CONTINÚA LA IGNOMINIA

El Rey Felipe VI sigue cumpliendo con Cataluña, y allí acude siempre que su presencia es necesaria. Por su parte, Torra, el presidente de la Generalitat y líder interino de los golpistas, mantiene su retórica arrebatada, consciente de que su razón de ser se fundamenta solo en una permanente confrontación con el resto de España. Un enfrentamiento descarnado y recalcitrante contra los valores democráticos que hoy representa nuestro Estado de Derecho. Lo sorprendente es que el Gobierno salido de la moción de censura, que no de los votos de los ciudadanos, se muestra complaciente y en apariencia dialogante en uno de los mayores ejercicios de estulticia política que se conocen. ¿Acaso Sánchez pretende arreglar la cuestión catalana con más medicina de la ya suministrada en su día por Zapatero y Montilla? Esas dosis nos trajeron hasta aquí, donde seguimos atrapados en un tormentoso conflicto que se alimenta de populismo, desorden, ineficiencia y deterioro económico. Lo siento por la mayoría de los catalanes. No merecen vivir así, pero todo puede ir a peor, y no será por no avisar. También en esto Sánchez se puede equivocar.