Que por desnutrida que esté la madre su leche sigue siendo buena.

-Si de verdad quieren ayudar, por favor, den alimentos a las madres.

-Ya está bien de malinformar a las madres. Las mujeres (excepto un porcentaje muy mínimo) tienen leche una vez han parido o tenido a sus hijos por cesárea (yo he tenido dos cesáreas, una de ellas programada, y he tenido leche para amamantar a cuatro a la vez si hubiera sido preciso) Que no os engañen con cuentos chinos. Si no quieres dar el pecho no lo hagas, sólo faltaría, pero que no sea nunca por falta de información. Ya está bien de poner zancadillas a algo tan bueno para el bebé (y para la madre) como es la lactancia materna. Se sabe que evita cánceres en las mujeres lo que supondría un ahorro considerable en sanidad como todo lo que es preventivo. Os aconsejo leer este artículo sobre lactancia y la explicación de por qué las españolas “no tenemos leche” 

¿Si usted quiere facilitarle un techo a alguien no se le ocurriría pagarle una estancia en el Ritz durante una semana, verdad? Sería mucho mejor ayudarle a conseguir un trabajo. Pues eso. Que nos falta mucho sentido común todavía. O nos sobran intereses, nunca se sabe.

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Madre no hay más que una © DIARIO ABC, S.L. 2014

No es posible entender la historia de la humanidad si no atendemos a la historia de la familia, de la crianza de quienes la protagonizaron. Cómo nacemos y cómo somos criados importa demasiado. Sin amor y ternura en la infancia, sin una familia que contenga, proteja y quiera se hace difícil ser un adulto mentalmente sano. Este blog es un espacio de reflexión sobre todo lo que nos afecta como seres humanos desde el momento en que somos concebidos. Nada es por casualidad y casi todo tiene un porqué en lo que nos sucede relacionado con nuestra infancia. ¡Bienvenido! Más sobre «Madre no hay más que una»

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