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Blogs Tras un biombo chino por Pablo M. Díez

Un tigre contra la crisis

Pablo M. Díez el

Con motivo del Fin de Año chino, que se celebró anoche con una estruendosa traca de petardos y fuegos artificiales por todo el país, se enviaron 19.000 millones de mensajes de texto para felicitar las fiestas. Durante estas fechas, las vacaciones más importantes para los chinos, 200 millones de personas la mayoría campesinos que trabajan en las grandes ciudades vuelven en tren a sus hogares para reunirse con sus familias. Y mil millones de telespectadores vieron la gala de la Fiesta de la Primavera, como se conoce en mandarín al Año Nuevo Lunar, que en esta ocasión se corresponde con el tigre.

Los adornos del tigre son omnipresentes en este Año Nuevo chino

Son las desorbitadas cifras del país más populoso del planeta. En su condición de “fábrica global”y quimérico mercado de 1.300 millones de potenciales consumidores, los economistas confían en China para liderar la recuperación mundial tras crecer el año pasado un 8,7%.

Para ello, el recién estrenado Año del Tigre debe darle un buen zarpazo a la crisis. ¿Cómo? Consumiendo, tal y como se aprecia en el mercado de Futian en Yiwu, una ciudad de la provincia de Zhejiang que se ha convertido en el “bazar global” desde el que dar salida a los productos de la “fábrica del mundo”.

Entre sus 50.000 tiendas, repartidas en plantas enteras donde se venden desde televisores hasta calcetines pasando por material de papelería y aparatos de gimnasia, hay 400 que en invierno hacen su agosto comercializando artículos navideños y del Año Nuevo chino. Una de ellas es Chuan Yi Gongli, que llega a facturar al mes 70.000 yuanes (unos 7.000 euros) vendiendo a 20 yuanes (2 euros) tigres de peluche y peces colgantes, el inevitable símbolo de la abundancia que preside cada hogar chino durante la Fiesta de la Primavera.

Guirnaldas de color rojo, farolillos y peces conforman los adornos del Año Nuevo Lunar

“No hemos sentido la crisis porque toda la producción de nuestra fábrica, que tiene 30 trabajadores, va al mercado interno, salvo unas pequeñas exportaciones a Singapur, Malasia y a tiendas de chinos en el extranjero”, explica la responsable del local, Zheng Lanzhen, confiando en que el tigre salvará a la economía mundial.

Guirnaldas de colores, farolillos rojos, pegatinas con la figura de un tigre sonriente que ha perdido toda su fiereza y pósters con los caracteres en mandarín del Feliz Año Nuevo. Por unos precios que oscilan entre los 5 maos y los 10 yuanes (entre 0,05 céntimos y 1 euro), ése es el genero que vende la tienda Fei Yue de Hong Changxin, cuya fábrica de 20 trabajadores recibe los pedidos en verano y factura al año unos 200.000 yuanes (20.000 euros). “Primero hago los adornos navideños y luego los de la Fiesta de la Primavera”, aclara Hong Chang, para quien cualquier cambio de año, ya sea el occidental o el chino, es bueno para hacer negocio.

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