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Blogs La fiebre del oro(.com) por Jon Oleaga

Españoles emprendiendo en Lima

Jon Oleaga el

Miguel Burriel es un emprendedor, de esos que llaman, popularmente, “en serie”. Miguel es un español que se trasladó a Lima hace cinco años, y tiene, ya, tantos proyectos abiertos, que son difíciles de enumerar, incluso para él. Todos giran entorno al emprendimiento local, con el objetivo de mejorar el tejido empresarial del Perú. Además de ser socio en alguna startup, toda su energía se ha centrado en crear aceleradoras para apoyar las empresas locales de Lima.

Una de esas aceleradores, Waves, tiene como socio, al conocido inversor californiano, Paul Bragiel, por ser de los primeros inversores de Uber, y fundador de acelaradoras como I/O Ventures. Siendo Waves, la única alternativa a Wayra, la incubadora de Telefónica, implantada por todo América Latina. Aunque Perú sea el quinto país del mundo en porcentaje de emprendedores en su población.

El primer programa de Waves, City Incubators, tiene como objetivo estimular las “mypes”, o las micro empresas de Lima, dotándoles de tecnología, y nuevas técnicas empresariales que jamás se habían empleado en Perú. De alguna manera, en vez de crear nuevas startups, lo que ellos están intentando es, convertir, las empresas ya existentes por todo el Perú, en innovación y emprendimiento, a través del mentorazgo y la formación. Enseñando, por ejemplo, “design thinking” o “lean startup”, a empresas familiares tradicionales, modelando así su modelo de negocio, y haciéndolo próspero, y propio del siglo XXI.

Miguel; “las empresas sostenibles, o que promulgan la sostenibilidad, tienen un gran futuro, en un país, que es segundo en biodiversidad en el mundo, después de Brasil”.

Aliados con el ayuntamiento, empezaron a ver empresas en los cuatro ejes de Lima, analizando, incluso, 1.000 empresas al año. Al final, según nos contó Miguel Burriel, ocurre una especie de selección natural en el proceso, ya que, muchas de ellas, dejan de cumplir el programa y son expulsados del mismo. Es decir, si no cumplen con las tareas que se les van imponiendo, terminan fuera del programa de conversión, de esa manera, se quedan sólo aquellos que están realmente interesados.

Entre los resultados de esta conversión, tenemos, por ejemplo, una empresa familiar de venta de desayunos callejero, que ha creado un sistema de puntos, asociado con el resto de vendedores, para impulsar la frecuencia de compra en cualquiera de los puestos de la calle. Algo que ha conseguido mejorar la facturación de la zona, y que las empresas asociadas a la red pasen de ser ilegales o informales, a adscritas al ayuntamiento.

El proyecto ha conseguido, claramente, mejorar la competitividad y la eficiencia de las micro empresas tradicionales, que no habían evolucionado en décadas, dotándolos de técnicas empresariales del siglo XXI y acceso a la tecnología. Una manera diferente de ver el emprendimiento, que muchas veces no tiene por qué estar sólo en mano de veinteañeros innovadores, sino de empresas familiares ya existentes, con un gran potencial.

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