“Mientras tanto en los a帽os 1936 y 1937, la nueva t谩ctica de grupos o en jaur铆a hab铆a ido ganando formas m谩s concretas. En lo esencial era una t谩ctica de superficie y de movimiento, que, adoptando determinadas formaciones t谩cticas, sal铆a a la busca del adversario, tomaba contacto con el bajo el agua y guiaba a otros submarinos para realizar en lo posible un ataque en com煤n, principalmente de noche y en superficie. Para esta misi贸n t谩ctica conjunta de los submarinos, el maniobrero y r谩pido tipo VII resultaba especialmente adecuado.
Karl Donitz. “D铆ez a帽os y veinte d铆as”.
Aquella tarde de 1936 las tripulaciones de los dos submarinos alemanes del tipo VII, borraban con pintura los numerales y todas las clases distintivas de las naves. Sal铆an de 鈥渃aza鈥 y no deb铆an reconocerles. Era el inicio de la聽operaci贸n 鈥溍歳sula鈥. Su destino las costas Espa帽olas. 聽Comenzaron su misi贸n de patrulla separados por una l铆nea imaginaria sobre la carta de navegaci贸n;聽el聽U-34聽se mov铆a al Oeste de esta l铆nea en las proximidades de Cartagena, y el U-33 al Este. Su objetivo; todo barco republicano que navegase por aquellas aguas. Alemania era un estado neutral. Y sus m谩quinas de guerra estaban en combate.
Un post de聽Jes煤s Garc铆a Calero聽hace unos d铆as,聽 en聽espejo de navegantes, alent贸 este art铆culo por diferentes motivos; la historia del C-3. Sin comerlo ni beberlo, se ha vuelto demasiado cercana, y muchos de los datos que llegaron, para no marcharse, pueden aportar algo a mucha gente que gustan de estas historias . Tan s贸lo hac铆a falta dedicarle un par de d铆as al asunto y ponerlo a disposici贸n de todos. Existen ya numerosos magn铆ficos trabajos, tambi茅n sesudas hip贸tesis sobre aquello u esto (algo que suele acompa帽ar a esas tragedias y “naufragios” all谩 donde se encuentran;聽m谩xime cuando se trata de pecios singulares -y el C-3 lo es-). Por otro lado se encuentra frente a mi hogar. Es asomarse y ver la hermosa bah铆a de聽M谩laga, casi siempre azul radiante, algo similar la que hoy mismo puedo ver, al d铆a que sufri贸 el ataque del submarino alem谩n. Justo all铆, enfilando la costa, desde los ba帽os del Carmen al centro de la bah铆a. La cercan铆a siempre ayuda en esto de la historia. Luego est谩 la cuesti贸n de la pasi贸n y la profesionalidad por la mar y su historia.
Y aqu铆 es donde nos encontramos con lo mejor; la historia contada por interesant铆simas personas.聽Jos茅 Ignacio Gonz谩lez Aller聽es b谩sico para comprender que pas贸 con el C3. Y lo es por diversos motivos. En primer lugar, porque fue el primer聽comandante de nav铆o en subirse, y manejar los pedales de un u-boat en Espa帽a (que se lo digan cuando estuvo patrullando por aguas del mar de Alboran sumergido en el mismo). Como contralmirante fue especialista en submarinos. Como marino y como historiador es simplemente, uno de sus principales eruditos en el pa铆s.聽Sus aclaraciones son primordiales. Como casi todo lo que ata帽e a la marina de guerra de nuestro pa铆s y su memoria. Su obra, “Submarinos Republicanos en la Guerra Civil Espa帽ola”, como dec铆amos antes,聽b谩sica para comprender el tema. Rigurosa y sobre todo, tentadora a la hora de determinar el estudio de otra nave, la del聽submarino聽B-5, pero esa es otra historia, que adem谩s se la debo a un capit谩n de Corbeta que tan amablemente me llama a inicios del verano todos los a帽os (ya toca) para saber del paradero de esta nave…Alg煤n d铆a se tendr谩 que desenpolvar la historia del capit谩n聽Barreda Terry. Y en esto de la documentaci贸n, si hablamos del arma submarina, de nuevo acudir a los que saben, principalmente porque lo han vivido. Y aqu铆 tenemos que mencionar a聽Diego Quevedo Carmona y聽聽su聽“Arma submarina Espa帽ola. 85 a帽os de historia”.
A煤n recuerdo perfectamente los paseos por la alameda principal de M谩laga, contando vivamente la vida y miserias de Isaac Peral. Es un obligado en esto del聽arma submarina. Y desde la carrera militar no ser铆a el 煤ltimo informe. Los Capitanes de Corbeta聽Luis Moll谩 Ayuso y Portol茅s Sanju谩n聽dispondr铆an su vital impronta聽sobre la historia del submarino.聽Su testimonio integra eficazmente la labor de investigaci贸n, el conocimiento directo sobre la estructura del submarino y por 煤ltimo, una labor de campo al ser ellos mismos los que en el 98 localizan y exploran in聽situ, la nave republicana.聽El conocimiento directo en la forma de operar de los marinos y de las m谩quinas de guerra son muy esclarecedoras en sus hip贸tesis de trabajo para la historia y los historiadores. Sobre el C-3 podr铆amos seguir nombrando diferentes y numerosos magn铆fivo trabajos, siento no poder nombrar a todos sus autores, pero se trataba sencillamente de recordar brevemente en “espejo de navegantes” una historia cercana, que como nos recordaba Calero, que a煤n siguen revestidas de inter茅s.

