Entrevista a HARQUITECTES (2ª parte)

Entrevista a HARQUITECTES (2ª parte)

Publicado por el Oct 31, 2014

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La evolución y el continuo aprendizaje a partir del propio acto de estar trabajando, hallar definiciones de coherencia y huir de las categorías y etiquetas son los temas abordados en esta segunda parte de la conversación.

Regresando al tema con que iniciábamos la conversación: esta transformación que ha supuesto, o impuesto, la noción de ‘austeridad’, y que hace alejarse de esos arquitectos pensando en edificios cosméticos, a esta nueva forma de globalización bajo la etiqueta de la austeridad, la conciencia social… En vuestra opinión, ¿hay un cambio de paradigma o se trata sólo un cambio superficial que sigue manteniendo las mismas estructuras de arquitectos-estrella, estéticas para complacer los intereses mediáticos…?

Mi opinión es que este nuevo modelo sigue siendo tan dañino como el precedente ya que sigue manteniendo en una posición secundaria o ignorada propuestas inteligentes, bien resueltas, para aupar ahora a esas propuestas que tienen esa aura, digamos, exótica y buenista. No dudo que sean modelos que realmente puedan funcionar en Paraguay o Burkina Fasso, pero no creo que sean modelos directamente extrapolables a nuestro contexto. En esta dinámica, creo  que el resultado es que el mensaje de estas últimas queda tergiversado y, como digo, las primeras siguen quedando relegadas y no recibiendo la atención que merecen y que les permitiría ejercer una influencia más valiosa y realista.

XAVI ROS.- Ése es el territorio efímero de las modas. Para bien y para mal.

ROGER TUDÓ.- Has empleado el término ‘exótico’ y creo que en él radica el meollo de la cuestión. Los sistemas de divulgación y los arquitectos necesitamos administrarnos y administrar una cierta originalidad. Este lenguaje de la austeridad ha generado, y será algo que acabará caducando, un margen novedoso de originalidad.

En su origen etimológico, la palabra ‘original’ significa que va al principio, a la causa, del problema. Y esto en concreto es lo que nosotros tratamos de lograr: que el proyecto vaya al origen de aquello a resolver. Reconozco que esto es algo que en efecto consiguen algunas de estas arquitecturas construidas en zonas en desarrollo, y que me resulta interesante: soluciones elementales que son una respuesta fácil y directa a problemas, conflictos… Pero sucede también lo contrario en otras ocasiones: una originalidad que meramente se justifica en ser diferente a lo que normalmente se hace, y esto último sí me parece problemático.

Creo que esta situación sería equivalente a lo que sucedió con Materia Sensible, un proyecto en el que Pere Buil supo exponer qué estaba pasando de manera concreta en la arquitectura que se construía en Cataluña; pero que, al observar después de manera más amplia, se confirma que es algo que estaba sucediendo en todas partes. Hay una plaga de contaminación estética de la que nosotros también hemos sido infectados.

XR.- En determinados arquitectos, digamos por ejemplo Francis Kéré, detectas valor en proyectos que afrontan restricciones económicas. En cambio, ante trabajos del mismo arquitecto, pero dotados de más presupuesto, el interés cae en picado. En una presentación de la obra de alguno de estos arquitectos se detecta cuál es el valor de su obra, el cual quizá no es necesariamente el arquitecto, porque comprobamos que cuando ese mismo arquitecto trabaja con más dinero hace mala arquitectura.

Creo que la cuestión es que esa supuesta estética de la austeridad y de ‘lo primitivo’, ‘lo básico’ debería ser algo que fuese consecuencia de una comprensión de conceptos, de una evolución consistente. Mirar desde la literalidad, sin una reflexión de fondo, esa estética supondría una regresión. Se trata de poder entender que sería una idea delirante hacer, por ejemplo en vuestro caso, en el contexto en que trabajáis, un edificio de adobe.

