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Naufragios en Patagonia Austral, cuando Espa帽a abr铆a el camino…

Naufragios en Patagonia Austral, cuando Espa帽a abr铆a el camino…
Andrea Zucas el

Amanece en el horizonte mediterr谩neo, el sol lentamente da unas pinceladas en el cielo y este, t铆mido, se proyecta esfum谩ndose entre los destellos de espuma sobre el mar. Hoy despierta m谩s rosa que otros d铆as. El sonido de las gaviotas me suena casi igual al de los albatros. No es f谩cil escribir un art铆culo sobre mi tierra natal. No me es indiferente la memoria que me invade de im谩genes en aquellos parajes costeros de estepa, meseta, viento y oleaje de experiencias vividas聽 entre la m铆stica de las leyendas, la realidad y una de mis pasiones: el mar. Y luego relatos de tradici贸n de familia ancestral. Familia por cierto, de inmigrantes espa帽oles en gran parte de mi genealog铆a, que decidieron emprender aquella aventura en esa nueva Tierra Prometida de la Edad Moderna: Am茅rica. Al igual, que otras miles de familias pioneras en las colonias patag贸nicas. Y aqu铆 estoy yo, despu茅s de m谩s de un siglo, desde la otra orilla contando este relato en la Costa del Sol, donde la m谩s profunda nostalgia acaba de entrar en juego. Pero all铆 voy, y esta vez no ser谩 de mapas鈥ino de naufragios. En aquella 鈥淭erra Inc贸gnita鈥 que durante siglos se le铆a en las cartas de navegantes los derroteros de un estrecho, que gracias al Imperio espa帽ol de la mano de Magallanes, se descubr铆a y comenzaba a cartografiar.

La Patagonia, a lo largo de los siglos, fue vista y cartografiada de diversas formas por los viajeros europeos.

La Patagonia, como espacio f铆sico, cultural, e hist贸rico, se encuentra a mitad de camino entre el mito y la realidad. Su historia est谩 llena de esforzados pioneros, tragedias, y olvidos. Es una tierra cargada de promesas de progreso, con distintos focos de desarrollo econ贸mico y social. En su extenso territorio costero la mano de pioneros espa帽oles dej贸 sus primeras huellas, asentamientos y fuertes. Dando 谩nimo adem谩s a otras naciones a incursionar en la aventura.

A medida que avanz贸 el S. XVI, las expediciones fueron increment谩ndose acorde al aumento del volumen del tr谩fico comercial. El Estrecho de Magallanes fue un territorio de alto valor estrat茅gico para la navegaci贸n hispana hacia Oriente, as铆 como la conexi贸n natural hacia la costa americana del Pac铆fico sur y norte de los dominios castellanos. En principio, no coincidieron con un per铆odo de exhaustiva investigaci贸n de las costas y de la realidad geogr谩fica del paso austral, siendo en muchos casos, una simple idealizaci贸n de un estrecho que separaba el Nuevo Mundo de la m铆tica 鈥淭erra Australis鈥, el camino al Mar del Sur o Pac铆fico. Si bien fue representado cartogr谩ficamente a partir de la gesta de Magallanes y su expedici贸n, se trataba de un paso que requer铆a un buen soporte cartogr谩fico para poder sortearlo con 茅xito. Desde la perspectiva espa帽ola, la expedici贸n que en el siglo XVI realiz贸 la m谩s importante contribuci贸n cartogr谩fica del estrecho fue la de Pedro Sarmiento de Gamboa quien, en su viaje de exploraci贸n de 1579 y 1580, y luego en su proyecto fundacional, realiz贸 importantes aportes al conocimiento detallado de las costas de dicho paso austral, tal como se se帽ala en la edici贸n espa帽ola de su viaje, 芦La descripci贸n que hace del Estrecho de Magallanes se contempla mui instructiva y 煤til a los navegantes, porque no solo da la configuraci贸n de los Montes, sino que se帽ala mui prolixamente las corrientes, sondas, R铆os, Ensenadas y Puertos que en 茅l se hallan, informando de los parages que vio poblados, como de sus moradores禄

Descubrimiento del Estrecho de Magallanes,Copia del cuadro de Mr.O.W.Brierly, 1874

聽Reconocida posteriormente la gran haza帽a de la expedici贸n de Magallanes en las aguas de los mares del sur, y por haber logrado la primera circunnavegaci贸n alrededor del globo, la marina espa帽ola y la de otras naciones toman el mismo rumbo con el objeto de comprobar la veracidad de esta zona, a煤n desconocida ruta de navegaci贸n en la regi贸n de la 鈥淭erra australis Incognita鈥. Entre los navegantes m谩s destacados se encuentran:聽 Alonso de Camargo en 1539, Juan Ladrillero en 1557, Francis Drake en 1578, Sarmiento de Gamboa en 1579, Tomas Cavendisch en 1587, Ricardo Hawkins en 1494, Oliverio van Noort en 1599, y m谩s adelante Bouganville, Dumont d鈥橴rville, Malaspina, James Cook, Fitz Roy y Parker King y una larga lista.

