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Blogs Vendiendo Motos por Tomás González-Martín

Capirossi también fue un niño, aunque no se lo crean

Tomás González-Martín el

Hay fotos de Loris Capirossi y de Sete Gibernau sentados juntos, siendo unos chavales. Parece mentira que Loris y Sete fueran niños alguna vez. La trascendencia mediática nos ha obligado a ver al italiano como un piloto que ya nació con el mono puesto. ¿Pero Loris fue bebé cuando era pequeño? Algunos no se lo creen. Le hemos conocido siempre montado sobre una moto. Lleva veintidós temporadas en el Mundial.

Debutó en el Gran Premio de Japón de 1990, con 17 años (Bolonia, 4-4-1973). Brilló con la rapidez del espumante italiano. Fue un estallido de calidad. Obtuvo su primera victoria en aquella primera campaña, en Inglaterra. Deprisa, deprisa, se adjudicó dos títulos mundiales consecutivos de 125, en aquel estreno de 1990 y en el siguiente, en 1991. Subió a la cilindrada de 250 y consiguió el cetro en 1998, frente a Rossi. Estaba predestinado para ascender a MotoGP.

El año 2000 subió a la cilindrada reina. Después de tres años con Honda, “Capi” fichó por Ducati para crear una moto ganadora. Fue, junto a Checa, el artífice de la progresión de la bala roja. Stoner aprovechó ese trabajo para rematar una máquina triunfal que alcanzó la gloria en 2007. Ahora, a los 38 años, ha decidido dejarlo a final de temporada. Llorando. Porque en su vida no ha sabido hacer otras cosa que pilotar motos. ¿Qué hago a partir de noviembre? Suma 324 carreras, 29 himnos en su honor, 99 podios y 41 “poles”. Quería lograr el palco número 100. La edad no perdona. Ha tenido un hijo y ya piensa más en la familia. Echa el freno en la pista. Es lo que suele suceder cuando estos locos bajitos tienen descendencia, que dejan de soñar solo con la moto y se dedican por fin a su mujer y a su prole.

Ese es el punto y final de los pilotos, dicen los directores. Cuando se reflexiona en la familia, ya no se arriesga a tope en el asfalto. Ley de vida. Se va un “griot”. Una historia viviente del motociclismo que puede relatar cuentos y leyendas para escribir un best seller. Si nos contara los amores y robos de novias entre pilotos que ha visto en estos 22 años en el paddock… Ciao amico. Ha sido siempre un grande. Por su elegancia y su sonrisa eterna. Que otros le imiten.

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