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Mejor que la democracia

El Socorro se ha regido por los criterios de una hermandad bien llevada, aunque sus responsables salieran de una designación discrecional y no de las urnas

Mejor que la democracia
La Virgen del Socorro, tras su reciente restauración. FOTO: VALERIO MERINO
Luis Miranda el

Dolores Villanueva ha estado al frente de la hermandad del Socorro ocho años. En este tiempo se han calmado los ánimos, la hermandad ha dejado de dar noticias negativas y las que ha ofrecido, con la magnífica restauración de la Virgen a la cabeza, han sido casi siempre buenas. Parecería la suma de dos mandatos que han pasado por las urnas, pero Dolores Villanueva ha presidido una gestora que a fuerza de permanecer y de trabajar con la normalidad de una junta de gobierno normal ha conseguido hacer olvidar a mucha gente que lo era.

Quienes se hicieron cargo de la hermandad lo hicieron en una de las situaciones más delicadas que se recuerdan en los últimos años, con una deuda que erizaba la piel sólo de pensarla y unas noticias que invitaban casi a dejar de leer por el dolor de ver a una hermandad, y a esa hermandad tan tradicional, en tales tragos. Si no dejaba de salir, lo hacía sin música. Si no hablaba de dinero, se buscaban culpables.

Sólo Dios y los que acceden a los papeles de Palacio saben cómo se ha enjugado el dinero y qué se ha hecho, pero más allá de la deuda los que se hayan acercado en los últimos tiempos han comprobado que el Socorro se ha regido por los criterios y la cabeza de una hermandad bien llevada, aunque sus responsables salieran de una designación discrecional y no de las urnas. O quizá por ello, dirán los maliciosos. El rostro limpio, casi mesino, de la Madre, resume estos ocho años en que este equipo próximo a Pedro Soldado, el anterior delegado de cofradías, ha estado la mando.

La Virgen del Socorro sabrá ahora elegir de entre sus hijos a los que den el paso para pedir el voto de los hermanos en las elecciones del 8 de marzo, pero del proceso queda la sensación de que es mejor una intervención a tiempo, aunque lo decidan uno o dos, que una votación que en nombre de la voluntad popular o de unas cervezas puede traer consigo cualquier cosa. Pueden tomar nota del ejemplo ahora los que tengan prisa por arreglar algo en un estado casi peor y con menos historia: de vez en cuando la Iglesia demuestra que cuando están la verdad y la sensatez de un lado hay cosas mejores que la democracia. Sobran ejemplos de cabildos electorales y de reformas de reglas y reglamentos que no han conocido la verdad, la sensatez ni el decoro.

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