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Blogs Tras un biombo chino por Pablo M. Díez

Un elefante con “mono” enganchado al “caballo”

Pablo M. Díez el

Los animales también pueden volverse drogadictos, sobre todo en un mundo en el que, a veces, los hombres pueden llegar a ser mucho más bestias que humanos. Así lo demuestra el caso de Gran Hermano, un elefante macho de la provincia de Yunnan, al sur de China, que ha pasado un año entero en rehabilitación hasta superar su dependencia de la heroína.
Según informaban esta semana los medios chinos, el elefante fue enganchado al caballo por un grupo de cazadores furtivos que querían atrapar a la manada que dirigía. Con el fin de controlarlo, empezaron a alimentarlo con plátanos rociados con heroína, por lo que el animal se aficionó tanto a la droga que incluso sufría el mono y se volvía agresivo cuando le faltaba dicha sustancia.
El propósito de los cazadores era vender la manada de elefantes tras atraparlos en un bosque cerca de Dehong, pero fueron detenidos con las manos en la masa por la Policía gracias a un chivatazo. Tras desarticular esta red, los agentes forestales descubrieron sorprendidos que el jefe de la manada, Gran Hermano, empezaba a mostrar preocupantes signos de violencia, por lo que uno de los traficantes les confesó que le estaba entrando el síndrome de abstinencia.
Trasladado junto al resto de sus compañeros al centro de rescate de Dehong y, luego, a un safari de Yunnan, los cuidadores pensaban que Gran Hermano se recuperaría de su adicción con un poco de aislamiento. Pero no fue así y el mono que sufría el elefante era tan fuerte que hasta intentó escapar rompiendo los hierros de su jaula.
A finales de 2005, el animal fue trasladado al Parque Tropical de Vida Salvaje de Hainan, una isla del sur de China, donde los veterinarios decidieron que el mejor método para curar a Gran Hermano era aplicarle el mismo tratamiento que a los humanos.
Así, el elefante recibía cada día una dosis de 50 miligramos de metadona, 40 miligramos más de la que se destina a los drogadictos, y era alimentado con hierba fresca, fruta y caña de azúcar.
Ayudado por masajes y baños, Gran Hermano necesitó un año para superar su dependencia de las drogas tras sufrir varias recaídas que le hacían llorar e intentar escapar presa del pánico.
Pero, finalmente, los veterinarios lograron su objetivo y este elefante asiático, una vez rehabilitado, puede ser reinsertado junto a otros ejemplares de su especie en la jungla tropical de Xishuangbanna, un lugar donde espera no volverse a encontrar con otros humanos que, más bien, parecen animales.

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