Hay que alegrarse por la llegada a España de nuevos disidentes cubanos excarcelados. La recuperación de la libertad cuando se ha sido injustamente condenado a prisión por un régimen dictatorial es algo que siempre hay que celebrar. Incluso aunque se trate, como se ha dicho tantas veces, de un destierro obligado.
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Porque, hasta a ahora, no se conoce que ninguno de los presos polÃticos que han rechazado la oferta de ser enviados a España junto con sus familiares, haya sido puesto en libertad. Todos siguen en la cárcel. ¿Qué va a ocurrir con ellos? ¿Cumplirá el régimen la promesa hecha a la Iglesia Católica y al Gobierno español o encontrará cualquier excusa para no hacerlo? ¿Se les intenta presionar para que acepten la solución de la deportación?
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Ahà tienen un buen campo de asunto sobre los que preguntar los dirigentes del PSOE cuando viajen a La Habana a finales de mes. Seguro que podrán comprobar que losCastro prefieren quitarse del medio a aquellos que estaban siendo el sÃmbolo de la resistencia al régimen, desde la cárcel o desde la calle (Damas de Blanco). Y no se echen en saco roto las denuncias que han hecho los últimos excarcelados llegados a Madrid: la ola represiva en la Isla continúa, como bien sabe, entre otros, Reina Luisa Tamayo, la madre del fallecido en huelga de hambre Orlando Zapata, que sigue siendo objeto de continuos ataques por parte del régimen.