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Blogs Entre barreras por Ángel González Abad

Memoria trágica de La Misericordia

Ángel González Abad el

Recordar los terribles momentos que vivimos el pasado viernes en la plaza de Zaragoza produce escalofríos. La cornada que sufrió Juan José Padilla pasa por ser una de las más impactantes de las muchas que, desgraciadamente, se han producido en esta plaza de Zaragoza en el Pilar.
La Misericordia, plaza de primera en la que se lidia un toro serio, y además a final de temporada, ha sido escenario de gravísimas cogidas. Así, a vuela pluma, la de Miguel Márquez a comienzos de los setenta, Una cornada en el temible Triángulo de Scarpa que le tuvo entre la vida y la muerte. En 1977, también en octubre, Palomo Linares fue alcanzado en el tórax y colgado como un pelele lo llevó el toro por toda la plaza. El pitón alcanzó el pulmón y en la enfermería se vivieron momentos de extrema gravedad. Otra gravísima, la de Tomás Campuzano en 1983, con tremendos destrozos musculares, y la de Ortega Cano en 1987, cuando un toro de Baltasar Ibán le introdujo el asta por el vientre y bordeando el pulmón le alcanzó la clavícula. Es una muestra del caro precio que los toreros pagan por la gloria.
Pero para el cirujano jefe de la enfermería de Zaragoza, el doctor Carlos Val Carreres, los peores momentos se vivieron con el aragonés Juan Ramos en la primavera de 1989. Recuerda el médico que tuvieron que operarlo con el traje de luces. La vida se les escapaba por momentos, las lesiones vasculares terribles, se desangraba… Afortunadamente todos salieron adelante, como sale ya del trágico viernes Juan José Padilla.

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