DAVID LORENTE.- Algo que yo no concibo es que ‘lo primitivo’ sea una técnica. Para mí, lo primitivo significa cómo llegar a la solución. El proceso de razonar lo que lleva a la solución.

Tras construir la Casa de Madera (CASA 205) hemos recibido muchas llamadas de personas interesadas en que les hiciéramos esa misma casa. Podríamos haber optado por hacer más casas como ésa pero la situación fue, y esto es lo que explicamos a quienes nos llaman interesados en hacernos ese encargo, que llegamos a un emplazamiento con un solar concreto, con los específicos requerimientos de un cliente…  Por eso, a la persona interesada le avisamos de que no sabemos de antemano cuál será el resultado final al que llegaremos. Las circunstancias concretas serán las que dirán qué hacer: si usar madera, si usar adobe – por ejemplo, imaginando que nos encontramos trabajando en un lugar donde este material resulta accesible y asequible−.

RT.- Conversaba ayer con una amiga especializada en bioconstrucción  que apuntó una cuestión interesante: la de la libertad en los sistemas.

Hoy en día, con los productos industrializados sumado a este etiquetaje de lo que está de moda o resulta más pertinente en cada momento, hay un momento en que parece que el arquitecto únicamente puede escoger entre una serie limitada de opciones que se le ofrecen. Mi amiga defendía la libertad en la elección de los materiales. En su caso, sí priorizaba materiales más básicos, como la tierra, la piedra…más allá del producto industrializado, el producto natural permite seguramente más decisiones arquitectónicas, al tratarse de materiales más libres, que no están tan dirigidos por el mercado. Me parecía algo interesante y que aporta un contrapunto al ejemplo del adobe, se trata de buscar materiales que permitan una mayor autogestión, mayor autoconstrucción…Encontrar otras franjas de libertad que el mercado, interesadamente, ha ido ocupando.

Da la sensación de que sólo podemos escoger entre lo que se nos permite y que este abanico no refleja la realidad. Pero podemos dar un paso hacia atrás  y escoger entre muchos más elementos.

Esto supondría también la revitalización o recuperación de determinados oficios ligados a la construcción.

RT.- Y que siguen existiendo. Hay arquitectos que, desde un punto de vista más artesanal, menos globalizados, siguen recurriendo a ellos.

¿Cuáles son vuestras reflexiones en torno a las cuestiones de la materialidad, cómo construir?

XR.- En general, nuestra política es pensar en grande antes de elegir el sistema. Un sistema permitirá tener inercia; otro sistema, ir rápido; otro, tener inercia e ir rápido… Cualquier sistema es válido, sólo hay que saber escogerlo para aplicarlo a lo que te interesa de manera específica en un proyecto.

DL.- Quiero pensar que no trabajamos con excesivas prefijaciones. Creo que lo conseguimos pero también es preciso que nos esforcemos para ello. La primera inclinación es la tomar el atajo pero tan pronto detectamos que puede estar sucediéndonos eso, retrocedemos un paso y volvemos a reflexionar qué necesita cada situación concreta.

XR.- La elección del sistema es absolutamente estratégica. No es construcción: es estrategia pura. Pedimos a los sistemas que respondan a muchas preguntas. La Escuela de Barcelona es la interpretación del entorno, de los referentes, etcétera, que son aspectos necesarios; pero la elección del sistema contiene un punto que se encuentra en la génesis de los proyectos.

RT.- Un aspecto que quizá no se perciba demasiado en la documentación que uno puede ver en nuestra web, o en una revista, pero que sí creo que se entiende más claramente cuando exponemos nuestros proyectos en una charla, tiene que ver con parámetros que no son exclusivamente la materialidad sólida.