La geograf铆a como tal, se desprende mucho tiempo despu茅s聽 de la astronom铆a. Esa Cruz del Sur que permanece all铆 resplandeciente y fiel hace millones de a帽os, siempre estuvo paciente para guiar a los marinos en el Mar del Sur, quienes ante la tempestad聽 buscaron refugio en alguna costa cercana. Mientras los barcos fondean en las bah铆as esperando calma, sus tripulantes desembarcaban en la costa y buscaban aquel m铆stico 谩rbol de Alerce donde cada uno de los barcos de todas las 茅pocas que por all铆 anclaron, dejaron un cartel colocado sobre su enorme tronco milenario con sus datos relevantes a modo de registro, o de anuncio. Los hay con las leyendas m谩s originales聽 y es una tradici贸n marinera en la zona desde siempre. Esos bosques esconden los mejores cuentos de hadas y duendes en donde muchos de los escritores c茅lebres encontraron su inspiraci贸n.

Desde Cabo V铆rgenes en el Oc茅ano Atl谩ntico, hasta el Faro Evangelistas en el Oc茅ano Pac铆fico, el Estrecho de Magallanes tiene una longitud de 600 km. El Estrecho divide geogr谩ficamente una de las dos zonas m谩s impresionantes del sur de Chile; la Patagonia y Tierra del Fuego.

En aquellas latitudes la navegaci贸n, es particularmente peligrosa por los vendavales y tide rips o corrientes traicioneras y los icebergs e islotes que a veces est谩n ocultos por el agua. En las rocas del Estrecho en las solitarias playas del Canal de Beagle, en el propio Cabo de Hornos y en el extenso litoral patag贸nico, el casco tumbado de un velero con su arboladura quebrada o el vapor encaramado en las rocas o escorado en la arena, las antiqu铆simas cuadernas de聽 maderas que afloran de sedimentos marinos, pertenecen a una nota indispensable en el paisaje marino austral. Silencioso testigo de innumerables naufragios de todos los tiempos, en especial durante el siglo XIX.

Durante esta 茅poca en los puertos del sur de Chile y Argentina, marinos, cazadores de lobos, balleneros, piratas y contrabandistas de 鈥淕uachacay鈥 (agua ardiente que cambiaban por cueros) coexist铆an en b煤squeda de comercio, adem谩s del comienzo del聽 auge de la ganader铆a en la Patagonia y Tierra del Fuego. (Testimonio de ello es la primera聽 Estancia de la Patagonia que se ubic贸 en estas zonas y se caracteriz贸 por el tipo de construcci贸n del estilo sure帽o, con ciertos elementos arquitect贸nicos propios de la edificaci贸n en Australia y Nueva Zelanda. 鈥淓stancia San Gregorio鈥, Fundada en 1870.)

Mapa del estrecho de Magallanes elaborado por la expedici贸n de Schouten y Le Maire, 1616.

Los marinos, practicaron una antigua industria a la que le dieron su marco legal: 鈥渓a pirater铆a del raque鈥, de origen en Inglaterra, Suecia, Noruega y en todos los pa铆ses de vida mar铆tima.

Esta acci贸n que los brit谩nicos llamaban 鈥渨recking鈥 con la que identificaban el naufragio, como derivada de 鈥渨reck鈥 sustantivo de demolici贸n fue adoptada por los espa帽oles con el vocablo 鈥渞aque鈥 dando origen a los que se conocer谩 como 鈥渞aqueros鈥 o sea individuos o empresas dedicadas a la recuperaci贸n de mercader铆as y productos obtenidos del rescate de barcos naufragados. De all铆 y para evitar confusiones se emplea el vocablo Shipwreck como pecio, palabra que en castellano identifica los restos de un barco hundido.

HMS 鈥淒oterel鈥 recuperaci贸n de restos n谩ufragos efectuados por la Corbeta brit谩nica 鈥淭urquoise鈥 en Julio de 1881.

Se trataba de un lucrativo negocio聽 que, como el resto de las actividades econ贸micas de la regi贸n, fue monopolizado por un grupo de empresarios navieros: Nogueira, Men茅ndez, Braun, Blanchard, De Bruyne. No siempre exist铆a entendimiento entre las partes.

Es curioso el dato, de que lo primero que buscaban los 鈥渞aqueros鈥 al descender en su inmersi贸n era la proa, examinar su estado聽 e inmediatamente rastrear la existencia de su mascar贸n de proa鈥 una ornamentaci贸n m铆stica y fant谩stica que pod铆a indicar la identidad de la nave y adem谩s era una pieza preciosa. Y hablando de mascarones de proa, nos encant贸 a todos con su art铆culo reciente聽 en este blog,聽 Javier Noriega.

Los naufragios constituyen uno de los principales motivos de inspiraci贸n para la literatura regional y para quienes somos cultores de Julio Verne, estos hechos nos transportan a la lectura de su libro “Los n谩ufragos del Jonathan鈥, 1897. La novela narra la historia de un misterioso hombre llamado Kaw-Dyer, naufraga su barco y vive en la tierra de la Magallan铆a, su lema es 芦Ni dios ni amo禄, subsiste por su cuenta y tambi茅n presta asistencia a los pueblos ind铆genas de la regi贸n e incluso a otros n谩ufragos.

