¿Le molestan los niños (ajenos) en los aviones?

Publicado por el feb 27, 2014

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aviónVaya por delante que a mí mis hijas me hacen mucha gracia. Las encuentro divinas, guapas, listas, ricas e ideales. Normal, son mis hijas. Ahora bien, eso no significa que le tengan que gustar a todo el mundo. Es más, una vez superada la etapa de babas de recién parida en la que le enseñaba la foto de la niña hasta a la cajera del súper, he de reconocer que ya no lo hago tan a menudo. Pienso, creo, me da la sensación de que no a todo el mundo le gustan los niños. Mucho menos si son ajenos. Y aunque le gusten no siempre tienen el nivel de tolerancia cuando hacen lo que todos los niños hacen: saltar, gritar, correr, tirar cosas al suelo…no parar un segundo.

Y tienen todo el derecho del mundo. ¡Sólo faltaría! A mí, por ejemplo, no me gustan los gatos y recuerdo una amiga que siempre que me veía me contaba las cosas que hacían sus gatos y la verdad es que me parecía aquello un coñazo importante. Supongo que habrá hombres y mujeres a los que las andanzas de los hijos ajenos les provocará idéntica sensación. Por lo tanto mantengo mi pudor, aquél que perdí en mi etapa puerpérea y me cuido muy mucho de sacar el móvil y decir aquello de: ¡Ay mira qué ricas son mis hijas! Para eso tengo este blog donde entra quien quiere.

Les cuento esto porque leo en este diario la noticia sobre compañías aéreas que discriminan a los niños. Luego leo los comentarios y digo, caramba, pues en algunos casos tienen razón. Vayamos por partes.

-Los niños tienen derecho a viajar en avión.

-Los pasajeros que no tienen niños tienen derecho a dormir en el viaje.

-Es bastante complicado que un niño menor de, pongamos 3 años, no llore en un vuelo. Si es de larga duración, ni te cuento.

-Los niños tienen derecho a jugar (incluso si van en avión)

-Los pasajeros que no tienen hijos tienen derecho a descasar sin que el niño de atrás le dé patadas en el asiento.

av¿Solución?

Separemos el avión en zona de adultos y de adultos con niños. No lo veo mal, la verdad. Lo que sí veo mal es que los que viajen sin niños tengan que pagar más dinero por ello o que los que viajen con niños tengan que pagar más dinero por ello. Eso sí es discriminación. Tanto si se aplica de un lado como si se aplica de otro. Claro, es que me estoy imaginando un vuelo en primera clase por siete mil euros y que te toque al lado un bebé con gases que no para de llorar. Hombre, el bebé lo pasa mal, sí, de eso no hay duda, pero el que no puede dormir tampoco es responsable de los gases ajenos.

Tampoco estoy muy de acuerdo en que los niños puedan entrar en depende qué restaurantes, más que nada porque no les van a dejar correr a sus anchas. Más bien creo que los niños se merecen espacios abiertos, con columpios, mesas para poder pintar…¿cuántos niños de cuatro años aguantan una larga sobremesa? Yo no conozco a ninguno salvo que se quede dormido en la mesa con la boquita abierta (eso sí lo he visto, servidora tiene una foto con 4 años de esa guisa)

Así que no encuentro mal esa medida. Me gustan los niños en general (a pesar de haber sido madre me siguen gustando los ajenos) pero entiendo que hay gente a quien no le gusta. Y creo que hay ocasiones en las que sí se pueden separar estancias sin que ello sea una discriminación. Yo no la veo, desde luego. Y no la veo porque como sé que los niños son libres, inquietos, imprevisibles (como tiene que ser) la montan en lugares donde se sienten acorralados (normal, no tienen mecanismos para defenderse) así que lo mejor es buscar una solución que contente a todos. ¿Cuál? Pues establecer esos criterios.

Y no se crean que no he pensado yo al leer esta noticia que también hay adultos que te dan el viaje. Ay amigos pero ése es otro cantar. Esos son, directamente, maleducados. Y se puede dialogar con ellos o pedir a la azafata que lo haga por ti. Ahora bien, ¿qué le vas a decir a un pobre bebé de 6 meses que llora porque se le han taponado los oídos? ¿O a un niño de 4 años que llora porque está harto de estar sentado? No es que sean maleducados, es que son niños. Otra cosa es que te molesten. Ese es otro cantar, claro.

En fin que difícil solución le veo. ¿O no?

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Madre no hay más que una © DIARIO ABC, S.L. 2014

No es posible entender la historia de la humanidad si no atendemos a la historia de la familia, de la crianza de quienes la protagonizaron. Cómo nacemos y cómo somos criados importa demasiado. Sin amor y ternura en la infancia, sin una familia que contenga, proteja y quiera se hace difícil ser un adulto mentalmente sano. Este blog es un espacio de reflexión sobre todo lo que nos afecta como seres humanos desde el momento en que somos concebidos. Nada es por casualidad y casi todo tiene un porqué en lo que nos sucede relacionado con nuestra infancia. ¡Bienvenido! Más sobre «Madre no hay más que una»

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