AGOTAMIENTO

AGOTAMI

Ya los hemos oído todo. Suena a lo de siempre. La vida y la dinámica políticas de España, abocada a unas segundas elecciones en apenas seis meses, nos tienen agotados. Ayer se percibía ese cansancio entre los asistentes al Foro de ABC, donde Albert Rivera sigue ofreciéndonos un regeneracionismo que en ocasiones peca de dogmático y poco flexible. Nada, por tanto, parece haber cambiado desde el 20 de diciembre. Nadie quiere enmendar sus posiciones. Quizá el único que ha evolucionado algo es Pablo Iglesias, al lograr sumar los votos potenciales de la vieja Izquierda Unida. Todos andan empeñados en el mal menor, incluidos los de Podemos, que no reconocen el fracaso que supone tener que recurrir a la desgastada guardia comunista. Ninguno, sin embargo, articula un discurso capaz de ilusionar a la sociedad, cansada, aburrida, resignada en algún caso, pero más lejos que nunca de su clase política. Claro que los ciudadanos, los votantes, los contribuyentes y hasta los parados, todos los españoles, tenemos nuestra cuota de responsabilidad.