Sobre todo les temblaron las piernas a quienes decÃan que el Gobierno no actuaba o hacÃa poco para impedir los desmanes de los independentistas. Y he aquà que el Gobierno se arriesgó a recurrir al Constitucional a pesar del informe desfavorable del Consejo de Estado y los que le acusaban de inacción se pusieron de perfil.
Muy especialmente, Albert Rivera, que se puso de perfil ante lo que muchos auguraban como el No del Constitucional al Gobierno. Rivera se fue el fin de semana a un desfile de moda y declaró que apoyaba al Gobierno, pero no del todo. O que no lo apoyaba si el Constitucional decÃa que no. Sorprendentemente, el PSOE, de la mano de Carmen Calvo, estuvo bastante más contundente y claro que Ciudadanos en su apoyo al recurso del Gobierno.
Lo anterior es una muestra de la cantidad de populismo que también practica el constitucionalismo cuando de Cataluña se trata. Los mismos que exigÃan acciones contundentes al Gobierno han acusado de imprudencia a Rajoy, cuando el presidente se ha arriesgado a una respuesta negativa del Constitucional. Una respuesta negativa que, en efecto, estuvo cerca de producirse, debido a la posición de sus miembros progresistas, cercanos a la teorÃa del Consejo de Estado según la cual Puigdemont tenÃa derecho a seguir burlándose del Estado de Derecho y de todos los españoles y a consumar una nueva ilegalidad antes de que éste, es decir, el Constitucional, actuara.
Tengo pocas esperanzas de que asà sea, pero serÃa deseable que este espectáculo del tembleque de piernas de quienes exigÃan acciones contundentes sirva al menos para dejar de hacer declaraciones y propuestas populistas sobre Cataluña.
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