Luego est谩n los documentos, esos que esclarecen la historia, y aqu铆 nos encontramos muchos informes. Entre ellos los del聽teniente de nav铆o聽Remigio Verd铆a聽al jefe de la flota, sobre las causas que pudieron determinar la p茅rdida del submarino. Determinante en sus realidades. Perdieron un submarino, as铆 como a su dotaci贸n, luego m谩s val铆a contar la verdad y no inventarse historias.聽 Su literalidad se acerc贸 mucho a lo acaecido. Y m谩s documentos. Mensajes Alemanes y diario de operaciones en las聽aguas del estrecho聽del聽contralmirante Boehm, 鈥淪obre la operaci贸n Ursula鈥. Y luego, entre otras muchas cosas, est谩 tambi茅n la cuesti贸n de los vivos. los presentes. El “sentido y la sensibilidad”. Y as铆 encontrarnos como los marinos posicionan el buque en torno al submarino, en torno al mes de Noviembre de 1998 y hacen un homenaje a los marineros desaparecidos, durante las Maniobras Militares聽ALFEX-02, en las cuales toda la escuadra forma y rinde homenaje en la mar a la dotaci贸n ca铆da en combate del C-3.Y si de corazones hablamos, entre otros muchos, el testimonio de la sobrina del marinero聽D. Joaqu铆n Ru铆z Baez, Do帽a Rita Campill. Podr铆amos disponer cualquiera de los testimonios de los familiares, en el caso del C-3 son una fuente a tener muy en cuenta. Sus palabras, pronunciadas en su discurso 鈥渋n memorian鈥, realizado en el funeral castrense en homenaje a los tripulantes del C-3, resuenan en los seres queridos de aquellos marinos, f谩cilmente reconocibles uno a uno en esa “foto de familia” que mostramos, y que en su momento los inmortalizaron a todos聽 junto a la vela del submarino. La mayor parte sonrientes.聽En el arma submarina sus tripulantes suelen ser una familia…
Y tambi茅n est谩n los descubridores del pecio. En este caso聽Olmedo Checa, jurista malague帽o apasionado del tema.聽Y al final, entre esta historia tan humana, est谩 la arqueolog铆a.聽聽Siempre la vanguardia de la historia.聽Pues al final se trata de un pecio singular.
Y all铆 nos encontramos realizando a帽os ha, el estudio de geof铆sica submarina, localizando el pecio, d谩ndole coordenadas en un trabajo de arqueolog铆a. Su Norte y su Sur en materia tambi茅n de investigaci贸n; encardinado en el proyecto de exploraci贸n de la bah铆a de M谩laga (tenemos que recordar que la tutela y protecci贸n del patrimonio submarino corresponde a la administraci贸n p煤blica competente) que nos ha permitido聽estudiar, constatar y trazar alg煤n tipo de hip贸tesis hist贸rica que tambi茅n aportara su granito de arena a la cuesti贸n.聽 En ocasiones, suele ocurrir que el聽arque贸logo queda para reunir el ramillete con sumo y respetuoso cuidado; el que les dan las flores de los marinos, los perfumes de las bibliotecas, la rigurosidad de los archivos, la cercan铆a y la emotovidad de los familiares, historiadores y descubridores.
Estamos ante lo que se denomina una tumba de guerra.聽Un sarc贸fago marino, como le gusta decir a los marinos. Adem谩s uno muy particular, en donde la sensibilidad tiene que ser el “libro de estilo”, en un hecho que apenas son dos generaciones las pasadas, y en el marco de una guerra. Una que nadie quiso y ante la cual se vieron abocados a matarse. Y para finalizar, y ya que la historia se lo merece. Incluso una pel铆cula. La que los malague帽os de聽MLK聽producciones hicieron en torno a toda esta historia y que la denominaron como hizo el alto mando mayor alem谩n,聽“operaci贸n Ursula”. Porque efectivamente. Como suele ocurrir con casi todos los naufragios. Es de pel铆cula. Una que podemos empezar a reconocer, desde el primer momento que abro las hojas de las ventanas cada ma帽ana. En el horizonte. All铆, en el espejo de la mar yace el C-3 con toda su tripulaci贸n.
Encardinando la historia
La experiencia investigadora en temas de naufragios siempre tiene por lo general un denominador com煤n; en un primer momento la l贸gica confusi贸n (la cual da origen a mitos y leyendas posteriores); y tras una profunda investigaci贸n hist贸rica; la constataci贸n de una aut茅ntica tragedia humana y la aclaraci贸n de los hechos(muchos de los cuales se desconocen), casi siempre lleno de accidentes y situaciones l铆mite que desembocan en el hundimiento de la nave. El proceso de investigaci贸n siempre suele cambiar radicalmente la historia del pecio. Giros en la mayor parte de 180 grados, que te ofrece una nueva historia, que no tiene nada que ver con la que hasta ese momento era conocida. En el caso del C-3 la aportaci贸n de 鈥渕uchos鈥, ha dado entre 鈥渢odos鈥, diferentes pinceladas que al final tienen como resultado un buen cuadro. Uno que dibuja al pecio, semienterrado, oscuro y que actualmente se encuentra cubierto de una mara帽a de redes.
