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Eurasia, corazón de la isla mundial

Eurasia, corazón de la isla mundial
Mackinder.
Jorge Cachinero el

NB: Este artículo fue publicado anteriormente en El Economista.

El Economista, 24 de noviembre de 2025, p.33.

El geógrafo político británico Halford Mackinder definió en 1904 a Eurasia -masa continental de Europa, Asia y África– como la “isla mundial”.

Según Mackinder, el “pivote” central de dicha isla –este del Volga, sur del Ártico, oeste del Yangtsé y norte del Himalaya– es la clave para dominar el mundo debido a su ubicación estratégica, sus recursos vastos y su acceso a centros de población importantes.

Mackinder amplió en 1919 el perímetro de ese pivote para incluir Europa oriental desde el mar Negro hasta el Báltico y lo renombró comocorazón” de su isla mundial original.

La inaccesibilidad a través del mar al pivote o corazón le proporciona a este, en opinión de Mackinder, una formidable barrera defensiva, reduciendo su vulnerabilidad, con la excepción de ataques terrestres posibles a través de las llanuras de Europa oriental.

Por lo tanto, el control de Europa del Este garantiza el dominio de la zona pivote y, en última instancia, el sometimiento del mundo.

El mundo se encuentra en un momento de transición entre dos modelos de organización internacional, el momento unipolar y el orden multipolar, uno en vías de desaparición y otro impugnado y sin consolidarse.

Esta situación de parteaguas es la que facilita el estado actual de guerras multidominio y de conflictos híbridos en el mundo, que son expresión del regreso al nacionalismo económico y tecnológico y de una nueva distribución de poder.

China asciende como potencia global, Estados Unidos (EE. UU.) acepta dejar de ser hegemón mundial, Rusia resurge y varias potencias regionales, como India, Arabia Saudí o Turquía, emergen al margen de filiaciones excluyentes con ninguna de las anteriores.

Los países del Cáucaso y de Asia Central se han convertido en el campo de competición de todas esas potencias que intentan adaptarse a la realidad presente y que explotan las disputas fronterizas, históricas y por el acceso a los recursos naturales en esas regiones.

Los dirigentes de la Unión Europea (UE) y de algunos países del Viejo Continente siguen empeñados en continuar con la expansión hacia el este de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y en propiciar revoluciones de colores en Eurasia.

Mientras tanto, China empuja su nueva ruta de la seda desde el este hacia el oeste y Rusia apuesta por el corredor Norte-Sur, desde Irán a las costas de India, a la vez que pivota con determinación hacia Asia y se olvida de Europa.

Este nuevo contexto de indefinición fragmenta el mundo mediante crisis múltiples y simultáneas, todas de predicción difícil y sin que vaya a celebrarse una ceremonia formal de traspaso de poder de un hegemón declinante a otro emergente.

El futuro de la política internacional estará marcado por la flexibilidad, por la geometría variable de las alianzas y por la autonomía estratégica de las naciones, que defenderán sus intereses, sin obediencia ciega a ningún bloque, según los asuntos en disputa.

El mundo surgido tras el final de la Guerra Fría se está desintegrando y “el orden internacional basado en reglas” está desapareciendo, sin que se haya despejado la incógnita de cuáles eran estas.

Las grandes potencias globales acentúan su competencia, a pesar de que bloques de la época anterior, como es el caso de la OTAN, muestren señales de división entre sus miembros sobre cómo abordar el conflicto en Ucrania, que, quizás, estén anticipando su desaparición.

La tendencia hacia el regionalismo se acelera y Eurasia se está convirtiendo en central al mundo que está por venir, más de 100 años después de la apuesta de Mackinder.

Trump.

El poder duro despejó el espejismo temporal acerca del poder blando y los países de Occidente envejecen, mientras que muchos de sus gobernantes están dispuestos a desmantelar el Estado del bienestar para substituirlo por el Estado de guerra.

El caos inmanejable y la gestión de lo complejo serán los retos de los gobernantes de hoy y de mañana.

 

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