Cuando en su Estrategia indo-pacífica de 2021 la UE afirmó su voluntad de convertirse en un actor en seguridad y defensa en el Indo-pacífico (prioridad 6) y centró sus aportaciones especialmente en el campo de la seguridad marítima, acertó con su pronóstico sobre la importancia que tendría este campo en el futuro.
En aquellos momentos, la UE ya había adquirido una experiencia considerable sobre la seguridad marítima en el Indo-pacífico merced a EUNAVFOR Atalanta, que fue establecida en 2008. Inicialmente su objetivo principal era la lucha contra la piratería y operaba en la zona del golfo de Adén y de la costa somalí. El 16 de diciembre de 2024, la UE formuló un nuevo mandato para la operación que estará en vigor hasta 2028.
Un ejemplo de cómo ha cambiado la geopolítica del Océano Índico y cómo la realidad internacional se ha vuelto más tensa es la amplitud del mandato en comparación con el mandato original de 2008. Para empezar, la zona geográfica de aplicación se ha ampliado; ahora abarca el Golfo de Adén y países vecinos, incluyendo la ciudad de Mascate (Omán), la cuenca somalí, y el estrecho de Bab el-Mandeb. Dado el éxito en la lucha contra la piratería (desde 2019 no ha habido ningún ataque en la zona), el mandato ahora se dirige más hacia la seguridad marítima e incluye: la protección de buques del Programa Mundial de Alimentos (PMA) y otros envíos humanitarios; la protección de buques vulnerables que transitan la zona; Vigilancia de actividades pesqueras en el Cuerno de África; Lucha contra tráficos ilícitos en el mar (drogas, armas, carbón vegetal, etc.)…
En febrero de 2024, en respuesta a la amenaza que los huthies representaban para la navegación por el Mar Rojo, la UE lanzó la Operación EUNAVFOR ASPIDES. ASPIDES tiene como marco geográfico el Mar Rojo. Su mandato es estrictamente defensivo. Se centra en escoltar los buques mercantes que circulan por el mar y en repeler posibles ataques. Desde marzo de 2026 ASPIDES también tiene encomendada la vigilancia de infraestructuras marinas como los cables submarinos.
Atalanta tiene también una vertiente de diplomacia marítima. Por un lado realiza las denominadas “Aproximaciones amistosas”, reuniones con marineros locales para conocer mejor las prácticas marítimas e instarles a que tengan en cuenta el Manual de Buenas Prácticas. Por otro, ha contado con la participación de terceros países que han colaborado directamente en la operación enviando navíos y otros activos militares (Noruega, Reino Unido, Ucrania, Nueva Zelanda, Corea del Sur…). Atalanta también realiza frecuentemente ejercicios conjuntos de seguridad marítima con otros socios como India, Japón, EEUU e Indonesia.
La experiencia de Atalanta llevó a que la Estrategia incluyera la posibilidad de incluir Areas de Interés Marítimo en el Indo-pacífico. Por el momento sólo se ha designado una en el Océano Índico noroccidental, precisamente en el área que cubre Atalanta. El motivo de la reticencia a declarar más áreas es que absorben muchos recursos navales y que no hay consenso entre los EEMM sobre la necesidad de crear otras.
Otro elemento importante de la Estrategia han sido las Presencias Maritimas Coordinadas (CMP por sus siglas en inglés) con el objetivo de aumentar la visibilidad de la UE y la coordinación de las fuerzas navales de los EEMM de la UE desplegadas en la región. Las CMPs buscan promover el Derecho internacional, la libertad de navegación y apoyar las capacidades marítimas de los Estados ribereños y juegan un papel muy importante en la diplomacia naval.
Desde antes de la Estrategia, la UE ya estaba trabajando intensamente en la creación de capacidades de sus socios sobre todo en los marcos del Foro Regional de ASEAN, que realiza ejercicios anuales de seguridad marítima, y de ASEM. La Estrategia incorporó dos programas que ya existían: ESIWA y CRIMARIO. Una de las cuatro patas de ESIWA (Enhancing Security in and With Asia) es la seguridad marítima. El objetivo de CRIMARIO es contribuir a la formación de capacidades de los Estados ribereños en el control de sus zonas marítimas y de las rutas que las atraviesan. Un complemento de CRIMARIO es IORIS (Indo-pacific Regional Information Sharing), una plataforma de intercambio de información.