El Hundimiento de un submarino de la Clase C en la costa de M谩laga
El hundimiento del nav铆o se sit煤a en el marco de la聽Guerra Civil Espa帽ola.聽El 12 de Diciembre de 1936, el nav铆o de la聽clase C聽 se llev贸 consigo en su hundimiento, la vida de al menos una treintena larga de tripulantes, para convertirse en una “tumba de guerra”.聽Se encontraba frente a la costa de M谩laga, era su lugar habitual como base tambi茅n de submarinos que era. El submarino ten铆a una聽orden bien clara; patrullar la zona del estrecho. Y unos antecedentes, el reciente inicio de la guerra civil Espa帽ola y una historia que por aquel entonces ambicionaba pasar por ser desapercibida. La de la participaci贸n de los militares alemanes en la guerra. La idea de los alemanes de intervenir en la Guerra Civil le fue sugerida por primera vez a Hitler en la temprana fecha del 22 de agosto de 1936, cuando los almirantes alemanes Erich Raeder y G眉nther Guse聽le demostraron las ventajas que reportar铆a ayudar al bando sublevado, pero hubieron de esperar hasta el聽30 de octubre para que el F眉hrer aprobara el env铆o de dos submarinos a la costa mediterr谩nea espa帽ola. El 2 de noviembre el capit谩n de corbeta聽Karl Doenitz (la referencia del arma submarina para la armada alemana)聽expuso ante Alto Estado Mayor de la Kriegsmarine los detalles de la misi贸n: se enviar铆a a los submarinos U-33 y U-34, denominados con los nombres de enmascaramiento聽Trit贸n y Poseid贸n, correspondientes a mercantes de nacionalidad sueca e inglesa, respectivamente.聽Se relevar铆a a sus comandantes, entreg谩ndose el mando a dos de los m谩s experimentados oficiales de U-boot: Karl Freiwald, que embarcar铆a en el U-33, y Harald Gross que lo har铆a en el U-34. Estaba preparado el lazo, uno muy atrevido y complejo.
El primero se encargar铆a de patrullar en el 谩rea del estrecho intern谩ndose en el sector asignado a la聽Marina Brit谩nica por la Comisi贸n Internacional que controlaba la neutralidad en el conflicto espa帽ol,聽y el segundo, en aguas de聽Alicante y Cartagena. El armamento de cada uno de los sumergibles era de 11 torpedos y ochenta proyectiles para sus ca帽ones de cubierta. 聽“La operaci贸n se desarrollar铆a en el mayor de los secretos, navegando sin pabell贸n ni nombre de identificaci贸n. Los submarinos estaban autorizados a hundir transportes republicanos o sovi茅ticos, asegur谩ndose su identificaci贸n plena. Como medida de precauci贸n se les orden贸 que durante la noche, mientras estuvieran recargando sus bater铆as, deb铆an alejarse al menos 20 millas de la costa. Por 煤ltimo, sus cuadernos de bit谩cora, donde aparecer铆an los rumbos y las operaciones realizadas, ser铆an falseados…Todo estaba previsto.聽En el caso de que ocurriera cualquier incidente, los submarinos estaban preparados para izar pabell贸n espa帽ol, (incluso embarcaron uniformes espa帽oles), si por el contrario, el problema era t茅cnico, su objetivo ser铆a alcanzar alg煤n punto de la costa controlada por los nacionales. De la misma forma, y con el objetivo de alargar la misi贸n, estuvo pensado que los submarinos se reabasteciesen, efectuando una escala t茅cnica en una estaci贸n naval a determinar.聽A la operaci贸n se la denomin贸 脷rsula, en homenaje a la hija de Doenitz.
聽
A bordo del submarino ya han comido. De primer plato, caldo gallego, y de segundo, huevos fritos con tomate. En el puente, el comandante del buque, el聽alf茅rez de nav铆o聽Antonio Arbona, junto al oficial de聽derrota聽Agust铆n Garc铆a Vi帽as. Todo ocurri贸 de repente. Sin causa aparente el submarino se estremece hundiendo聽violentamente la proa en el esas聽mansas aguas de la bah铆a. Tras el estrepitoso naufragio, queda en superficie聽un denso humo blanco. En la superficie marina, una espesa mancha聽聽de combustible y tres hombres que nadan asustados sin otro rumbo que el de salvar la vida. No lejos de ellos flotan los聽cad谩veres del comandante y del serviola, que por ese azar del destino no quiso dejarles disfrutando de la luz del sol y de la vida. 聽S贸lo tres hombres sobrevivieron: el agregado a la dotaci贸n como oficial de derrota, capit谩n de la marina mercante, Agust铆n Garc铆a Vi帽as y los marineros,聽Isidoro de la Orden Ib谩帽ez y Asensio Lid贸n Jim茅nez. Fueron rescatados horas despu茅s por las lanchas del buque hospital Artabro, que les condujo a puerto para ser interrogados acerca del suceso. Salvaron la vida por聽ese mismo azar, que a otros los arrastr贸 a la muerte.聽El resto, toda la tripulaci贸n, desaparecen para siempre junto聽al聽submarino que en cuesti贸n de segundos chocar铆a estrepitosamente contra el lecho marino.