La tendencia general en las publicaciones de arquitectura es la de valorar únicamente lo sólido. Nosotros mismos veníamos de valorar más los aspectos visuales de la arquitectura pero cada vez más hemos ido entendiendo que hay otros parámetros, que son también materialidad, pero que reflejan una materialidad más fluida. El aire y los líquidos son, con diferencia, la materia más dominante en los edificios. Siempre estamos hablando de la parte sólida, ignorando que el 95% de la materia que manejamos en la vida útil de un edificio es fluida. Sólo el 5% es sólida y ésa es la parte que se fotografía, de la que más hablamos, la que más aparentemente diseñamos… En nuestro caso escogemos la materia sólida, lo más en referencia a cómo se comporta la materia fluida.

El flujo de la materia fluida no es fácilmente reconocible porque no es visible y porque normalmente tampoco aparece representado en la documentación de arquitectura. Reorganizar la materia sólida para que el flujo de la fluida sea el óptimo es algo que nos interesa mucho y consideramos muy arquitectónico. Esto no puede expresarse muy fácilmente en una revista.

XR.- Hace dos años impartí una conferencia sobre la materialidad de nuestros edificios dentro de un curso dedicado a la arquitectura nórdica. La titulé «Materia poliédrica». Recientemente, para una charla que ofrecí en Valencia, el título que escogí fue «Ladrillos y aire».

El aire. Ahí está uno de nuestros focos de reflexión proyectual: la gestión del aire en nuestros edificios, cómo apuntaba Roger hace un momento. En nuestras charlas aparecen no solo las plantas y secciones, habituales, si no también cantidad de datos que analizamos a través de gráficas (de clima, de confort, etc.), herramientas potentes que también los arquitectos debemos manejar para proyectar.

RT.- No es únicamente el realizar gráficas, que es algo que cada vez más arquitectos están realizando. En nuestro caso, tenemos incorporado el hecho de que diseñar significa transformar esa gráfica. Nuestro trabajo en arquitectura consiste en hacer bajar esta línea de este punto a éste. Considero que es algo que todavía no hacemos suficientemente bien, pero tenemos la convicción de que es en lo que consiste la tarea.

XR.- Simplificando un poco: cuando se delega en una ingeniería lo habitual es conseguir mejoras, pero a través de las máquinas. Aunque, como dice Roger, que desde el inicio estemos trabajando en eso significa que lo logramos a través de la construcción. De esa manera, hacemos que las máquinas implicadas sean las mínimas imprescindibles. Tratamos de construir sin máquinas, algo que es imposible dados los requerimientos exigidos por la administración. Pero este trabajo se hace en un momento en que históricamente sólo se ha trabajado con la composición y con la construcción. Creo que esta composición, construcción y sostenibilidad marcan las bases de un triple trabajo en línea, sumando también el control económico.

 

CASA 1014 (Large)

Casa 1014. – Granollers, Barcelona. 2014 – Fotógrafo: Adrià Goula

 

Esta concentración en factores esenciales, no necesariamente tangibles o que vayan a encontrar una manifestación visible,  es lo que da lugar a proyectos como la Casa 712.

RT.- Entre los componentes invisibles se encuentra cómo desciende el esfuerzo estructural dentro de una estructura. En este proyecto distribución y descenso de cargas están muy fusionados desde el principio. Como esta estructura espacial de descenso de cargas y de inercia de intercambio térmico (porque parece muy sencillo hablar de inercia), las paredes cerámicas tienen un control hidrotérmico y un efecto radiativo que genera mayor confort que un pladur. En fotografía, esto no se advierte, pero sí en la experiencia física real de la casa. La suma de éste y otros parámetros hacen que en el caso de este proyecto, la Casa 712,  se destilase esta organización básica que optimiza mucho la estructura y ofrece la mayor superficie radiante posible a nivel espacial. Esto permitió que cuando se presentaron problemas económicos la casa pudiera desnudarse mucho sin que desapareciera en absoluto su esencia, porque ésta era únicamente una estructura.

