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Blogs La capilla de San Álvaro por Luis Miranda

Regreso al futuro

Contó que las procesiones extraordinarias se aprobarán y que las que no salen o entran de su templo tendrán los mismos impedimentos que ahora

Nazareno y mantillas de la Agonía, el Martes Santo de 2026. FOTO: RAFAEL CARMONA
Luis Mirandael

«Que sí, macho, que te digo que era verdad». La espuma de la cerveza hacía mucho tiempo que era un recuerdo y había hecho una señal al camarero para que le sirviese otra. Ni siquiera tenía que hablar; era cliente fijo y no era la primera que tomaba. Había pasado de la tarde hasta la noche en una tertulia que estaba entre los chismes de banda y los rumores de candidatos, pero llegó un momento en que se puso serio y habló un poco en voz baja. Los que estaban con él se acercaron. A uno de ellos se le notaba una mueca de ironía.
Parece que el día anterior, al salir de aquel mismo bar de cofrades, se le había acercado un chaval de unos veinte años. La cara le sonaba y creía haberlo visto en alguna bulla, pero no estaba seguro. Si era, había madurado de golpe. Lo recordaba casi adolescente y de pronto parecía que por él habían pasado tres o cuatro años: «Di un salto cuando me dijo que venía del año 2030 y que no me preguntara cómo se había movido de esa forma».
Los que estaban con él empezaban a hacer ruidos de aguantarse la risa, pero uno de ellos, de esos que tienen por principio no mover la boca hacia algo que no parezca serio, les pidió que callaran. El caso es que el chaval dijo que venía del futuro, de otro tiempo, porque allí había empezado a navegar por internet y había encontrado que se había creado mucho revuelo con el Reglamento de la Delegación Diocesana de Cofradías. De pronto había que pedir permiso para todo, decían. Las hermandades pierden autonomía, se quejaban. Ahora no se podrá hacer nada sin que el Obispado lo autorice, clamaban.
Había pasado una tarde entera con noticias del año 2026, para él antiguas, y había aparecido también el informe de la Semana Santa de aquel año, con la información de retrasos, incidencias y problemas de aquel año, y también entendió que había miedo. La Agrupación de Cofradías dice que hay quien no ha estudiado bien sus horarios, señala dónde están los descuadres y dice qué se puede mejorar. Y hasta critica, regaña y reconviene. «De ahí a las sanciones no hay más que un paso y a ver de dónde sacamos ahora el dinero para encargar el cartel a un artista de postín y para las plaquitas de los tropecientos mil servidores. No se las van a pagar las criaturitas de su bolsillo». Algunos sudaban y todo.
«Os he visto tan apurados que he querido venir a avisaros. No va a pasar nada. No vienen demasiados cambios». Y así le contó que las procesiones extraordinarias se aprobarán, o se aprobaron, que los procesos electorales ya se controlaban y que no habrá problemas de formación en las juntas de gobierno. «¿Conoces a alguien en las cofradías que no salen de su casa o no entran en ella? Diles que la diócesis va a poner exactamente los mismos impedimentos que ha puesto este año». Le insistió en que no había en el tal reglamento nada que no se hiciera hasta ahora y no fue capaz de decirle el nombre de quienes integraban comisiones permanentes y vocalías en el tal organismo.
Ya puesto, el hombre le preguntó por los retrasos y por la Agrupación. «Algún cambio, pero que nadie se preocupe. No, no, sanciones tampoco. Un tironcillo de orejas, pellizcos de monja, alguna discusión, propósito de enmienda con los dedos cruzados a la espalda y a seguir empalmando marchas en los giros de la carrera oficial, que lo que yo llevo debajo del paso son personas que tienen que disfrutar…».
Los compadres pidieron otra, que con tanta charla se les había secado la boca, y uno de ellos dijo que si se había quedad dormido viendo una reposición de El Ministerio del Tiempo, pero cuando vio que nadie le seguía la coña, cambió por Regreso al futuro. Casi tampoco, pero uno se rio un poco: «Ah, sí, que lo vi un día que no había Semana Santa repetida en la tele». Ahora no había más que encontrarse al viajero del tiempo con cara de niño y decirle que regresara al futuro y les dijera si iban a ser capataces, que estaban deseando.

Liturgia de los días

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