-Con esta luna podr铆amos ver pasar alguna carabela rumbo al estrecho. Por aqu铆 cruzaron la Trinidad y la Concepci贸n de Magallanes, la Victoria de Elcano, la San Ger贸nimo de Ladrillero… y las pude ver porque hab铆a luna llena -dijo de pronto el ermita帽o.

Y por supuesto, al de su novela 鈥淔aro del Fin del Mundo鈥 en la Isla de los Estados, una isla deshabitada de la Patagonia argentina, donde se confunden los oc茅anos Atl谩ntico y Pac铆fico, habita una banda de piratas dirigidos por el terrible Kongre. Estos piratas se dedican a atacar embarcaciones que encallan en la zona. La construcci贸n de un faro amenaza su modo de vida aunque contin煤an sus fechor铆as.

Contraparte los naufragios, son los faros; construidos para guiar a los navegantes y evitar su perdici贸n. Se instalaron muchos a帽os despu茅s de que los primeros navegantes surcaran estas aguas, siendo su falta uno de los factores que, unido a las extremas condiciones clim谩ticas del mar sure帽o, sembraron de pecios las costas.

Algunos de esos lugares conforman una especie de Patagonia olvidada, que lentamente desaparece ante nuestros ojos. Os invito a navegar por algunos de esos rincones de la Patagonia, que a煤n en el incipiente siglo XXI, sigue siendo聽 en parte, una 鈥淭erra Inc贸gnita鈥.

Zona de canales cercanos a Punta Arenas,Chile, se encuentran las bah铆as Hewett y Christmas.

Lo m谩s interesante de esta navegaci贸n por el Estrecho de Magallanes, La isla grande de Tierra del fuego, Canal de Beagle, Pasaje de Drake y Ant谩rtida, Bah铆as y Cabos a lo largo del litoral y Pen铆nsula de Vald茅s, es encontrarnos聽 a sus orillas con barcos varados que sin duda marcaron hitos en la historia de la navegaci贸n, no tan solo en la Patagonia, sino tambi茅n en la historia mar铆tima mundial.

Encontrarse con estos restos es como retroceder en el espacio y entrar en otro periodo hist贸rico. Un nav铆o encallado o sumergido es una c谩psula de tiempo que conserva la m谩s alta tecnolog铆a de su 茅poca. As铆, en el estudio, exploraci贸n y rescate de una nave hundida o abandonada se une el pasado, el presente y el futuro.

En adelante, una s铆ntesis de algunos de los naufragios registrados en Patagonia Austral, e informaci贸n de los que han sido hallados:

-El pecio m谩s antiguo identificado hasta la fecha en territorio Argentino es la embarcaci贸n Hoorn,聽 de la traves铆a realizada por los mercaderes Jacob Le Maire y Willen Schouten en 1615. Ingresaron en la R铆a Deseado, Ubicada al noreste de la provincia de Santa Cruz, para efectuar reparaciones y al momento que el barco Hoorn era carenado se incendi贸 accidentalmente. En la zona bajo un proyecto bilateral de Argentina con Holanda en 2003, se hallaron distintos tipos de materiales en la costa identificada previamente, como cer谩mica, lastres y fragmentos de metal fundido. Todo ello corresponde en antig眉edad y datos al聽 pecio aunque no se hall贸 el casco. Un testimonio muy valioso de la temprana 茅poca de exploraci贸n de los mares australes y as铆 da fe el texto 鈥淭ras la estela del Hoorn鈥,聽 Murray, C., D. Vainstub, R. Bastida y M. Manders. 2008.

http://issuu.com/histarmar/docs/pecios__dic_2012

-La p茅rdida de la nao Santiago es el primer naufragio ocurrido en las costas australes de Sudam茅rica que registran las fuentes hist贸ricas. Naufrag贸 en la Patagonia el 22 de mayo de 1520. Recientemente se han hallado restos que indicar铆an ser de la nao en Puerto Santa Cruz, y se considerar铆a uno de los cinco hallazgos m谩s importantes de la historia.

鈥淐onsciente de que la espera en San Juli谩n pod铆a aumentar el des谩nimo de la tripulaci贸n y desencadenar nuevas sublevaciones, Magallanes opt贸 por movilizar las naves. La Santiago fue enviada a explorar el territorio circundante, avanzando veinte leguas al sur y llegando a la desembocadura de un r铆o al que posteriormente se denomin贸 Santa Cruz… El 22 de mayo de 1520, al proseguir con el reconocimiento de la zona, la Santiago se enfrent贸 con una fuerte tormenta que destruy贸 su velamen y tim贸n, chocando contra la costa a tres leguas al sur del r铆o Santa Cruz. Sus treinta y siete tripulantes lograron salvarse, con excepci贸n del esclavo del capit谩n Serrano, llamado Juan Negro, quien muri贸 ahogado鈥.

Sancti Spiritus. Mandada por Juan Sebasti谩n Elcano, naufraga en D煤ngenes, el 14 de Enero de 1526.

Nao Capitana. De Alonso de Camargo, naufraga en la costa NE de la Primera Angostura el 23 de Enero de 1540.

San Sebasti谩n. Francisco Cort茅s Ojeda, abrumado por los tiempos tempestuosos occidentales, se pierde en Enero de 1558 en los laberintos del grupo de islas, hoy conocidas como John Narborough.

