Por Laura Padilla Angulo, Profesora Titular de Economía, Universidad Loyola Andalucía – Directora Técnica del Informe LEO.
La economía andaluza se adentra en el bienio 2026-2027 desde una posición de notable solidez, tras un ejercicio 2025 especialmente dinámico. Así lo pone de manifiesto el último informe de proyecciones del Loyola Economic Outlook (LEO), elaborado por el Departamento de Economía de la Universidad Loyola Andalucía, que anticipa un escenario de crecimiento sostenido, aunque más moderado, en consonancia con la evolución prevista para la economía española y condicionado por un entorno internacional crecientemente incierto.
El contexto global sigue marcado por la desaceleración del comercio internacional, las tensiones geopolíticas y un clima de mayor cautela entre empresas y consumidores. Los indicadores adelantados de actividad reflejan este escenario mixto: mientras el sector manufacturero muestra signos de debilidad —con un PMI por debajo del umbral de expansión—, los servicios mantienen un tono robusto, apoyados en la demanda interna y en la fortaleza del turismo. En este marco, la estructura productiva andaluza, más orientada a los servicios y al sector agroalimentario, actúa como amortiguador frente a algunos de estos shocks externos.
Los indicadores recientes confirman esta resiliencia. El consumo aparente de cemento y la matriculación de vehículos continúan registrando tasas de crecimiento interanual positivas, tanto en Andalucía como en el conjunto de España, si bien se detecta una cierta pérdida de dinamismo en la construcción. En el ámbito exterior, la balanza comercial mantiene un saldo negativo, reflejo de un entorno internacional menos dinámico y de unas importaciones que superan a las exportaciones. Frente a ello, el turismo sigue consolidándose como uno de los principales motores de la economía regional, con un notable aumento de las pernoctaciones hoteleras a finales de 2025, lo que refuerza la posición de Andalucía como destino líder a nivel nacional.
El mercado laboral constituye otro de los pilares de este escenario favorable. Los datos de afiliación a la Seguridad Social muestran que 2025 cerró con niveles de empleo superiores a los del año anterior, tanto en Andalucía como en España. El crecimiento ha sido generalizado por ramas de actividad, con la excepción de la administración pública y defensa, y se ha concentrado especialmente en los servicios privados, el turismo, la construcción y la educación (Tabla 1). Esta evolución consolida la tendencia de mejora observada en los últimos años y anticipa un comportamiento positivo del empleo en el corto y medio plazo.
Tabla 1. Afiliación media a la Seguridad Social por ramas de actividad (diciembre 2022 = 100)

(*) En Servicios privados varios se incluyen: Información y comunicaciones; Actividades financieras y de seguros; Actividades inmobiliarias; Actividades profesionales, científicas y técnicas y Actividades administrativas y de servicios auxiliares.
Fuente: 40 Informe Loyola Economic Outlook, Invierno 2025
En términos macroeconómicos, el informe LEO prevé que el PIB andaluz crezca un 2,5 % en 2026 y un 2,0 % en 2027. Aunque estas tasas son inferiores a las registradas en el año récord de 2025, se situarían por encima de la media nacional en 2026 y convergerían con ella en 2027. Esta moderación responde, en gran medida, a la desaceleración esperada del consumo privado y de la inversión, tras varios ejercicios de fuerte expansión, así como a un entorno exterior menos favorable.
La inversión merece una atención especial. Los datos de formación bruta de capital muestran una clara desaceleración en 2025 a nivel nacional, especialmente en las sociedades no financieras, lo que anticipa un menor impulso inversor agregado. Andalucía comparte esta tendencia, aunque el dinamismo de la inversión pública y el efecto tractor de determinados proyectos estratégicos podrían contribuir a sostener la actividad en los próximos años. En este sentido, la capacidad para movilizar inversión productiva y atraer proyectos intensivos en capital y tecnología será clave para reforzar el crecimiento potencial de la región.
El consumo de los hogares también tenderá a moderarse, en línea con el menor ritmo de crecimiento económico y una mayor prudencia por parte de los consumidores. La evolución de la confianza y la incertidumbre asociada al entorno internacional y a los conflictos comerciales influyen en este comportamiento. No obstante, la contención de la inflación contribuirá a preservar el poder adquisitivo y a sostener la demanda interna.
En materia de precios, las previsiones apuntan a una inflación moderada y alineada con los objetivos del Banco Central Europeo. El IPC en Andalucía crecería un 2,2 % en 2026 y un 2,1 % en 2027, lo que configuraría un entorno de mayor estabilidad macroeconómica y previsibilidad para las decisiones de consumo e inversión.
El empleo continuará creciendo, aunque a un ritmo más contenido. El número de ocupados aumentaría un 2,3 % en 2026 y un 1,7 % en 2027, tasas superiores a la media nacional. Como resultado, la tasa de paro seguiría reduciéndose hasta situarse en el 14,3 % en 2026 y en el 14 % en 2027, los niveles más bajos de la última década. Pese a esta mejora, persisten desafíos estructurales relevantes, como la elevada temporalidad y las desigualdades territoriales y sectoriales en el acceso al empleo.
En conjunto, las proyecciones del informe LEO dibujan para Andalucía un escenario de crecimiento sólido y resiliente, apoyado en la fortaleza de los servicios, el turismo y el sector agroalimentario, con una inflación contenida y una mejora sostenida del empleo. La sostenibilidad de esta expansión dependerá, no obstante, de la capacidad para abordar retos estructurales clave: diversificar la base productiva, impulsar la innovación industrial, elevar la productividad y avanzar hacia un mercado laboral más estable e inclusivo.
El escenario proyectado permite, en definitiva, mantener un optimismo prudente. Andalucía se consolida como una de las comunidades más dinámicas del país, pero su trayectoria futura exigirá políticas y estrategias orientadas a reforzar su crecimiento potencial y a aprovechar las oportunidades de un entorno económico en transformación.
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