El submarino n潞 3, pertenec铆a a la聽clase C.聽Tales m谩quinas de guerra fueron botadas en los聽astilleros de Cartagena en 1929, y tecnol贸gicamente, si bien siete a帽os de servicio reviste a una m谩quina de cierta modernidad, los submarinos pertenecientes a dicha clase y en un periodo de entreguerras de importantes innovaciones tecnol贸gicas, hicieron que聽enseguida se encontraron obsoletos en comparaci贸n con otras armadas. Parece que eran lentos y poco maniobreros. Los submarinos de la clase C ten铆an ostensibles problemas para la navegaci贸n, por no contar con lo de siempre,deficiencias en algunos instrumentos e incluso en piezas de recambio primordiales para su funcionamiento.No era la primera vez que se quedaban en superficie por no poder sumergirse o que ten铆an que volver r谩pidamente a base, porque tiraban a medias con parte del motor. De hecho, nuestro submarino en su 煤ltimo viaje antes de llegar a M谩laga, tuvo que parar en el puerto de Almer铆a debido a la necesaria reparaci贸n de su motor. Y luego estaba lo de siempre. Que gracias a los “manitas”, consegu铆an que la聽nave lograse聽salir de puerto, en esta ocasi贸n, gracias聽a los denodados esfuerzos del jefe de m谩quinas del buque,聽D. Jos茅 Sastre Gabarro. Y as铆, como pod铆an; entre trancas y barrancas, 聽se encontraban聽luchando en la contienda del lado republicano, y聽en una flotilla de cinco submarinos. Y a pesar de sus problemas, era聽un arma a tener en cuenta. Psicol贸gicamente los submarinos pod铆an estar en cualquier d谩rsena acechando a cualquier barco enemigo. En el caso de la contienda Espa帽ola, muchos de los buques de transporte de tropas carec铆an de la m谩s elemental arma de defensa o escolta, por lo que les convierte en f谩ciles objetivos de hundimiento, y en aquellos momentos, las aguas聽del estrecho, eran un聽important铆simo punto caliente de intercambio mar铆timo. Y con estas, nos encontr谩bamos a ese submarino alem谩n buscando pieza que cobrarse. Su聽oficialidad buscaba presa y se encontraba surcando aguas malague帽as, aprovechando su viaje de vuelta a base, ya que hab铆a intentado varias incursiones contra buques de superficie y en todas hab铆an fallado. Estaban adiestr谩ndose聽y probando armas. Espa帽a era su laboratorio de ensayo. Tanto de t谩cticas, como de municiones.聽En su derrota se encontr贸 casualmente con una nave en superficie,聽frente a la ciudad de M谩laga. Por la vela y su caracter铆stica fisonom铆a; 聽un submarino. Procedimiento de combate y nav铆o hundido, a pesar de tener un s贸lo torpedo y sobre todo; un estrecho margen de maniobra, ya que la nave ofrec铆a poco calado al encontrarse en superficie. Pero lo consiguieron. Consiguieron acertar con el tiro, mandando al fondo del mar a una nave de guerra. Era toda una victoria para aquella tripulaci贸n, que tan lejos de su tierra se encontraban inmersos completamente en una acci贸n de guerra.
A partir de ese momento, una cantidad de conjeturas sin resolver. Como ocurre siempre con todos los naufragios. Desde el mismo instante de su hundimiento, 聽ya circulaban diferentes versiones sobre como ocurri贸. En unos casos rumores, en otros, claras manipulaciones聽 y en el caso del bando franquista, se opt贸 por un l贸gico y espectral silencio.聽La raz贸n era obvia, alemania era supuestamente neutral, y aquello significaba un evidente casus聽belli.聽Esto no quitaba incluso que se tuviese espacio incluso para la iron铆a, por otro lado cuesti贸n muy hispana esta, y es ah铆 donde el capit谩n general de Andaluc铆a,聽Queipo de Llano聽bromeaba sobre el paradero del submarino canturreando en sus alocuciones radiof贸nicas 鈥淒onde est谩 el C3, matarile, rile, rile…”Finalmente, algunas voces capacitadas han dejado bien claro el significado de esta cuesti贸n.聽Hitler lo ten铆a claro, ven铆an a Espa帽a, entre otras cosas para probar el alcance de sus armas y adiestrar a sus dotaciones.聽Sperrle聽estaba con sus Heinkel, y los revolucionarios Stukas en el aire.聽Donitz, con sus “lobos grises” en la mar. Y聽Von Thoma, con sus panzer creando 聽la primera escuela de carros de combate, bajo el mando del coronel, en el聽Castillo de las Arguijuelas de Arriba聽en las cercan铆as de la ciudad de聽C谩ceres. As铆 era la cosa. Y as铆 se lo hemos contado. Von richtofen y Galland聽聽tambien hicieron sus “pinitos” en el laboratorio de ensayo que eran los campos de Espa帽a.
