La Gran Armada emerge por fin de las aguas del olvido

La Gran Armada emerge por fin de las aguas del olvido

Publicado por el feb 26, 2016

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El Ministerio de Cultura español establece en Irlanda las bases de una inminente cooperación para investigar, conservar y en el futuro excavar algunos de los pecios más importantes de nuestra historia. Una misión capitaneada por Iván Negueruela, director del Arqua, acaba de regresar de la isla con excelentes y prometedores resultados
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Maderos negros, perfectamente conservados bajo el lecho marino desde 1588, llegaron a las playas del condado de Sligo, en Irlanda, tras las durísimas tormentas del invierno de 2014-15. Inmediatamente después de los hallazgos, el Ministerio irlandés de Cultura envió a los técnicos de arqueología subacuática del Servicio Nacional de Monumentos, que constataron que las fuertes mareas habían dejado al descubierto los restos de La Juliana, uno de los navíos de la Gran Armada de Felipe II. Cañones y maderas estaban a merced de las olas, por lo que las piezas en peligro fueron rescatadas y conservadas en el Museo Nacional de Irlanda.
Hiram Morgan, UCC, Eddie O’Gorman, Grange Armada Development Association (Sligo), Nieves  Fernandez, National Museum of Ireland, Rolly Reed National Museum of Ireland, Patricia Recio  ARQUA, María Agúndez, Ministry of Culture Spain, Rafael Soriano Ortiz, Spanish Embassy, Nessa  O’Connor National Museum of Ireland, Fionnbarr Moore, DAHG, Iván Negueruela, Director of  ARQUA, Juan Luis Sierra ARQUATEC, Karl Brady, DAHG. (Photo by C. Kelleher DAHG)

De izquierda a derecha: Hiram Morgan, Eddie O’Gorman, Nieves Fernandez, Rolly Reed, Patricia Recio, María Agúndez, Rafael Soriano Ortiz, Nessa O’Connor, Fionnbarr Moore, Iván Negueruela, Juan Luis Sierra, Karl Brady, el pasado miércoles en el centro de conservación del Museo Nacional de Irlanda (Photo de C. Kelleher / DAHG)

El jueves pasado regresó a España una importante misión que ha sentado, en conversación con las autoridades irlandesas, las bases para compartir las responsabilidades referentes a la conservación, investigación y posible excavación de los pecios de la Gran Armada que naufragaron en Irlanda y que hoy es una historia compartida por los dos países. En Irlanda la población tiene muy presente «su historia española» (llegaron a rendir emotivos homenajes a los náufragos el pasado año) porque el naufragio de la Gran Armada tuvo un enorme influjo religioso, cultural y alimentario, ya que la patata llegó a la isla gracias a la despensa de los navíos naufragados y la dieta de los náufragos. Allí se han movilizado asociaciones y medios para que esta memoria que el mar ha devuelto se convierta en conocimiento y relato del pasado común.
Cambio en España
Y en España solo cabe felicitarse de que los restos de nuestra gran historia naval se hayan convertido en uno de los problemas culturales prioritarios. Con la llegada de Miguel Ángel Recio a la Dirección General de Bellas Artes del Ministerio de Cultura se activó el cuidado de este frágil patrimonio, acechado por los cazatesoros y la erosión natural. El verano pasado el ministro de Cultura Íñigo Méndez de Vigo fue testigo del primer éxito arqueológico del Estado, con los medios del IEO, que fue la misión al pecio de la fragata Mercedes y su sondeo y extracción de muestras a 1.100 metros de profundidad, límite que ningún otro paíse de la Unión Europea había alcanzado.
Inscripción del cañón de la Trinidad Valencera: Juan Manrique de Lara y Remigy de Halut, maestro de la Fundicion Real en Malinas. Año 1556, peso 5316 libras castellanas. Juan Mario Lara cuidó de que se hiciera

