La ‘dolce’ Roma de Fellini y Tyto Alba

La ‘dolce’ Roma de Fellini y Tyto Alba

Publicado por el Dec 14, 2017

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¿Qué le pasaba por la mente a un genio como Federico Fellini? Uno de los directores de cine más importantes de la historia que modeló el panorama europeo con su interpretación del séptimo arte durante parte del siglo XX. Su paso del neorrealismo a un estilo barroco, onírico y muy personal, acreditó una filmografía como de las más arrolladoras y exigentes de todos los tiempos. Con un estilo que fue evolucionando en cada nueva película, fue íntimo amigo de Roberto Rossellini que le llegó a influenciar en su trayectoria y plasmó a través de esas historias contadas en imágenes el compromiso político, la depresión, el psicoanálisis, sus sueños, la cultura popular, el sexo y las mujeres, la sátira circense (dirigida, sobre todo, contra la alta sociedad), el surrealismo, el catolicismo, y una cierta visión de Italia, particularmente de su Ciudad Eterna como abstracción.

Hablaba de Roma como aquella ciudad inmersa en un juego de espejos que recreó, en concreto, en uno de sus títulos fílmicos, Roma (1972). Un retrato rápido y visionario de la ciudad hecho mediante los recuerdos de un joven de provincias que llega a la estación de Termini, poco antes de la Segunda Guerra Mundial. Fellini nos muestra una Roma como realidad multiforme, interminable y contradictoria a través de una serie de escenas y personajes heterogéneos: desde un desfile de moda eclesiástica a la recreación de los prostíbulos, desde los enfrentamientos con la policía hasta el atasco en el Grande Raccordo Anulare, con un estilo que pasa del lirismo a la sátira y de la nostalgia a lo truculento.

Entre las diversas escenas no existe nexo narrativo alguno, sólo la memoria y la voluntad de recuerdo del director, que pasa de un tema a otro sin transición, como hace también en su última obra gráfica Tyto Alba (Badalona, 1975). Con Fellini en Roma (Astiberri), Alba vuelve a sumergirse en la biografía de un personaje artístico, anteriormente lo hizo con La casa azulLa vida. Una historia de Carles Casagemas y Pablo Picasso (Astiberri). Ahora, nos muestra un Federico Fellini anciano que sufre de insomnio y que se despierta cada madrugada. Ese insomnio le lleva a dar largos paseos por Roma. Aunque en ocasiones sueña, es cuando una vez despierto agarra uno de sus cuadernos y dibuja esos sueños tal y como lleva haciendo desde hace casi treinta años por recomendación de su psiquiatra. Durante sus salidas le vienen a la memoria recuerdos relacionados con la zona de Roma por donde camina; cuenta anécdotas de su llegada a la Ciudad Eterna, cuando intentaba sobrevivir por los alrededores de la estación Termini, de sus inicios como caricaturista callejero en Via Veneto, de su entrada en la revista satírica Marc’Aurelio, de la guerra…

Se suceden apuntes y sueños de Fellini entre realidad y ficción, con unos compañeros de viaje entre los que se encuentran: su mujer Giulietta Masina, Aldo Fabrizi, Rinaldo Geleng, Roberto Rossellini, Liliana Betti… También con Dalí, y con su admirado y colorido Dick Tracy, el circo, los estudios Cinecittà, su amistad con Balthus… Y sus encuentros imaginarios con fantasmas del pasado como Anita Ekberg, Marcello Mastroianni, Pier Paolo Pasolini.

Alba escoge con muy buen criterio tanto la documentación de la historia como la parte gráfica, ya que con las acuarelas y colores pastel contrastados, muy característicos del dibujante y autor catalán, nos transportan de forma magnífica a ese inconsciente de Fellini y a su ciudad. Los dibujos acompañan al relato transmitiendo lo onírico y lo entrañable, además de mostrar parte del imaginario del director. También nos acerca a esa faceta artística que tenía Fellini. La de dibujante.

Fellini realizó un libro llamado Libro de los sueños. Durante décadas fue recogiendo en forma de dibujos “sus incursiones en el inconsciente”. El director italiano plasmaba cada día sus sueños en un diario. Un hecho que revela la importancia del inconsciente en la vida de Fellini. La práctica casi mecánica del dibujo, era otra de sus obsesiones, y queda patente a través de su propio testimonio: “Siempre he dibujado sobre cualquier trozo de papel que me encontraba. Es una especie de reflejo condicionado, un gesto automático, una manía que llevo conmigo desde siempre”.

Sus dibujos eran una manera de empezar a mirar la película a la cara, para ver qué tipo sería, un intento de fijarse en algo, aunque sea minúsculo, incluso insignificante, pero que le pareciese que tenía que ver con la película de manera velada.

Fellini en Roma, es un recorrido por los sueños y recuerdos del director que se hacen fascinantes. Entre lo naturalista y lo mágico el espectador/lector asistirá asombrado a una serie de secuencias gráficas prodigiosas, no exentas de detalles y envueltas en el barroquismo visual de la puesta en escena de un director que volcaba una ilimitada pasión en la imágenes, en las calles y en la gente que habitaba la Ciudad Eterna.

“Hablar de sueños es como hablar de películas, ya que el cine utiliza el lenguaje de los sueños: años pueden pasar en segundos y se puede saltar en un lugar a otro”. Fellini.

En definitiva, es un cómic biográfico en el que la curiosidad y el estar atento, ser observador de lo que sucede y rescatar lo interesante, misterioso o excitante, es la materia prima de la historia. En un itinerario laberíntico e imprevisible Alba realiza un gran trabajo que invita a explorar lo desconocido y a darle vida por más extraño que resulte. Una ‘dolce’ obra gráfica felliniana.

Además, en Madrid en estos días podemos ver en Circulo de Bellas Artes, Federico Fellini. Sueño y diseño, una muestra en torno al guionista y director de cine cuyo hilo conductor atraviesa por lo onírico, lo erótico y su obsesión por el dibujo. La exposición, de carácter documental, muestra fotografías de rodaje, dibujos originales, proyecciones y material inédito, y permite acercar al visitante a la complejidad su grandeza.

Fellini en Roma // Tyto Alba // Astiberri // 14 euros // 2017

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