EL FUTURO PUEDE ESPERAR

Las cosas deben de ir bastante bien en España para que la denominada nueva política, la que dice escuchar a la gente y maltrata a la ciudadanía donde gobierna, no encuentre mayor asunto que la Gürtel para centrar el primer pleno del nuevo curso parlamentario. El yihadismo, el golpismo catalán, la inmigración, consolidar la recuperación, el paro, la ciberseguridad, el impacto del Brexit, el envejecimiento de la población, el sostenimiento de las pensiones, la reforma de la Justicia, el pacto educativo, la reducción del gasto público o la clamorosa necesidad de otra fiscalidad… Ninguno de estos desafíos se antoja capital para los nuevos ricos de la política, que despilfarran fondos y tiempo con el dinero que pagamos todos. Parece que su misión última consiste en sospechar de cargos públicos, acosar, investigar, difamar, acusar, imputar y montar broncas de Pressing Catch, que terminan largo tiempo después en dictámenes tan retóricos como estériles. El futuro de los españoles, mientras, que espere. Escribo esto desde la firme convicción de la tolerancia cero para con cualquier corrupto.