‘El próximo jueves, el desenlace’, anunciaban durante la emisión de 23 F, el día más difícil del Rey. ¿Pero a quién interesa el desenlace? Ya lo sabemos. Lo que interesaba (y a más de seis millones de espectadores) es cómo se pasó la noche en el Palacio de la Zarzuela (anda que menudo palacio falso, estucado y alejado del interior de la Zarzuela se montaron).
No me da la impresión de que en esta producción se pretendiera un mimetismo físico (a la manera de Helen Mirren en The Queen). Vamos, espero que no, porque salvo los rizos de Lluis Homar o el lacio pelo de la Infanta Cristina (que era como el de las niñas de Nins, o al revés)… Bueno, quizá esa voz impostada de Homar. Pero da igual, eso (incluso cayéndoseme la baba cada vez que veo la cara y el culo de Helen Mirren en The Queen) no es lo más importante sino la dramatización de la noche del 23-F en palacio (vale, y en los cuarteles con todos esos tíos con bigote que también salían en la resultona miniserie de Antena 3).
En cualquier caso, yo misma me enganché. Sobre todo al enormísimo Emilio Gutiérrez Caba (el general Sabino Fernández Campo). Desde luego, a la vista de la primera entrega, el héroe de la noche es Sabino, que si no es por él en Zarzuela que va y se presenta Armada. Mira, el desenlace va a interesarme por Emilio Gutiérrez Caba, de quien algún día habrá que repasar su carrera televisiva, al menos desde La saga de los Rius.
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