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Blogs Entre barreras por Ángel González Abad

Un corazón para Jacinto

Rosario Pérez el

 

 Escribo uno de esos post que nunca me gustaría plasmar. Como tampoco hubiese querido dedicárselo a Érika, la eterna princesa de siete años a la que una leucemia sin opción a trasplante de médula se llevó al edén de los ángeles hace apenas dos semanas.

Jacinto, la primavera siempre llega. Ojalá aparezca ese corazón que necesitas para que tu vida siga latiendo, para que continúes a la vera de tu torero, de Joselito Adame, cuya carrera aún tiene mucho sístole y diástole por delante.

No conozco a Jacinto, Jacinto Salazar, de 34 años, mozo de espadas de Adame. Nos cuenta en una emotiva carta Mariano Aliaga que el hombre de confianza del matador hidrocálido está ingresado en la UCI del Doce de Octubre por culpa de un virus que ha ralentizado su ritmo.

Cuentan sus cercanos que Jacinto tiene un corazón monumental, grande y hermoso como una plaza de toros, uno de esos que no caben en el pecho y que aquellos que decidieron donar sus órganos se sentirán orgullosos en el Más Allá: “Su corazón no va a encontrar un alojamiento mejor que la cavidad de Jacinto. Ese donante puede estar tranquilo por prolongar la vida de una persona que antes también fue donante de grandes momentos a los que le rodean y que en estos días tan duros están a su alrededor para transmitirle toda la fe y confianza en una solución feliz mientras luchan por mantenerle la sonrisa que aún así regala”, señala la misiva abierta.

Dice Ariaga que “moralmente” no puede “pedir que haya donantes porque el precio es el final. Tampoco puedo pedir donativos ni aportaciones, festivales ni sorteos. No se puede comprar lo que necesita ni hay mejores manos que las que ahora le atienden. Solo pido un pensamiento de apoyo a Jacinto con el deseo que pronto tenga de nuevo latidos naturales para seguir regalando alegría”.

Para esta cornada no hay dinero que valga, y la medicina precisa es urgente. Se necesitan esperanza y generosidad, esa solidaridad de aquellos que, en una decisión muy personal, optaron por no enterrar sus órganos y obsequiarlos para dar esperanza. ¡Fuerza Jacinto! Tu casta es brava y ojalá aguantes con ese bombeo artificial hasta que llegue uno natural. El tiempo es el latido de un corazón, y tú aún tienes muchas sonrisas que regalar en el ruedo de la vida.

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