Un Bergant铆n. Perteneciente a la escuadrilla de Sarmiento de Gamboa, durante su primer viaje desde el Callao al Estrecho de Magallanes, naufraga en el mes de Enero de 1580, al sur del cabo Santa Luc铆a (Isla Diego de Almagro, situada a la altura del paralelo 52掳).

Nao Trinidad. Cuatro a帽os despu茅s, y tras innumerable contrariedades, Sarmiento de Gamboa logra embocar el Estrecho tomando posesi贸n de la comarca en nombre del Rey de Espa帽a, fundando un pueblo que denomina Nombre de Jes煤s. Debido a su precario estado, la nao Trinidad es varada en la costa de D煤ngenes, transform谩ndose as铆 en un naufragio voluntario, en Febrero de 1584. Mencionamos este acontecimiento como un 鈥渆nsayo鈥 de colonizaci贸n del Estrecho de Magallanes (Francisco Vidal Gormaz).

Hermione, nav铆o de guerra espa帽ol perdido el 7 de marzo de 1741 y tripulado por quinientos hombres. El nav铆o Hermione, de 54 ca帽ones, encontr贸 su fin en aquellos terribles mares, muriendo toda su tripulaci贸n. Navegaba junto a una flotilla a un combate con otra inglesa, en el marco de la Guerra de la Oreja de Jenkins.

San Telmo, buque de guerra espa帽ol perdido en los primeros d铆as de septiembre de 1819 con una dotaci贸n de seiscientos cuarenta y cuatro hombres, quince oficiales y tres pasajeros.

-Pur铆sima Concepci贸n, sus restos han sido hallados recientemente. Hundido en los mares del sur el 10 de enero de 1765. A sus tripulantes les dio tiempo a abandonar el barco en jangadas improvisadas y ganar la costa. permanecieron all铆 durante tres meses conviviendo pac铆ficamente con los nativos Con algunos restos de la nave hundida y madera obtenida de los 谩rboles -lengas y coihues- de la zona, los tripulantes lograron construir otra embarcaci贸n, una goleta de 28,5 metros de eslora con la cual navegaron rumbo a Buenos Aires.

Zona de Pen铆nsula Mitre, d贸nde se logr贸 encontrar fragmentos de madera, metal, restos de cer谩mica y vidrio, adem谩s de las balas del ca帽贸n del barco. Imagen: T茅lam.

Corbeta Swift, naufragado en Puerto Deseado en 1770. En el t铆tulo 鈥淓l naufragio de la HMS Swift. 1770. Arqueolog铆a mar铆tima en la Patagonia鈥, escrito por Dolores Elkin y Cristian Murria narra las reales circunstancias de la recuperaci贸n de los restos de la nave que el escritor Cristian Perfumo utiliz贸 en su novela: 鈥淓l secreto sumergido鈥 novela basada en una historia real donde el diario del tripulante, Erasmus Gower, permiti贸 a uno de sus descendientes arribar a Puerto Deseado dos siglos despu茅s y reflotar la leyenda que culmin贸 con el raque de los restos. En el Museo Municipal Mario Brozoski, se exhiben las reliquias de la corbeta Swift recuperadas despu茅s de ser descubierto en el puerto en 1982.

Embarcaci贸n depositada frente a Punta Cuevas, Puerto Madryn, denominada Bah铆a Galenses聽聽 los trabajos de investigaci贸n que se han hecho indican que se trata de un nav铆o de madera, probablemente hundido en 1850, con un porte de 300 a 500 toneladas聽 y una eslora de aproximadamente 40 metros, es decir apto para la navegaci贸n transoce谩nica. Se supone que se trataba de un buque lobero de EE UU, frecuente en estas zonas. El sitio donde se encuentra hasta el a帽o 2002, estaba completamente cubierto por sedimento; los restos que afloran sobre la superficie son cubiertos y descubiertos por el agua dos veces al d铆a. Seguramente estos restos corresponden a los que utiliz贸 la gesta Galesa, puesto que sus maderas poseen marcas de hachas que usar铆an para recuperar el material.

Acababan de desembarcar del Velero Mimosa los colonos galeses, y encontraron un barco naufragado en la costa. Mientras constru铆an las primeras viviendas en Punta Cuevas, en junio de 1865 Lewis Jones dec铆a: “d铆a 29: se consiguen tablas utilizables de los restos de un barco n谩ufrago.”

Fuente http://www.histarmar.com.ar/SubArch/PecioBaGalenses-EstCons.htm

 

Embarcaci贸n espa帽ola Perseverancia, naufraga en el Cabo de Hornos en 1872.

Goleta Espora de Luis Piedrabuena, naufrag贸 en 1873 de su goleta construye el c煤ter “Luisito” con el que salv贸 铆ntegramente a su dotaci贸n regresando a Punta Arenas. El capit谩n decide varar en la playa de arena blanda, pero la nave se cruza y hace agua en la maniobra, hundi茅ndose parcialmente. Varios d铆as de mal tiempo, en esa precaria posici贸n, sufriendo el golpe de olas y mareas, terminan por quebrar el viejo buque. Su c煤ter lo conserv贸 por muchos a帽os para continuar sus empresas. M谩s a煤n, regres贸 poco despu茅s a la temida isla en nuevos salvamentos que le valieron reconocimiento internacional. En su extenso legajo se consagra el rescate de casi 200 marinos de muchos barcos de diferentes nacionalidades.

