FRANKENSTEIN EN EL CAMINO

En todo este circo político que vivimos, ¿creen ustedes que alguien se ha detenido a pensar en el bien común de los españoles? ¿Realmente el país necesitaba ahora una moción de censura que destroza la economía, da alas a los independentistas y provoca un serio retroceso en el juego democrático de las alternancias, vía la lista más votada? Solo a Sansón le fue permitido el privilegio de tirar de las columnas y llevarse el templo por delante junto a su vida. Pero Pedro Sánchez no es un Sansón de la política. No vamos a restarle al PP ni un ápice de responsabilidad en el momento de enorme riesgo que vive España, pero la ansiedad de Rivera, la contumacia obsesiva de Sánchez y la cada vez más evidente inconsistencia de Iglesias nos abocan a una situación que la inmensa mayoría no nos merecemos. Cada día nos parecemos más a los italianos; y en este punto no son el espejo donde reflejarse, cuando políticos de extrema derecha y aprendices de bufones sitúan a los transalpinos en un bucle de inoperancia y decadencia democráticas. Ya veremos, si tras el parto de los montes, efectivamente aparece Frankenstein.