Las consecuencias que no tuvo el hundimiento
En el mensaje radiado ( las fuentes denominan como el mensaje radiado 1063k) por parte del oficial de submarinos聽Harald Gross, anuncia lo siguiente:聽鈥1419. U-Boot C Klasse vor M谩laga versenk鈥, 鈥淎 las 14.19 horas hundido un submarino clase C ante M谩laga鈥. A tenor de este texto, la armada alemana hab铆a hundido un submarino. El mensaje radiado lleg贸 a las propias manos de Adolf Hitler. Eran tiempos de paz y la v铆ctima de un u-Boat por aquel entonces, era un hecho relevante. A帽os m谩s tarde se convertir铆a en una cotidiana realidad. Pero en aquel momento todo qued贸 en silencio,聽 desde聽 el punto de聽 vista hist贸rico聽鈥渢odav铆a hoy en d铆a, los familiares de aquella tripulaci贸n tienen derechos a reclamar. La armada Alemana no era parte del conflicto b茅lico y aquella incursi贸n no era leg铆tima鈥 exclamaba recientemente un marino amigo m铆o. El caso es que desaparec铆a bajo las aguas andaluzas uno de los pocos submarinos republicanos que se encontraba en pleno rendimiento en la contienda.
Submarino C-3. Patrimonio Arqueol贸gico subacu谩tico y militar. Tumba de guerra
A este prop贸sito, vamos a compartir con el lector una curiosidad que se convierte en un dilema y en un asunto complejo, pero interesant铆simo dentro del mundo de la arqueolog铆a. Se trata del聽pecio de una armada como tumba de guerra. Resulta que hasta el momento, y tradicionalmente existe una vieja ley marinera, extremadamente respetuosa, que establece que cuando se da un naufragio, entre la tragedia en s铆,聽 el dejar pasar la cuesti贸n, y mantener intacto el lugar del hundimiento (como si se tratase de un cementerio sagrado indio), se envuelve al pecio de un profundo respeto.聽 Todo esto es lo que se denomina una tumba de guerra. Jur铆dicamente apenas hay dispuesto sobre la cuesti贸n. Se basa todo en algo tan sencillo como encontrarnos ante un viejo y respetado adagio marino. Cuando uno entra en terminolog铆a, la cosa pasa a llamarse, “nos encontramos ante un聽buque de Estado“. Un buque de guerra y por tanto, una nave con inmunidad soberana. 鈥淣i se te ocurra tocarlo chaval鈥.
Eso s铆 que est谩 claro, pero鈥β縔 qu茅 ocurre con una fragata borb贸nica del siglo XVIII?. Est谩 claro que fue un buque de guerra, pero actualmente se le considera m谩s bien un yacimiento arqueol贸gico. Podr铆a parecer algo absurdo, pero no lo es. Es algo importante. Determinar esto establece cosas tan esenciales en esto de la arqueolog铆a submarina, como es el tema de聽聽las competencias o las jurisdicciones. En el caso Odyssey, muchas han sido las cuestiones a dilucidar. Tanto de sus ense帽anzas, como de sus聽 silencios. Una de las cuestiones que han sido realmente muy interesante observar, ha sido el rifi-rafe que ha tenido la cuesti贸n de buque de guerra, buque de estado en relaci贸n a la carga y esta con los derechos actuales de los supuestos herederos. Ah铆 es donde la聽Industria de cazatesoros聽ha intentado colar uno de los principales “dardos envenenados” a los intereses Espa帽oles y especialmente a la ciencia y a la humanidad en el mundo.
El mundo del derecho, y dependiendo sobre todo de quien se trate, y los intereses que tienen sobre el mismo. En el caso que nos aguarda, en el caso de los buques de guerra, la posici贸n est谩 clara; son聽buques de Estado. La corona Espa帽ola llevaba siglos navegando y transportando con ellos por todo el mundo. Pero actualmente tenemos que ir m谩s all谩, es muy posible que la norma de聽UNESCO聽sobre la materia (la famosa convenci贸n sobre聽protecci贸n de patrimonio cultural subacu谩tico) nos facilte algunas claves interesantes. Ya sabemos que una ley, vez ratificada, lo dicen los manuales de derecho,聽 sus convenios internacionales son de orden superior al interno. Pues entonces nos tenemos que ir a la convenci贸n, aparece como de obligatoria consulta. En la misma deja bien claro que;聽鈥淟a antig眉edad es irrelevante, pues no es la que los hace protegibles, sino el periodo de tiempo que hayan estado sumergidos. Ya sea bajo el mar o bajo el agua, en r铆os, lagos o incluso cenotes o pozos y de forma total, parcial o incluso intermitente, los bienes deben haber permanecido sumergidos por un total de al menos cien a帽os鈥. La pol茅mica est谩 servida.
Y es que en esto del derecho hay muchas leyes, y en esto del patrimonio, como en otros campos, adem谩s de la actuaci贸n arqueol贸gica, el investigador ha de tener en muchas ocasiones en cuenta a esto del ordenamiento. Y es que en el caso de las normas de patrimonio Estatal, te deja bien claro, que si聽鈥渟i tiene valor hist贸rico, tiene valor como patrimonio cultural鈥, y ya sabemos que si es susceptible de estudio cient铆fico y m茅todo arqueol贸gico, nos encontramos ante un yacimiento. 驴Y aquello que la antiguedad es irrelevante?. Volvamos a nuestro submarino. Con las cartas sobre la mano, esta claro que el C-3, tambi茅n podr铆a ser considerado perfectamente como un yacimiento arqueol贸gico. 驴A que nos atenemos?.聽El caso es que el tiempo transcurre, nos vamos oxidando adecuadamente y curiosamente la UNESCO est谩 anunciando ya el I Centenario de los pecios de la聽I Guerra Mundial. Son pecios que apenas le llevan un par de decenios a nuestro C-3-.