Pecio de la goleta 鈥淓spora鈥 en Isla de Los Estados

Duchess of Albany聽 naufrag贸 el 13 de Julio de 1893 cerca de la caleta de Policarpo. Un velero ingl茅s de tres palos, Seg煤n coinciden distintos relatos hist贸ricos, toda la tripulaci贸n hab铆a salido a cubierta para tratar de enderezar el ya an谩rquico rumbo cuando la nave golpe贸 contra unas enormes rocas. Un incendio incontrolable se apoderaba del Duquesa de Albany y el capit谩n daba al fin la orden de abandonar el velero.

El velero ingl茅s Duquesa de Albany pereci贸 en estas costas una tormentosa noche de 1893. Foto Carlos W Albertoni

El vapor Villarino naufrag贸 en 1899. Fue un buque de vapor que sirvi贸 como transporte armado en la Armada Argentina. Fue el primer buque de guerra de la armada trasladado con mandos y tripulaci贸n argentina desde Europa (donde fue construido). En su viaje inaugural condujo los restos del general Jos茅 de San Mart铆n y hasta su naufragio cumpli贸 un destacado servicio en apoyo de la exploraci贸n y colonizaci贸n de la Patagonia Argentina. El 16 de marzo de 1899, mientras efectuaba su viaje 101 al sur, el Villarino fue arrojado sobre las restingas de las Islas Blancas, en Bah铆a Camarones, destruy茅ndose totalmente aunque sin p茅rdida de vidas gracias al auxilio del crucero 9 de Julio.

Transporte Villarino, acuarela de Biggeri. Museo Naval de la Naci贸n

El Marjorie Glen, abandonado desde 1911 en Punta Loyola, Santa Cruz, Argentina. Barco de vela, que hab铆a zarpado el 12 de junio de 1911 del puerto de Newcastle, y que sufri贸 el incendio de su carga de 1800t de carb贸n entre el 9 y el 14 de setiembre, quedando varado desde ese entonces en un lugar alejado de la playa de Punta Loyola al SE de R铆o Gallegos en sus bodegas que conten铆an 1800t de carb贸n destinadas a la firma Braun y聽 Blanchard (La An贸nima), debido a esto murieron 2 tripulantes por asfixia.

El Marjorie Glen encallado en la grava de Punta Loyola, Santa Cruz Argentina.

Expedici贸n Transant谩rtica Endurance, fue la 煤ltima expedici贸n importante de la edad heroica de la exploraci贸n de la Ant谩rtida. El Endurance qued贸 atrapado en el hielo del mar de Weddell antes de llegar a la bah铆a Vahsel, y a pesar de los esfuerzos por liberar el barco, este fue a la deriva hacia el norte en un bloque de hielo durante el invierno ant谩rtico de 1915. Finalmente, el hielo aplast贸 y hundi贸 el barco, dejando sobre el hielo a los 27 hombres de la tripulaci贸n, que se vieron sometidos a una serie de duras pruebas: meses de espera en campamentos improvisados sobre el hielo, un viaje en botes salvavidas a la isla Elefante, una segunda traves铆a de 1300 kil贸metros en un bote abierto, el James Caird, y tener que atravesar las monta帽as de Georgia del Sur, para, finalmente, ser todos rescatados sin una sola baja.

Endurance. Atrapados en el hielo, Caroline Alexander.Barcelona: Planeta, 2004. Im谩genes tomadas por Frank Hurley, fot贸grafo australiano integrante de la expedici贸n.

Kaiser Serv铆a de dep贸sito flotante en el antiguo muelle de Puerto Madryn. Se incendi贸 en 1915 y fue remolcado a una playa cercana, en parte fue desguazado y abandonado en la costa. Se deja ver completamente cuando baja la marea. A pesar de que lleva casi cien a帽os encallado all铆, su silueta es clara y se adivina el porte de lo que una vez fue.

Puerto Madryn, Provincia de Chubut: Playa Kaiser. Sufri贸 un lento desguace, pero su porte se mantuvo hasta la d茅cada del cincuenta, cuando fue desguazado a gran escala y desapareci贸 casi completamente. Foto: Patricio Donato

-El Monte Cervantes era un crucero de 160m que cubr铆a la ruta Buenos Aires-Punta Arenas-Ushuaia-Buenos Aires bajo bandera alemana. Parti贸 del Puerto de Ushuaia el 22 de enero de 1930 con 350 tripulantes y 1200 pasajeros y a unas pocas millas choc贸 contra unas rocas del islote Les Eclaireurs, a las 9pm se abri贸 un rumbo en la proa y el barco comenz贸 a hundirse, ante esto el capit谩n Theodor Dreyer orden贸 la pronta evacuaci贸n de la nave, medida que gener贸 la salvaci贸n de 1549 personas, ya que s贸lo qued贸 茅l a bordo. Los pasajeros y tripulantes fueron llevados a la capital de la isla que en ese momento contaba con 800 habitantes, lo que gener贸 un caos operativo teniendo que alojarse muchos de ellos en el presidio de Ushuaia. (Este sitio es hoy es el Museo Mar铆timo).