En 2025 entró en vigor el programa Safe Seas for Africa (Mares seguros para África). El programa, financiado por la UE y ejecutado por la Organización Marítima Internacional, la Oficina de NNUU contra la Droga y el Delito e Interpol, cubre la costa oriental de África, el Océano Índico Occidental y el Golfo de Guinea y tiene una vigencia hasta 2028. Sus objetivos principales son combatir la piratería, el tráfico de drogas y los riesgos medioambientales. Sobre todo pretende reforzar las capacidades en la lucha contra el crimen marítimo.
En 2023 la UE aprobó su Estrategia de Seguridad Marítima que es complementaria con la Estrategia para el Indo-pacífico. La Estrategia es una ampliación de la Estrategia de 2014. La Estrategia parte de que el contexto geopolítico se ha vuelto más completo y describe las amenazas que percibe: la competencia geopolítica global, los ciberataques, el riesgo de ataques a infraestructuras críticas, la piratería y el crimen marítimo y el cambio climático y la degradación ambiental. Sus objetivos son algo más amplios que los de la Estrategia para el Indo-pacífico: garantizar mares seguros, abiertos y sujetos a las normas internacionales, para proteger la libertad de navegación, las infraestructuras marítimas, el comercio global y el medio ambiente marino.
La Estrategia fue desarrollada por un Plan de Acción del mismo año. Los puntos clave del Plan de Acción son: 1) El fortalecimiento de la seguridad de las infraestructuras marítimas y la lucha contra las minas y otros artefactos; 2) Desarrollo de capacidades conjuntas de los EEMM de la UE; 3) Mejora en el conocimiento del entorno marítimo, mediante acciones tales como el aumento de la inteligencia compartida o la información satelital; 4) Mejora de las cualificaciones en seguridad y seguridad marítima; 5) Trabajo con otros socios internacionales y coordinación entre las instituciones europeas.
Desde 2023 hemos advertido la agudización del deterioro de la geopolítica indo-pacífica, lo que ha conducido a una mayor presencia de la UE en la región. Además, la interoperabilidad entre las fuerzas navales europeas, incluidas las británicas, ha aumentado, al tiempo que se desarrollaba la plataforma de intercambio de información SHARE.IT. Los EEMM de la UE han comprendido que la vinculación entre lo que sucede en el Indo-pacífico y la seguridad de Europa es mucho más que una figura retórica.
Desde 2023 los EEMM de la UE,- especialmente Francia, Alemania, Italia y los Países Bajos-, han aumentado sus despliegues en el Indo-pacífico mediante la realización de ejercicios navales conjuntos con sus socios (India, Japón, Australia y algunos de los Estados de ASEAN); asimismo realizó su primer ejercicio naval con EEUU en el Indo-pacífico. Las fuerzas navales de los EEMM también incrementaron sus escalas y sus patrullas.
La UE también ha prestado atención al aspecto multilateral de la seguridad marítima. Así, ha participado en plataformas regionales como el Simposio Naval del Océano Índico y ha intensificado su actuación en la Asociación de la Cuenca del Océano Índico (IORA) y en la Iniciativa de los Océanos del Indo-pacífico (IPOI). También ha intensificado sus vínculos con la India, Corea del Sur, Japón y los Estados de ASEAN en aspectos de la seguridad marítima, centrándose en la formación de capacidades, el apoyo a los guardacostas y los sistemas de vigilancia.
A menudo se olvida que la costa oriental africana está incluida en el marco geográfico de la Estrategia de la UE para el Indo-pacífico. En 2025 la UE lanzó el programa Safe Seas for Africa, que tendrá vigencia hasta 2028 y cuyos principales beneficiarios son Kenya, Mauricio y Tanzania. Su marco geográfico es el Océano Índico occidental, las costas de África Oriental y el Golfo de Guinea. Sus objetivos principales son: combatir la piratería, los tráficos ilegales y la pesca IUU, mejorando la coordinación regional y asegurando la persecución de los delitos ante los tribunales. El programa promueve soluciones lideradas por los Estados africanos y también tiene un aspecto de formación de capacidades.
La prioridad 3 de la Estrategia para el Indo-pacífico es la gobernanza de los océanos. La UE está promoviendo la gestión de las pesquerías y la conservación de los arrecifes a través de iniciativas como Ecofish, entre otros. La prioridad 7 es la seguridad humana, con especial atención a la resiliencia climática y a la preparación frente a los desastres. Un ejemplo de la actuación de la UE en este ámbito es GCCA+, que apoya las estrategias nacionales de resiliencia.
A los cinco años del lanzamiento de la Estrategia puede afirmarse que la UE se ha consolidado como un proveedor de seguridad marítima, a pesar de las dificultades y de los cambios geopolíticos en la región.
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