Inscripción del cañón de la Trinidad Valencera: Juan Manrique de Lara y Remigy de Halut, maestro de la Fundicion Real en Malinas. Año 1556, peso 5316 libras castellanas. Juan Mario Lara cuidó de que se hiciera  (Foto Iván Negueruela)

Ha sido el director de esa misión, precisamente, el arqueólogo Iván Negueruela, quien ha capitaneado el viaje a Irlanda. Director del Museo Nacional de Arqueología Subacuática de Cartagena (Arqua), ha podido constatar el interés de los irlandeses por cooperar en la investigación, excavación y la exposición de este importantísimo patrimonio cultural. De momento se han rescatado nueve cañones de bronce bellamente decorados y otros restos de La Juliana, que se suman a los materiales de los pecios naufragados en la zona, como la Trinidad Valencera, que ya están en el Museo Nacional de Irlanda.

En 2016 habrá una nueva campaña de excavación, a la que arqueólogos españoles serán invitados para inaugurar este puente de cooperación, y se prepara una exposición para 2017 en la que España participará. La Gran Armada emerge de los mares del olvido después de 428 años.
El naufragio
La Juliana era un enorme navío que se había dedicado al comercio entre España e Italia hasta que Felipe II lo integró, junto a otros 130 navíos, en la flota a la que los ingleses llamaron la Armada Invencible, pero que en realidad se conoció como la Grande y Felicísima Armada, organizada por el monarca para invadir Inglaterra y destronar a la reina Isabel I. Según los registros históricos, La Juliana era un buque enorme, con un peso de unas 860 toneladas y capacidad para transportar 32 cañones, 325 soldados y una tripulación de 70 marinos. En el mismo lugar en el que naufragó, junto a las costas de Sligo, se perdieron también la Lavia y la Santa María de Visón.
Tras este viaje a Irlanda de la misión del Ministerio de Cultura, que ha sido «profundamente satisfactorio» según comenta Negueruela a ABC, habrá nuevas visitas en mayo y septiembre próximos. Ha sido impulsado a nivel institucional por los buenos oficios del embajador español en Irlanda, José María Rodríguez Coso. Negueruela y su equipo se reunieron con destacados funcionarios del ministerio irlandés, y los mejores especialistas de la arqueología subacuática de la isla, y visitaron el taller de conservación del Museo Nacional donde se conservan los cañones y objetos rescatados del mar el año pasado. Allí ofrecieron la gran experiencia de Arquatec, el centro asociado al museo Arqua de Cartagena, que ha trabajado en las 500.000 monedas de la Mercedes, los colmillos de marfil del pecio del Bajo de la Campana y restos del pecio de Mazarrón, entre otros.
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Desde este blog de ABC, desde Espejo de Navegantes, hemos ido informando de la aparición de los pecios de la Gran Armada en las costas de Sligo y recabando una reacción de las autoridades españolas ante este patrimonio cuya investigación científica nos permitirá conocer mucho mejor uno de los episodios fundamentales de nuestra historia. No podemos sino felicitarnos por este buen inicio de una nueva relación que el propio Negueruela pudo iniciar en 1996 pero a la que la incuria política de entonces dejó sin continuidad.
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Según grandes especialistas consultados en su día, como Geoffrey Parker o Juan Ignacio González-Aller, las terribles tormentas que en 1588 hicieron naufragar a tantos españoles y la cruel persecución que siguió a manos de los ingleses en aquellas lejanas costas, escribieron con sangre páginas de aquel choque de imperios que el mar ha guardado intactas en los pecios y que hoy merecen un estudio arqueológico que complete lo que ya sabemos. Los enseres que puedan excavarse en el futuro, la arquitectura naval que podrá constatarse al analizar los restos y el total del trabajo científico pendiente sobre los yacimientos irlandeses de la Gran Armada de Felipe II (algunos de los cuales fueron expoliados en el pasado) llenarán de datos y razones arqueológicas una de las páginas más injustamente olvidadas de toda nuestra historia.
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