Vuelta de campana del Monte Cervantes, Canal de Beagle, Tierra del Fuego, Argentina. Fuente: Panoramio.

– Vapor Amadeo, fue el primer barco a vapor inscrito en los registros navales de Punta Arenas el a帽o 1893. Este peque帽o nav铆o de tan solo 400 toneladas desempe帽贸 un papel hist贸rico en el desarrollo de la Patagonia y de Tierra del Fuego, siendo en 1972 declarado monumento mar铆timo nacional de Chile. Fue la nave fundadora de la empresa naviera Men茅ndez Behety, propiedad del pionero asturiano don Jos茅 Men茅ndez. Con 茅l, tuvo comienzo el 18 de Septiembre de 1892 la navegaci贸n a vapor regular en aguas de la Patagonia austral y Tierra del Fuego. Form贸 parte del casi medio centenar de embarcaciones pertenecientes a don Jos茅. Durante d茅cadas naveg贸 por el estrecho de Magallanes, canales de la Patagonia, Tierra de Fuego e Islas australes contribuyendo al progreso regional y marcando un hito en la fundaci贸n de la Patagonia. De 茅l se dijo que 鈥渢en铆a el viento almacenado en sus bodegas鈥 y acud铆a a las llamadas de auxilio de los buques que naufragaban en la zona. As铆 es como est谩 registrado que acudi贸 al rescate del Duchess of Albany que naufrag贸 el 13 de Julio de 1.893 cerca de la caleta de Policarpo. El Amadeo fue encallado en la playa de San Gregorio en 1932 por expreso deseo de su armador Men茅ndez Behety y fue declarado monumento nacional en 1972, descansa o mejor dicho muere lentamente sacudido por las aguas del estrecho; ya ha perdido su gallarda chimenea y lo acompa帽a en su final la barca Ambassador construida en 1869.

Encallado en la playa de San Gregorio, estancia ubicada a la vera de la ruta a Punta Arenas. Camino que conduce a Monte Aymond, Provincia de Magallanes.

Ambassador Clipper ingl茅s. Media 53,54 m de eslora, 9,54 de manga y 5,82 de puntal y su tonelaje era de 714 toneladas. Su mascar贸n de proa mostraba un diplom谩tico del siglo XVIII en su vistoso atuendo, primer buque a vapor que llego a Punta Arenas. Este barco de construcci贸n 鈥渃omposite鈥, es decir, casco con cuadernas de hierro y forrado en madera de teka es uno de los famosos y veloces 鈥淭ea Clippers鈥 que cubr铆an la ruta entre los puertos chinos de Cant贸n, Shangai y Londres alrededor de 1872. Junto a su similar, el famoso 鈥淐utty Sark鈥, exhibido como museo en Greenwich, Inglaterra, representa uno de los 煤ltimos Clippers de la Carrera del T茅. Buque varado actualmente en playa de la Estancia San Gregorio junto al Amadeo.

Ambassador Clipper ingl茅s. Varado junto al Amadeo.

Desdemona. El buque encall贸 en una ma帽ana de invierno de 1983, con una carga de bolsas de cemento, regularmente cubr铆a la ruta Campana-Tierra del Fuego, y sobre su naufragio hay dos versiones, una que fue v铆ctima de una sudestada y una pronunciada bajante que lo var贸 sin posibilidad de salir, y la otra que fue la propia compa帽铆a naviera que orden贸 al capit谩n encallar para as铆 cobrar los suculentos seguros.

Desd茅mona, en la Caleta San Pablo, entre el Cabo Ladrillero y el Cabo San Pablo. Costa Atl谩ntica de la provincia de Tierra del Fuego. Foto: Panoramio.

Todos estos barcos permanecen en aquellos lejanos paisajes, semejantes a enormes templos atemporales a la espera de alguien que los visite y les vuelva a dar vida con sus aventuras imaginarias, trepado a lo alto de sus hierros oxidados. Pero lo m谩s importante, para que los que a煤n permanecen sin identificar sumergidos o no, recuperen su historia.

Del total de 1900 naufragios contabilizados s贸lo se ha recolectado evidencia arqueol贸gica para 20 casos. M谩s de 1900 embarcaciones que est谩n siendo catalogadas por el Programa de Arqueolog铆a Subacu谩tica del Instituto Nacional de Antropolog铆a y Pensamiento Latinoamericano Semisumergidos en la orilla u ocultos a distintas profundidades, el Mar Argentino y el R铆o de la Plata albergan a lo largo de sus 4.700 kil贸metros de extensi贸n cientos de barcos naufragados que esperan poder contar su historia de tempestades insalvables y cotidianidades de otras 茅pocas.

