La muerte de Raúl Alfonsín ha levantado la veda a un aluvión de anécdotas durante su enfermedad. Su hijo Ricardo, con el que mantenía un parecido extraordinario, confía algunas hoy en una entrevista en el diario La Nación.
Cuenta el único descendiente del ex presidente que siguió sus pasos en política, que un par de días antes de morir, los médicos le duplicaron la dosis de morfina para paliar los terribles dolores que provoca la metástasis de huesos. Mi hermana, porque nadie le quería decir que s estaba muriendo, le decía que eso era un antibiótico para la neumonía. Mañana te vas a sentir mucho mejor, le dijo. Con una voz casi imperceptible, mi padre le respondió: Por qué no te callas, le dijo el Rey a Chávez. Fue para hacerle saber que estaba al tanto perfectamente de lo que estaba pasando.