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El Real Madrid no está bien, vale ¿Y los arbitrajes en Gerona y Wembley, qué?

El Real Madrid no está bien, vale ¿Y los arbitrajes en Gerona y Wembley, qué?
GRA236. MADRID, 16/08/2017.- El delantero del Real Madrid, el francés Zinedine Zidane, durante el partido frente al FC Barcelona de la Supercopa de España que se juega hoy en el estadio Santiago Bernabéu en Madrid. EFE/Chema Moya
Tomás González-Martín el

¿Qué le pasa al Real Madrid? Como si fuera el doctor Barnard con bata blanca, Zidane, Bettoni y Pintus auscultan el corazón del equipo y no le encuentran enfermedad grave ¿Qué le sucede entonces? Su problema es tan complicado como sencillo, tan difícil como simple, tan crudo como real: el Real Madrid ha conseguido veinte goles menos que la temporada pasada en sus primeros 18 partidos de competición. La cuenta sale fácil, con esos veinte tantos más habría ganado todos los partidos. El dilema es por qué no los consigue.

No los remata porque el conjunto se encuentra físicamente sin punta de velocidad y cada jugador lo sabe. No los consigue porque el futbolista sufre ansiedad al saber que no está fino, porque ahora no posee en sus piernas esos 0,4 segundos más de rapidez que le permitían llegar antes al balón para vencer con su calidad y superar los cerrojos adversarios. No los marca porque el futbolista, en esa situación, se precipita, ansioso, y remata antes de lo debido, de manera que el disparo no lleva la precisión acostumbrada. Ahora, los tiros se marchan fuera o tocan la madera. Antes entraban todos.

No es falta de actitud o motivación, es un estado físico normal que no permite demostrar siempre la superior clase que disfruta el equipo. Lo números, como el algodón blanco, no engañan: en los 18 primeros partidos del equipo blanco de la pasada temporada ganó trece encuentros y empató cinco, nunca perdió. E los primeros 18 encuentros de la campaña actual suma doce victorias, tres empates y tres derrotas. El conjunto ha sufrido cuatro goles menos en su portería en este curso, el problema es que ha anotado veinte menos. En la temporada anterior logró 56 y en la presente lleva 36, con un promedio de dos por envite. El quid de la cuestión es que en el otoño pasado su capacidad goleadora alcanzó la media sobrenatural de 3,05 por partido. Quizá el dilema no sea el acierto de hoy, sino la brillantez estratosférica de antes.

En estos momentos malos, los arbitrajes perjudiciales se han subido al problema para hacer perder al equipo encuentros que pudo haber ganado o empatado. En Gerona sufrió el 2-1 en claro fuera de juego y hubo un penalti de Reglamento a Cristiano. En Londres, la primera diana del Tottenham se fraguó en otro fuera de juego nítido ¿Que está pasando con los arbitrajes contra el Real Madrid? ¿Solo es mala suerte? También le arbitraron mal frente al Levante y el Betis. Y le perjudicaron, sin perder puntos, en Vitoria y en Getafe, con penaltis y expulsiones que tampoco se llevaron a cabo.

¿Por qué al Real Madrid no se le señalan los penaltis tan claros ni se expulsa a jugadores que dan golpes o patadas brutales, como sufrieron Lucas en Vitoria y Ramos en Wembley? Pero ganó, dicen los que no quieren entrar a juzgar la realidad. Ganó, sí, pero sufrió ostensiblemente para hacerlo.Y lo más grave es que los rivales tienen una imagen de libertad para dar patadas a los jugadores del Real Madrid y continúan con esa dureza. Recordekos las palabras de Amancio, cuando analizó que la patada de Fernández, que casi le retira del fútbol, fue la consecuencia de la violencia que se permitía en aquellos años setenta bajo el latiguillo falso de la hombría del fútbol. Aquella triste frase escondía la falta de calidad y la dureza que deseaban aplicar muchos equipos sin clase en España, amparados en tantos jugadores violentos que solo salían a lesionar, para frenar a las figuras. Ahora, el Real Madrid sufre algo parecido. Como es el ganador de todo, se permite a los “pobres” rivales hacer de todo. Mal vamos por ese camino. Mientras tanto, al Barcelona, que solo juega un poquito menos mal que el Real Madrid, no le señalan un penalti en contra ni por equivocación.

Ahora, la plaga se ha extendido a la Champions. Gol en fuera de juego del Tottenham y patadón indignante contra Ramos que se saldó con un alucinante reparto de tarjetas, porque el capitán se enfadó. Algo pasa ahí, como dijo Zidane.

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