(Carl Sagan y su esposa)
Respeto mucho a los ateos. Me parece heroico tratar de ser una persona decente sin pensar que allá arriba hay un Dios que te sonríe cada vez que te portas bien o que tus buenas acciones serán recompensadas con una reencarnación como estrella de cine o millonario. Creo que hay que ser muy fuerte pasa asistir al velatorio de tu madre y no tener el pensamiento consolador de que os encontraréis en el más allá. Ann Druyan escribió a la muerte de su marido Carl Sagan: “...También con frecuencia me preguntan si creo que lo veré de nuevo. Carl se enfrentó a su muerte con coraje y tenacidad y nunca buscó refugio en ilusiones. La tragedia fue que los dos sabíamos que nunca nos volveríamos a ver. Nunca he esperado reunirme con Carl. Pero lo más grandioso, es que mientras estuvimos juntos, por casi 20 años, vivimos con una apreciación vívida de lo breve que es la vida y lo preciosa que es. Nunca trivilizamos el significado de la muerte fingiendo que era algo más que una separación definitiva. Cada momento que estuvimos vivos fue milagroso, pero no en el sentido de inexplicable o sobrenatural. Sabíamos que habíamos sido beneficiados por el azar. . . . Que el azar puro haya sido tan generoso y tan amable que nos pudimos encontrar, como Carl escribió tan bellamente en el Cosmos, ya sabes, en la inmensidad del espacio y la inmensidad del tiempo. . . . Que hayamos podido estar juntos durante veinte años. Eso es algo que me sostiene y que es mucho más significativo. . . . La forma en que me trató y en la que yo lo traté a él , la forma en la que nos cuidábamos el uno al otro y a nuestra familia, mientras vivió. Esto es mucho más importante que la idea de que lo volveré a ver algún día. No creo que vuelva a ver a Carl nunca más. Pero lo vi. Nos vimos el uno al otro. Nos encontramos el uno al otro en el cosmos, y eso fue maravilloso”.
El sentimiento de agradecimiento al universo por lo que has tenido está bastante difundido entre los ateos. Oliver Sacks dijo: “Y, sobre todo, he sido un ser sensible, un animal pensante en este hermoso planeta, y eso, por sí solo, ha sido un enorme privilegio y una aventura.“ Aquí hago un inciso, una actitud de serenidad filosófica como la de Druyan o la de Sack es sostenible, en cuanto tuvieron buenas vidas. Me pregunto la misma serenidad es sostenible cuando eres un pandillero salvadoreño, tienes 20 años y te estás muriendo porque te han acribillado a tiros. Estoy de acuerdo en que la vida es maravillosa… a condición de que el universo te entregara una buena mano para jugar.
Sacks menciona en su carta de despedida a David Hume, que podría considerarse como uno de los primeros ateos de Occidente. Hume era un empirista radical y sostenía que el conocimiento debe provenir de la experiencia de los sentidos. Como no tenemos una impresión sensorial de Dios, es imposible demostrar tanto su existencia como su inexistencia. No consideraba que la existencia del universo probase necesariamente la existencia de Dios; tal vez el mundo fuese el producto de la autoorganización de la materia.
Aquí hago un inciso: Kant, partiendo de premisas empiristas similares, llegó a la conclusión de que no podemos descartar la existencia de Dios, dada la falibilidad de nuestros sentidos, que no pueden acceder a lo Absoluto.
En sus últimos días fue a visitarle Adam Smith. Hume no quiso oír palabritas de aliento. Había considerado desapasionadamente el estado de su salud y había llegado a la conclusión de que se estaba muriendo. Por esas fechas estaba leyendo los “Diálogos de los muertos” de Luciano de Samosata, en donde éste se reía de las excusas que ponen los humanos ante Caronte para que les deje vivir un poco más. Hume comentó: “No puedo imaginar qué excusa inventar a Caronte para conseguir de él un poco más de tiempo. He hecho todo lo importante que alguna vez quise hacer en la vida y no podría suponer, en ningún momento, que dejaría a mis conocidos y amigos en una mejor situación que en la que probablemente los dejo ahora; tengo, por lo tanto, razones de sobra para morir contento.“
Isaac Asimov dijo: “La vida es agradable. La muerte es pacífica. Es la transición la que es problemática”. Para su desgracia, su transición no fue sencilla. Durante una operación 9 años antes, le transfundieron el VIH. A nivel de salud sus últimos meses fueron duros, pero mantuvo su curiosidad intelectual hasta el final. Otra frase suya que me encanta: “”En la vida, a diferencia del ajedrez, el juego continúa después del jaque mate “.
En “Robots e imperio” hay un párrafo que seguramente represente lo que Asimov pensaba sobre la muerte y la posteridad:
—Mi muerte, Daneel —prosiguió— no es importante. Ninguna muerte individual es importante entre los humanos. Todo el que muere deja tras él su trabajo y eso no muere del todo. Jamás muere enteramente mientras exista la humanidad… ¿Comprendes lo que estoy diciendo? —Sí, colega Elijah. —El trabajo de cada individuo es una contribución a la totalidad y de este modo se vuelve parte inmortal de ella. La totalidad de las vidas humanas, pasadas, presentes y futuras, forman un tapiz que existe desde hace miles de millares de años y que se ha ido haciendo cada vez más hermoso y más complicado en todo este tiempo.”
La idea de que la fama y nuestras obras nos pueden proporcionar una suerte de inmortalidad ya la defendían los antiguos romanos. Horacio, refiriéndose a su obra poética dijo: “He levantado un monumento más duradero que el bronce.” Ovidio, más chulo todavía, dijo: “Y ya he terminado una obra que ni la ira de Júpiter, ni el fuego, ni el hierro, ni el tiempo devorador podrán destruir.”
No sé si Jaime Gil de Biedma era ateo, pero tiene un verso que me encanta y que hubiera podido ser perfectamente escrito por un ateo:
“Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
—como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.
Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
—envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.
Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.“
Un poco deprimente. Me quedo mejor con el coro de los crucificados de “La vida de Bryan” (no lo traduzco, porque me encanta la expresividad de su inglés):
Some things in life are bad. They can really make you mad
Other things just make you swear and curse.
When you’re chewing on life’s gristle
Don’t grumble give a whistle
And this’ll help things turn out for the beeeest…
And…always look on the bright side of life…
Always look on the light side of life…
If life seems jolly rotten There’s something you’ve forgotten
And that’s to laugh and smile and dance and sing.
When you’re feeling in the dumps. Don’t be silly chumps
Just purse your lips and whistle – that’s the thing.
And…always look on the bright side of life…
Always look on the light side of life…
For life is quite absurd. And death’s the final word
You must always face the curtain with a bow.
Forget about your sin – give the audience a grin
Enjoy it – it’s your last chance anyhow.
so….always look on the bright side of life…
Always look on the light side of life…
Life’s a piece of shit When you look at it
Life’s a laugh and death’s a joke, it’s true.
You’ll see it’s all a show Keep ‘em laughing as you go
Just remember that the last laugh is on you.
So…always look on the bright side of life…(Come on guys, cheer up!)
Always look on the light side of life… (Worse things happen at sea, you know.)
Always look on the light side of life…(I mean – what have you got to lose?)
Always look on the light side of life… You know, you come from nothing – you’re going back to nothing.
What have you lost? Nothing!)
Always look on the right side of life…”
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