DL.- Pero tengamos en cuenta que si un constructor hubiese dicho que era necesario reducir los costes, ofreciendo una estructura de pilares de hormigón porque saldría más a cuenta, habríamos perdido todo eso. Es decir, lo económico es un factor de peso y debe serlo, pero no es lo único decisivo.

La crisis ha permitido que muchos de nuestros clientes entiendan que es posible despojarse de cosas malentendidas como lujosas, pero que no lo eran.

Sobre esto último, ¿no persistiría un problema cultural general que mantiene una actitud refractaria a cambios de este tipo? Por ejemplo, que no se reconozca claramente cuál es la puerta principal de acceso. ¿Cómo surgen en vuestro caso las decisiones de ruptura con las convenciones o jerarquías establecidas?

XR.- La arquitectura moderna asociaba la flexibilidad a las plantas diáfanas. Desde hace tiempo y, a lo mejor casi por casualidad, nuestra apuesta por la flexibilidad más bien ha ido en la línea contraria. Casi un divide y vencerás.

Lo que es intocable en estas células estructurales son salas multiusos. A esta casa se accede por una sala y desde ella se va al centro, otra sala; y desde este distribuidor central, hacia cualquier otra de las estancias. Hay una mínima jerarquización pero no dejan de ser casas muy flexibles, aunque con unos espacios estructurales intocables.

RT.-  No es un tema en el que seamos necesariamente estrictos. Algo que sí nos caracteriza es llevar al límite los sistemas. Cuando escogemos un sistema murario intentamos que lo sea al máximo; si uno porticado, igual.

XR.- Volveríamos a insistir aquí en la importancia del sistema. La decisión sobre un sistema comporta unas decisiones espaciales que, además, acaban siendo funcionales; y que por acción del sistema pueden comportar una cierta transgresión programática, pero no porque el punto de partida fuese necesariamente «hagamos una casa sin entrada».

De cualquier manera, en vuestro caso el atrevimiento para considerar esas rupturas pareciese estar presente.

XR.- Los cambios que la crisis económica ha impuesto sobre algunos de nuestros proyectos, que ha sido necesario abaratar sobre la marcha, y que en dichos proyectos fue una imposición obligada, han acabado siendo adoptados como sistema. Esto ha permitido invertir el dinero en otros aspectos del proyecto.

DL.- En la Casa 712 no teníamos la menor sensación de estar transgrediendo nada. No es tanto una filosofía escrita como una respuesta a nuestra propia idiosincrasia.

RT.- Creo que las jerarquías se encuentran dentro de la sensibilidad de cada arquitecto. Nosotros seguimos la línea de jerarquías de arquitectos que nos antecedieron, pero estamos encontrando otras cosas que están condicionando nuestra arquitectura de otra forma. Por eso hay momentos en los que rompemos un tópico concreto quizá sin darnos cuenta, pero no por habernos obligado sino por haber priorizado. Nos resulta de mayor interés la optimización matérica de una estructura que por dónde se entra en la casa.

XR.- Hubo un momento en el que explicábamos a los clientes que venir a nosotros iba a suponerles seguro el tener que renunciar a algunas cosas. Siempre decimos que a la hora de proyectar somos unos renunciantes natos, algo que es consecuencia de la voluntad de imponer prioridades. En la Casa 712 podríamos haber incorporado un bulto parásito para ubicar la entrada. O bien haber optado por un gesto hacia el interior, como crear un porche porque parece mejor decisión abrir la casa cuando se está a cubierto. Pero toda una serie de prioridades dominan todo lo demás. Nuestro trabajo estratégico consiste también en decidir qué es lo fundamental.

RT.- Y probablemente en esta fase nos equivocamos y dejamos pasar cosas que nuestra sensibilidad no ha sabido destacar.

 

Fotografía superior: 57 Viviendas Universitarias en el Campus de la ETSAV. Sant Cugat del Valles, Barcelona. 2012  Fotógrafo: Adrià Goula

Entrevista a HARQUITECTES. 3ª parte y ultima

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