Para los que han tenido la oportunidad de聽bucear en Scapa Flow, bien podr谩n determinar el valor hist贸rico y arqueol贸gico que ten铆an aquellos acorazados de la Gran Guerra. Sumergirse en ellos, es una de las experiencias de buceo m谩s impresionantes que se puede tener. Es otra variable del tema subacu谩tico. La importancia que tiene preservar in situ, y el ser un museo visitable en el medio marino. Pero volvamos a nuestras tumbas de guerra, a nuestro C-3 y a nuestro siglo XX. 聽驴De qu茅 hablamos, al mencionar al聽Kursk聽o el聽Scorpion聽de la clase shipjack de la armada norteamericana?…naufragado uno a finales de los setenta y el otro en la d茅cada del 2000. Uno聽 el ruso, en cuyas bodegas, adem谩s de una tragedia, posiblemente exista ingenier铆a, (adem谩s de reactores nucleares) y secretos militares. Pero 驴ocurrir铆a lo mismo con el聽Bismarck?. Lo que est谩 claro es que algunos dreagnouth de la聽batalla de Jutlandia, en breve ser谩n considerados arqueolog铆a como antes emocion谩bamos, que diga mencion谩bamos. Lo mismo podr铆amos mencionar al hablar de los聽u-boat聽hundidos que jalonan las aguas del mundo.
Mucha gente piensa que arqueolog铆a es exclusivamente aquellos vestigios que nos transportan a la 茅poca romana o medieval. El paso del tiempo, como casi todo en la vida, pone cada cosa en su sitio. Estos barcos tienen su lugar en la historia y ser谩n importantes yacimientos arqueol贸gicos de futuro, si no lo son ya de presente. La misma pregunta podr铆a ser plausible para nuestros hispanos C-3, o incluso nuestro B-5 (que apenas es conocido y cuya聽historia tambi茅n es fascinante). Se trata de dos buques de estado hundidos en acto de servicio. Mucha casu铆stica esta de los buques de guerra y arqueolog铆a. Mucho debate que muy acertadamente聽聽Elena P茅rez 脕lvaro聽trata en sus聽“pecios como tumba de guerra”聽como tema de estudio e investigaci贸n. Desde luego a Espa帽a le interesa mcho en su temprana disciplina de la arqueolog铆a na煤tica, este tipo de estudios.Pero eso ser铆a objeto de otra historia, apasionada ella por donde la miremos, para “espejo de navegantes”. Era interesante hacer esta transgresi贸n para muchos de nuestros lectores, pues curiosamente, muchos de los restos que existen sumergidos en el mundo, son de origen militar. Siempre lo ha sido as铆. Desde las naves de聽Antikithera, de espol贸n marino y casus belli, a buena parte de las naves que surcaban en el siglo XIX, o algunas de las hundidas en el seno de las guerras mundiales.
Una mancha de gasoil en la superficie del mar, en plena bah铆a de M谩laga, hizo encontrar a聽Antonio Checa, un abogado malague帽o que se encontraba pescando 禄 en ese lugar , que all铆 podr铆a encontrarse alg煤n tipo de estructura. El pecio se encuentra a 62 metros de profundidad. En una zona de importantes corrientes marinas, cubierto de incrustaciones como casi todos los yacimientos, y parece que partido su casco en dos. Era lo que diferentes fuentes hablaban hasta el momento, y lo que nos encontramos al realizar geof铆sica submarina, en la 煤nica intervenci贸n arqueol贸gica submarina que hasta el momento se ha hecho sobre el pecio. Los datos que la tecnolog铆a nos acercan son claros. Tras la explosi贸n, una ca铆da libre de sesenta metros con un pecio retorcido y posiblemente ya medio partido en dos, con toda la tripulaci贸n en su interior, y las bater铆as que suministraban la energ铆a al buque, en estado sulfuroso, junto a instalaciones en contacto directo con el agua que lo inunda repentina y tragicamente聽todo. M谩s adelante veremos algunas teor铆as sobre el hundimiento. Los naufragios siempre se prestan a eso, a saber realmente cuales fueron las causas.聽Parece que el torpedo hubiese roto con su impacto en dos el submarino.聽La colisi贸n de un arma de guerra como es el del torpedo de un聽u-boat, contra el聽C3聽hubiese volatilizado buena parte del mismo, esa es la clara opini贸n de un experto como es聽Jose Ignacio Gonzalez Aller. Dicho punto de vista,聽tambi茅n se encuentra recogido por los informes de聽Ayuso y San Juan.聽El torpedo no explot贸. En esta cuesti贸n, los testimonios coinciden. No hablan de explosi贸n. Hablan de impacto. Si hubiese sido un torpedo, posiblemente los supervivientes que se encontraban en la cubierta, no hubiesen sido nunca tales. Sobre las posibles consecuencias de explosi贸n interna, al dar entre otras cosas, contra el pa帽ol de municiones, eso tan s贸lo nos lo podr铆a verificar el estudio del pecio.聽Los Alemanes estaban probando armas, y los torpedos de sus submarinos formaban parte del programa. Y la realidad era bien clara. Su torpedos no funcionaban bien. Son armas complejas que requer铆an de 聽una clara modernizaci贸n y en esas se encontraban en aguas Espa帽olas. Probando y probando.
