ABC
| Registro
ABCABC de SevillaLa Voz de CádizABC
Blogs La riqueza de las regiones por aecr.org

Hadford, el precio de un café y la confluencia de la Geografía y la Economía

Hadford, el precio de un café y la confluencia de la Geografía y la Economía
aecr.org el

Por Alejandro Irazusta y Fernando Rubiera, Universidad de Oviedo – REGIOlab

Con la publicación en 1991 del libro “Geografía y comercio” Paul Krugman sienta las bases de la llamada Nueva Geografía Económica. Las aportaciones de Fujita, Venables y otros muchos autores consolidan un cuerpo teórico que enlaza brillantemente el amplio conocimiento de la Geografía con la capacidad de la aproximación cuantitativa de los modelos de la Economía. Sin embargo, aunque hayamos tenido que esperar a los 90 del siglo pasado para ver las conexiones la realidad es que los geógrafos y economistas dedicados a estudiar aspectos territoriales, espaciales o urbanos, vienen caminando en paralelo desde los inicios mismos de la Ciencia Económica.

Una de las obras de divulgación económica mas interesantes de los últimos años es el libro “El economista camuflado: la economía de las pequeñas cosas” de Tim Hadford. El texto arranca haciéndose una pregunta aparentemente sencilla: “¿por qué pagas en Starbucks por una taza de café el triple de lo que pagarías en un simple bar?”. Intentando dar respuesta a esta pregunta Hadford elabora un libro muy divertido donde recurre a varias de las teorías económicas mas relevantes para ir dando respuesta precisa a la pregunta desde distintas perspectivas. Esta obra nos sirve de excusa para observar el mencionado paralelismo entre la Geografía y Economía.

Hadford toma como ejemplo la ciudad de Londres. Parece lógico que un café en la estación de Waterloo (centro) sea mucho más caro que en cualquier otra estación de la periferia de Londres. Waterloo es una estación muy concurrida donde pasan miles de personas cada hora y donde están situadas múltiples empresas de alto valor añadido. Es justamente esa buena localización la que da poder de mercado a las empresas ubicadas en Waterloo, que podrán ejercer un poder de oligopolio local sobre uno de los espacios mas concurridos de la ciudad. Evidentemente los propietarios de los locales situados en un lugar así saben que sus arrendatarios podrán ejercer este poder de oligopolio local, por lo que el precio del alquiler será mucho mayor. En consecuencia serán las actividades de más valor añadido, únicas capaces de pagar tales precios de alquiler, las se acaben situando allí donde se concentra más intensamente la vida de la ciudad.

Para entender este proceso de competencia espacial y las consecuencias que tiene que las actividades de mayor valor añadido expulsen a las de menor valor añadido Hadford propone recurrir a la teoría de la renta de la tierra de David Ricardo. David Ricardo se basa en la idea de que el suelo será más o menos productivo dependiendo de donde este situado. Esto es así porque, según argumenta Ricardo, opera la combinación del uso de capital con los rendimientos marginales decrecientes: la asignación de recursos óptima será aquella que iguala lo que cuesta producir la última unidad del bien (coste marginal) y lo que aumenta la producción por la utilización de un nuevo factor (productividad marginal). Imaginemos unas tierras con distinta productividad: A más productiva que B y ésta, a su vez, más productiva que C. Supongamos que el precio del bien es unitario y que el coste de la dosis de capital-trabajo (dosis K/L) es 80. En la primera parcela se utilizarán tres dosis K/L ya que es donde se iguala la productividad marginal de esa tierra con el coste marginal de producción. Aplicando la misma lógica en la segunda parcela se pondrá en cultivo con dos dosis K/L y la tercera también con una dosis K/L. Si calculamos la diferencia entre los ingresos que obtendríamos de vender la producción menos los costes de las dosis K/L aplicadas podemos ver que la parcela A debe ser más cara que la B y ésta más cara que la C. Véase la tabla adjunta tomada del libro de Hadford.

La conclusión de David Ricardo es muy clara. Cuando la ciudad determina espacios más productivos provoca que las empresas y actividades de más valor añadido tiendan a tales espacios (como la estación de Waterloo en Londres). A medida que nos alejamos del centro las actividades van siendo de menor valor añadido, el precio de los locales más bajo, lo que repercutirá sobre precios medios de los servicios y productos más bajos.

Resulta sumamente interesante revisar la teoría de la renta de la tierra de David Ricardo, elaborada en los albores mismos de la Economía, con el enfoque con el que lo hace Hadford. El uso de un ejemplo tan “urbano” como el precio de un café nos ayuda a evidenciar el paralelismo de la teoría de David Ricardo con un modelo clásico de la Geografía: el modelo de uso del suelo de Von Thünen (para una revisión del modelo completo véase el libro de Polèse y Rubiera: “Economía urbana y Regional: Introducción a la Geografía Económica”, Editorial Thomson-Civitas). Según explica Von Thünen las actividades más rentables se situarán en torno al centro porque es el lugar más productivo y accesible. A medida que nos alejamos del centro los costes de transporte hacen que aparezcan otro tipo de actividades, menos productivas que las primeras. La ampliación del modelo de Von Thünen al uso del suelo urbano nos permite tener una modelización explicativa de la forma de las ciudades y los procesos de concentración/expulsión de actividades del centro a la periferia de la ciudad. La conclusión de Von Thünen es idéntica a la de David Ricardo. No recurre ni al concepto de valor añadido ni al concepto de rendimientos marginales decrecientes, propios de la Economía, pero si a los conceptos de productividad del suelo o accesibilidad de los espacios, muy asentados en la Geografía.

Von Thünen y David Ricardo, Geografía y Economía, buscan dar respuestas a las mismas preguntas, usan distintos instrumentos y en su modo de responder a las preguntas similares se complementan perfectamente. Los actuales modelos econométricos espaciales, que integran sistemas de información geográfica, son nuevas herramientas empíricas muy potentes que permitirán avanzar mas intensamente en el contraste de teorías de Geografía Económica, aquellas que logran tender puentes entre ambas disciplinas. Pero no solo hay una confluencia entre la Geografía y la Economía. Alrededor del estudio de las ciudades confluyen la Sociología, la Ingeniería Civil, la Arquitectura… y, junto con todas ellas, la Economía. El avance de la Ciencia Regional y de la Economía Urbana seguramente se produzca en estos interesantes espacios de confluencia de los antiguos compartimentos estancos de las ramas de la Ciencia.

 

“La riqueza de las regiones” constituye un instrumento de comunicación e intercambio de ideas promovido por Asociación Española de Ciencia Regional (AECR). Para más información sobre la actividad de AECR visite su Página Web o síganos en FacebookLinkedin y/o Twitter.

 

Otros temas
Si quieres ponerte en contacto conmigo:

Entradas más recientes