Todo buque tiene un último comandante, un último puerto, una última estela. En el caso del portaaviones «PrÃncipe de Asturias», hasta ahora buque insignia de la Armada, ese honor corresponderá por siempre al capitán de navÃo Alfredo RodrÃguez Fariñas (en la imagen) y a Ferrol, la misma rÃa gallega de donde zarpó.
-¿Cómo se siente?, le pregunté nada más atracar en la Estación Naval de la Graña el pasado viernes tras dos dÃas de travesÃa desde su Base Naval en Rota.
–Jodido, triste. Pero aún tenemos que cumplir la misión. Asà se nos requiere, España asà lo requiere. España no puede sostenerlo. TodavÃa no es el punto final, todavÃa hay que llevar el portaaviones al astillero de Navantia…
…Y luego concluir su desmilitarización antes del 7 de marzo para ser dado, oficialmente, de baja por la Armada. He ahà la última misión del último comandante del «PrÃncipe de Asturias».
De las 48 horas que tres periodistas de temas de Defensa (Emilio Andreu de RNE, Fernando Cancio de La Razón y el que esto suscribe) pudimos compartir con la dotación del «PrÃncipe de Asturias» durante esa última travesÃa hay un momento para el recuerdo: 23.45 horas del jueves.
En el puente de mando del portaaviones, orgulloso, el comandante Fariñas mostraba el cuaderno de bitácoras del «PrÃncipe de Asturias». Toda una historia viva de la Armada española en los últimos 25 años. Nos pedÃa, sobre todo, que nos fijásemos en las últimas maniobras que pudo liderar el pasado 22 de agosto. Despegues de Harriers, helicópteros… “toda la noche”, donde se realizó, entre otros ejercicios, la calificación de pilotos de la 9ª Escuadrilla (Cobra 23) de los AV-8B Harrier II Plus. Ese era uno de sus últimos grandes recuerdos tras asumir el mando del «PrÃncipe de Asturias» el 21 de septiembre de 2011.
Otro apunte del cuaderno de bitácoras. El comienzo de la última travesÃa desde Rota a Ferrol. 6 de febrero: «De 10.15 a 11.39. Comienza la singladura de buen cariz, con cielos despejados, horizontes claros, viento fresquito del NW y marejada, saliendo a la mar para efectuar tránsito a Ferrol para la inmovilización previa a la baja en la Armada […]».
Marino de pura cepa, nacido en Ferrol, al comandante Fariñas le gusta de interpelar. «A ver, periodistas, ¿dónde está la Osa Mayor? ¿Y el cinturón de Orión? ¿Qué es la baraterÃa? ¿Y las luces rojas y verdes en un barco?», fueron algunas de las preguntas que buenamente pudimos responder (o hacer mutis por el foro). También algún consejo: “Sin forzar, sin forzar”, indicaba a la mesa a un servidor con cara lÃvida ante el ajetreo de la mar.
(En esta imagen, el comandante Fariñas, con el primer comandante del «PrÃncipe de Asturias», el almirante Alfonso León, quien no quiso perderse la última travesÃa del portaaviones) Foto: Armada Española
-¿El peor momento al mando del portaaviones en este último año y medio, comandante?
-En el ámbito operativo, una vez que estábamos rellenando un avión en cubierta y tuvimos un derrame de combustible. Fue una situación de emergencia, pero que gracias a Dios quedó en solo un incidente. La situación peor: cuando me convocaron a una reunión en el Estado Mayor de la Armada para hablar de una posible baja o desactivación del «PrÃncipe de Asturias». Uno no se lo cree, no se lo quiere creer, pero es una realidad a la que hay que ir y atender.
-¿Y el mejor?
-La celebración del dÃa de la familia para que nuestras mujeres e hijos sepan donde estamos y compartan una jornada con nosotros. Es tradición celebrarla con antelación al dÃa de Reyes. Todos los niños recibÃan un pequeño regalo. Eso vale mucho.
Viernes 8 de febrero. 10:30 horas. Proa y pista de despegue hacia la rÃa de Ferrol. «Esta tierra mÃa es como es», espeta el comandante al comprobar unas gotas de lluvia en el cristal.
«Para máquinas. Estribor empujando al sur. Babor empujando a las tres», ordena el comandante Fariñas ya con el portaaviones en La Graña. Es su penúltima estela. Ayer le tocó arribar al astillero ferrolano. Misión cumplida. La última.
PD- A la espera que sea dado de baja oficialmente el «PrÃncipe de Asturias», el comandante, como muchos de sus hombres, desconoce aún su próximo destino.
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