Y as铆, el U-34 del comandante聽Grosse聽ya hab铆a maldecido en arameo al observar desde el periscopio como todos sus disparos anteriores fallaron consecutivamente. Esa ser铆a la t贸nica general de esos a帽os, as铆 explicar铆amos como en聽聽Setiembre de 1939, el聽 U-39, se topar铆a con el HMS Ark Royal. Se acerca sin ser detectado hasta unos 800 metros, y cuando tiene a la v铆ctima a tiro suelta 2 torpedos, 隆que estallan a unos 80 metros del聽Ark Royal隆. Los destructores de escolta devuelven al U-39 sus amables caricias y lo hunden.Cosas del directo. Unos d铆as m谩s adelante lo mismo. Otro “lobo gris”, el U-56聽se topa con el buque insignia de la British Home Fleet, el acorazado聽HMS Nelson.聽Dispara 3 torpedos que explotan en Cuenca. Todos eran fallos. Las armas submarinos, sus espoletas y su guiado, a煤n se encontraban en fase experimental. Esta fue una clave importante. En nuestro C-3 en m谩laga dieron en blanco. Pero no explot贸…
El conocer el arma submarina les da a los oficiales聽Molla y Ayuso聽la profundidad para llegar a t茅rminos como 鈥Hay que creer que hubo explosi贸n posterior al perderse el buque, como lo demuestran los trozos de corcho que flotaron inmediatamente y que indudablemente provienen de este material que forra el techo de las c谩maras de ambas bater铆as鈥. El resto del informe t茅cnico adquiere el detalle y profundidad que requiere el asunto, y as铆 鈥淟o m谩s probable es que el submarino recibiera el impacto de un torpedo que no lleg贸 a explosionar, pero cuyas caracter铆sticas de calibre, longitud y peso lanzados聽a 40 nudos de velocidad resultaron suficientes para abrir una brecha capaz de provocar su hundimiento, m谩xime si la colisi贸n se produjo en el compartimento de bater铆as causando su explosi贸n.聽Si as铆 ocurri贸, el torpedo debe descansar en las proximidades de los restos del submarino y en cualquier caso el estudio del casco podr铆a conducir a la hip贸tesis m谩s coherente sobre las causas del hundimiento鈥.
Y as铆 fue como lo ve铆amos nosotros a prior铆 y seg煤n el an谩lisis del estudio que hicimos al localizar el submarino C-3 en el estudio de geof铆sica submarina, enmarcado聽dentro de la actuaci贸n arqueol贸gica de prospeci贸n de la bah铆a de M谩laga.聽Es decir; su bah铆a. Sin tener la suerte de conocer por aquel ent0nces聽 la teor铆a de los oficiales Molla y Ayuso, al estudiar los resultados que la tecnolog铆a nos pon铆a sobre la mesa, aparec铆a una sombra alargada, con lo que parec铆a parte del fuselaje adosado al mismo. Se encontraba entre unos 40 y 60 metros aproximadamente en la derrota del torpedo. La ciencia y la tecnolog铆a, apoyada por los testimonios y el conocimiento pericial de los profesionales, comenzaban a quitarles algunos velos al misterio. Es lo que suele ocurrir en esto de los naufragios, cuando tienen la suerte de ser investigados adecuada y detenidamente. Ahora toca a la arqueolog铆a comprobar y verificar siempre la verdad.
El pecio del C-3 parecer铆a no tener relevancia desde el punto de vista arqueol贸gico. Las descripciones de su arquitectura naval, planimetria (documentaci贸n existente en los fondos archiv铆sticos del ministerio de defensa), as铆 como la ingenier铆a y los materiales con los que fue construido son conocidos. Existe documentaci贸n suficiente como para reconstruir fidedignamente su existencia material.聽No ocurre as铆 con su valor hist贸rico, del cual el C-3 se encuentra notablemente imbuido de una notable importancia. Tal valor hist贸rico es el que le infunde la categor铆a por normativa聽de patrimonio hist贸rico andaluz y Espa帽ol. La ley lo deja bien claro. Si tiene valor hist贸rico. Tiene valor patrimonial y por ende, arqueol贸gico. Y ya sabemos que el tiempo avanza inexorablemente. Ya hemos visto que los acorazados de la I Guerra Mundial, en breve celebrar谩n los 100 a帽os de existencia y por tanto, el tiempo nezcesario para que se puedan considerar como restos arqueol贸gicos seg煤n la聽UNESCO.聽Pero en ocasiones no hace falta ni llegar a esa situaci贸n. Por l贸gica y sentido com煤n, existen naufragios que hablan por s铆 solos, y que requieren 聽e un necesario estudio hist贸rico y sobre todo, de tal reconocimiento por la historia. A聽este prop贸sito, no podemos olvidar el聽Lighning P-38, caza聽norteamericano perteneciente a Antoine de Saint Exupery.聽Debido al valor hist贸rico del que estaba revestido, form贸 parte de la intervenci贸n rigurosa y meticulosa que la聽DRASSM聽realiz贸 sobre 茅l, 60 a帽os despu茅s de su hundimiento. Sobre el mismo precisamente estoy escribiendo la siguiente pieza del espejo de navegantes. Se merece una historia, porque es sencillamente apasionante. Y all铆 est谩. Una tumba de guerra, considerada como tal y profundamente respetada y considerada por su valor hist贸rico, como un yacimiento arqueol贸gico.聽El pecio, como tumba de guerra y como yacimiento arqueol贸gico.