Dos son las zonas cr铆ticas en cuanto a densidad de naufragios: los bajos del R铆o de la Plata 鈥揹onde se localizan 1200 del total de los hundimientos- y el extremo austral de la Patagonia

Un registro practicado en 1925 menciona la cantidad de 345 naufragios ocurridos en aguas magall谩nicas desde 1520. Unas cien naves se accidentaron dentro del Estrecho por diversos motivos y el resto en las inmediaciones y traves铆as por el cabo de Hornos. Adem谩s, el registro informa de la p茅rdida de cientos de聽 barcos, que hab铆an zarpado de puertos europeos y americanos sin dejar rastros.

Con el paso del tiempo y los avances de la tecnolog铆a, la naturaleza contin煤a arrojando barcos hundidos. El Estrecho de Magallanes, el Beagle, el Drake, siempre han sido ellos y lo seguir谩n siendo. Siempre hay que pedir permiso a la naturaleza para salir a navegar. O buscar refugio y permanecer en las bah铆as hasta que las inclemencias del tiempo lo permitan, es sabidur铆a de un buen marino quien posee una sensibilidad para detectar los cambios del viento, ver las corrientes desde la superficie, leer la claridad del cielo. Una inteligencia natural de pilotos o patrones del barco y sus marines. Las tempestades tienen c贸digos ancestrales.

Ant谩rtida, bah铆a Fildes (o bah铆a Maxwell), cerca de la Isla Rey Jorge; el 鈥淢ar Sem Fim鈥 hundido en una especie de cofre de hielo listo para la eternidad. Foto: Ruslan Eliseev.

Los oc茅anos constituyen para los navegantes, tanto desiertos de agua, donde es f谩cil morir de sed, quietudes desoladoras donde el horizonte parece ser siempre el mismo, como repentinas tormentas donde las olas se vuelven grandes monta帽as de agua. 鈥淪e oscurece el cielo y la fuerza del viento es la aut茅ntica furia de Eolo tal que la nave capitana queda pr谩cticamente destrozada. Los tripulantes gritan y hacen promesas que pueden, o no, cumplir si salen con vida del trance. En medio de los truenos y rel谩mpagos, una ola inmensa hunde el barco haciendo crujir las cuadernas, que luego reaparece en la superficie con la vela hecha jirones y las jarcias rotas.聽 Otra rompe una cadena soltando una de las anclas, que golpea repetidamente el nav铆o.鈥 Basta un poco de imaginaci贸n para suponer lo terrible de esos naufragios, que ocasionaron la muerte en las fr铆as aguas australes de cientos de marinos. Miles de peque帽os grupos de seres humanos se vieron obligados a luchar aislados contra las fuerzas de la naturaleza en estos nav铆os que forman parte de nuestra historia y que ten铆an un destino por alcanzar. Hubo muchos casos de los que no se tiene noticias pues los barcos se perd铆an sin que hubiera sobrevivientes.聽 All铆 est谩n, sumergidos, o tal vez a bordo del Caleuche, un legendario barco fantasma de la mitolog铆a de Chilo茅 en el sur de Chile, que navegaba aquellas aguas rescatando y dando la inmortalidad a los n谩ufragos. Casualmente, el origen de la leyenda surgir铆a en base a las desapariciones misteriosas de expediciones espa帽olas al Estrecho de Magallanes.

Las embarcaciones se transformaban en los medios a trav茅s del cual se cumplir铆an los objetivos de las traves铆as, ya sea de exploraciones, de descubrimientos, cient铆ficas, Carrera de Indias, o por 煤ltimo embarcaciones de usos de actividades marinas locales e incluso de guerra. Todas ellas a lo largo de la historia del Mar del Sur, navegaron las peligrosas aguas del m谩s austral paso interoce谩nico. Miles de ellas yacen dispersas en los fondos marinos convertidas en templos misteriosos, pacientes a que un d铆a se devuelva a la vida con la memoria de sus tripulantes.

Ambassador. Foto: Panoramio.

Un pecio, es un fragmento de una nave que ha naufragado. En el transcurso del tiempo, pueden pasar distintas situaciones. Si ha zozobrado en aguas turbulentas, de fuertes corrientes, sensible a cambios geol贸gicos en sus fondos, posiblemente el pecio se disperse en un radio importante. Puede quedar en la costa o semisumergido erosion谩ndose. Y tambi茅n si el hundimiento ha sucedido en aguas y climas estables podr谩 permanecer intacto, en la misma posici贸n, con los objetos personales del pasaje, su carga, su armamento y, por supuesto, lo restos de los tripulantes que viajaban a bordo. Igual que c谩psulas atemporales, modific谩ndose poco a poco, hasta convertirse en un hogar para la fauna marina.

Revelan aspectos de las caracter铆sticas constructivas de la 茅poca, tecnolog铆as o rutas de navegaci贸n. Pueden proveer informaci贸n interesante relacionada con estructura social de la tripulaci贸n e incluso las maniobras efectuadas antes del naufragio. Las fuentes existentes en archivos tales como diarios de bit谩cora, relatos de supervivientes, planos del barco, etc. Ser谩n de suma importancia en la investigaci贸n donde la evidencia f铆sica tendr谩 la 煤ltima palabra. Esta conciencia: la de no intervenir libremente ni extraer nada del sitio, es un concepto que no solo debe quedar en la arqueolog铆a sino tambi茅n en los marineros, buzos deportivos y curiosos, en el com煤n de los pobladores de esas zonas. Muchos de ellos lo saben, y protegen aquello a rega帽adientes. Sus inmersiones se basan en la no alteraci贸n de la escena de la nave. Y cuidado con quien as铆 no lo entienda. Lamentablemente, no todos los casos y gentes comparten ese c贸digo. A veces cuando el Estado o Estados miembros, reaccionan para recuperar la historia de sus buques, ya es demasiado tarde.

