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Blogs La capilla de San Álvaro por Luis Miranda

Plegarias atendidas

Luis Miranda el

Antes de internet el abuso de las citas era cosa de cursis; ahora es también de desinformados que se pueden tragar cualquier foto que tenga una frase relamida y un nombre al lado. La que me ha inspirado creo, sin embargo, que tiene algo de verdad, porque es de Santa Teresa: «Se derraman más lágrimas por las plegarias atendidas que por las no atendidas». A muchos nos llegó a través de Truman Capote, que en la historia del asesinato de cuatro miembros de una misma familia encontró material para la novela que le haría inmortal con merecimiento, A sangre fría, pero también una fuente de remordimientos y dolor que le amargó el resto de la vida.
Y no sólo le pasó a él. Quien pide algo al rezar tiene que tener la esperanza de conseguirlo, pero también temerlo, porque no dejará de ser una cruz, y las cruces pesan tanto como consuelan, aunque se les reciba con un abrazo. Hace casi veinte años la ciudad crecía, como ahora, en círculos concéntricos, había 35 cofradías de penitencia aunque algunos titulares todavía tenían que esperar en sus templos, y la Semana Santa era un árbol al que parecía que había que cortar el crecimiento.
Con esa paradoja en que viven las hermandades, crecían hacia lo ancho o hacia lo alto, pero no en ramas ni en fortaleza. El tronco era cada vez más grueso, pero chocaban unas con otras y parecía que hacía falta tierra. En el año 2000 se llegaba en la inercia de los años 80 y 90: los cordobeses dejaban los barrios antiguos para abrazar la comodidad de los nuevos, pero no podían llevarse a las cofradías consigo como acarreaban los muebles y los libros. Donde había más población, no podía haber cofradías; donde habían quedado las hermandades, la gente se iba y no sabían entonces lo difícil que sería acercarse.


Al cabo de casi veinte años el panorama ha cambiado. La Sagrada Cena consiguió establecerse en Poniente, las Palmeras arrancó como cofradía establecida y llegó a la carrera oficial, y los intentos de nuevas cofradías terminaron arraigando en barrios absolutamente nuevos o ya con una larga vida pero sin una cofradía. Ahora hay tres cofradías de pleno derecho, todas en barrios alejados del Centro, y cinco asociaciones, tres de ellas también a extramuros. Los recelos se han convertido en confianza, las negativas, en caminos que llegan a buen puerto. O lo parece. Irán algún día a la Catedral y no conocerán la plaza de Las Tendillas. Y sin embargo, con todo lo bueno que ha pasado en casi veinte años, cuando se piensa en el día en que se presenten ante la Puerta del Puente y busquen la antigua mezquita, hay quien piensa que quizá haga falta rezar más que nunca para llevar bien la cruz tan querida.

Liturgia de los días

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