En este sentido, sin obviar el valor hist贸rico que contiene y precisamente por velar por la efectiva protecci贸n de mismo, comentar igualmente que a d铆a de hoy se realizan incursiones 鈥渁mateur鈥. Si bien la mayor铆a de los buceadores deportivos conocen y son sensibles con el patrimonio (aprovecho para comentar la importante labor que hacen colectivos en el tema de la sensibilidad del patrimonio hist贸rico, como es el caso del tejido asociativo de聽AUAS, con su campa帽a de聽STOP al EXPOLIO), tambi茅n tenemos que decir que nos encontramos con una “gran minor铆a” que siempre se encuentran al acecho de las piezas de un buque de guerra, cuyo objetivo pricnipalmente,聽 es venderlas posteriormente. El submarino C-3 tampoco se encuentra a salvo del expolio de estos desaprensivos. M谩xime al encontrarnos con lo que hemos denominado anteriormente como una tumba de guerra, que en recuerdo de los all铆 perecidos, requiere de un profundo respeto. Y que decir sobre la cuesti贸n de los explosivos.聽Igualmente el Ministerio de Defensa tiene mucho que decir en esto, porque a煤n este pecio es de su titularidad y entre otros el submarino republicano todav铆a contiene armamento explosivo como son los torpedos -cuatro a proa, dos a popa y cuatro de reserva – cargados cada uno de 250 kilos de una inestable trilita.
Seg煤n se ha podido verificar en las diferentes inmersiones que se han realizado en el pecio desde que volvi贸 a la luz, con m谩s o menos detalles, todos coinciden en dibujar una imagen entre inquietante y tenebrosa de los restos.Se ha documentado en estas inmersiones 鈥 agradecemos los datos aportados por聽D. Pedro Arg眉ello Aloza,聽Gerente de la empresa de聽rob贸tica聽Marine Vision, posiblemente uno de los mayores baluartes del I+d+i en materia submarina que tenemos en Espa帽a, y que colabora activamente con difrentes universidades, as铆 como cuerpos y fuerzas de seguridad el estado y armada聽鈥 el c煤mulo de redes por la actividad pesquera de zona, las cuales imped铆an en numerosas ocasiones la toma de im谩genes de forma correcta. No ha sido f谩cil esta tarea pues en diversas partes del pecio, el forro principal ha desaparecido, quedando a la vista diversas partes internas del submarino y haciendo a su vez irreconocibles otras, como los tubos lanzatorpedos. Del ca帽贸n antia茅reo, parece que solo queda su base circular comentaba.
Las inmersiones a tal profundidad acarrean una serie de dificultades a帽adidas. Adem谩s de las que nos encontramos con la naturaleza submarina del pecio; constantemente, por el lugar del hundimiento en zona de corrientes, adem谩s de 聽preparar mezcla de gases especiales, as铆 como equipos especiales de iluminaci贸n 鈥 lo que significa m谩s peso y dif铆cil maniobrabilidad 鈥 y sobre todo el poco tiempo que se puede trabajar en fondo, han hecho que el pecio sea accesible mediante buzos aut贸nomos por parte de especialistas en buceo en pecio y buzos de la armada. por parte de la arqueolog铆a, hasta el momento el 煤nico estudio existente es el anteriormente anunciado de prospecci贸n submarina mediante s贸nar. 聽Existen determinados proyectos que incluso determinan y facilitan las caracter铆sticas t茅cnicas del pecio y su forma de bucear en el mismo.”Pero 65 a帽os despu茅s de su hundimiento, desde聽Ocean Project聽nos hemos propuesto filmarlo, fotografiarlo y darlo a conocer; hemos empezado con este art铆culo y ya est谩 en marcha la realizaci贸n de un documental para televisi贸n”.聽Divulgando al p煤blico, son las fotograf铆as y caracter铆sticas t茅cnicas de la inmersi贸n m谩s detallados que conocemos.
M谩s all谩, en el fondo marino, tan solo queda el silencio.
“A la orden del almirante las unidades cerraron formaci贸n聽 sobre el portaaviones聽鈥淧r铆ncipe de Asturias鈥澛y con las 聽dotaciones formadas en cubierta se dirigieron a la situaci贸n 聽donde hace 62 a帽os desapareci贸 el submarino espa帽ol, all铆 聽tras una breve exposici贸n de la efem茅rides por la red de 聽贸rdenes generales, se rez贸 la oraci贸n tradicional en la 聽Armada seguida de un responso. Finaliz贸 el acto con el 聽lanzamiento de una corona de flores a las aguas malague帽as que acogen al “C-3”, as铆 nos lo dejaron bien claro los oficiales que participaron en su homenaje, en aquel d铆a.
Harald Grosse no vio el final de la guerra, como casi todas las tripulaciones de聽u-boat. Ascendido a聽 Capit谩n de Corbeta, obtuvo el mando del 鈥淯-52鈥 que fue hundido en el mar del Norte en 1940 por el destructor 聽brit谩nico 鈥淕urkha鈥. Grosse se hundi贸 con sus 42 hombres, convirti茅ndose igualmente en otra tumba de guerra. Tampoco el 鈥淯-34鈥 alcanz贸 los tiempos de paz ya que se hundi贸 en Memel en el verano de 1943 al 聽colisionar con su propio buque nodriza.聽
Historia. Pecios y tumbas de guerra.
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