Foto: Juan Pablo Pereda.

Con la apertura del canal de Panam谩 y la construcci贸n de carreteras y ferrocarriles en otros pa铆ses del continente, la navegaci贸n mercante alrededor del cabo se redujo notablemente y con ello tambi茅n los siniestros de embarcaciones, siendo utilizado en la actualidad solo por naves cuyo gran tama帽o les impide el paso por el canal, como portaaviones o petroleros.

Creo en la esencia de los lugares, creo que cuando hay personas, hay historias. Creo en la fertilidad de culturas hermanas y en su colaboraci贸n para recuperar聽 historias en com煤n. Que nuestra fraternidad logre abrir las puertas del tiempo. Hay historias sumergidas por contar.

Soy el albatros que te espera en el final del mundo.

Soy el alma olvidada de los marinos muertos

que cruzaron el Cabo de Hornos

desde todos los mares de la Tierra.

Pero ellos no murieron en las furiosas olas

Hoy vuelan en mis alas hacia la eternidad

en la 煤ltima grieta de los vientos ant谩rticos. 聽

(Poema de Sara Vial. Leyenda en el m谩rmol del monumento que Chile alz贸 en el Cabo de Hornos para recordar a los valientes que dejaron su vida en esas aguas de naufragios.)

聽La tarde cautiva Pen铆nsula Vald茅s. Su horizonte receptivo alimenta sue帽os lejanos. Los enormes acantilados que conforman las mesetas, caen bruscamente sobre el mar, en ellos descansan聽 capas sobre capas milenarios聽 sedimentos f贸siles. Estas mesetas escalonadas descienden desde la cordillera de los Andes, fueron modeladas y talladas por el oc茅ano que antiguamente cubr铆a todas estas tierras. A lo largo de dos per铆odos distintos, emerge la superficie y el mar se retira dejando el fondo marino expuesto en un paisaje erosionado y de flora y fauna f贸sil que hoy vemos y exploramos, cubierto de canto rodado.聽 Sentada en un rellano del antiguo faro me dispongo a contemplar el atardecer. (Casi me recuerda al Algarve, su faro San Vicente y sus atardeceres aunque distantes cada cual es especial.) Para llegar hasta all铆 tuve que subir bordeando la costa en un angosto camino laderas arriba, entre la estepa con sus coirones, jarilla y falso tomillo. Pude encontrar dientes f贸siles de antiguos tiburones. Los arbustos adoptaron la forma impuesta por el viento prominente. Las maras, guanacos, chiokes, armadillos, zorros, cuises y alg煤n que otro reptil todos ellos curiosos se escond铆an al verme pasar. En esta zona no hay tranquera ni alambrados. Si, un enorme tanque de agua australiano y su t铆pico molino, la estancia est谩聽 a mitad de camino entre la carretera y la costa. El Atl谩ntico se calma intern谩ndose en uno de los golfos de la Pen铆nsula, las ballenas y sus ballenatos聽 juegan, bailan, emergen su aleta al sumergirse y luego suben, sueltan la presi贸n de aire聽 desde sus espir谩culos聽 y no dejan de transmitir su bondad infinita dando un espect谩culo francamente emocionante, ser谩 por ello su nombre de Franca Austral. A los antiguos buques balleneros les ha tragado el mar. El sonido de los albatros y cormoranes, me suenan igual al de las gaviotas. Veo sobre la orilla algunos flamencos que echan a volar mostrando sus alas rosadas. Las barcas de nuestros fieles amigos pescadores tiran la red cubierta de cornalitos a borbotones, que ser谩n nuestro men煤, junto con el salm贸n, vieiras y quiz谩 alg煤n pulpo de las restingas. Hay un par de veleros sobre el mar. Uno de ellos ha navegado hasta all铆 desde la Costa del Sol. El cielo lentamente se torna entre rojos y anaranjados. Hoy es m谩s rojizo que otros d铆as. Esta noche las constelaciones en el firmamento聽 nos dar谩n el espect谩culo y la luna como siempre, la claridad necesaria en la rueda de cuentos y leyendas de nuestra habitual fogata. Ma帽ana, nos depara calor, arena de聽 m茅danos y buen viento. En el mar estos d铆as las corrientes marinas se har谩n notar. No s茅 si ser谩 un buen d铆a para salir a bucear entre lobos marinos y aquel legendario gale贸n hundido que desde siempre y como un c贸digo en com煤n, mantenemos intacto en todo su escenario de ensue帽o expectante鈥 hay聽 vajilla, botellas de cristal, ba煤les, zapatos, botones, peinetones, pulseras, anillos. Son como p茅talos de desarraigo que tratan de formar anclas. Oscurece, me dispongo a bajar la barda y regresar al campamento, por si acaso siempre llevo conmigo mi linterna, intuici贸n y la memoria del camino.

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Andrea Zucas el

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