
TodavÃa no me he repuesto de La dársena de poniente. HacÃa tiempo que no veÃa una cosa tan ridÃcula. La producción de Linze (los mismos de Arrayán) parece, por todo lo que se ha publicado, que se mira en Falcon Crest. A ver, con las cosas de comer no se juega. Falcon Crest es de una época concreta. Si viéramos ahora a Ana Alicia haciendo de Melissa o las sábanas negras de seda de Richard Channing nos partirÃamos de risa (como nos partimos con el conjunto de liguero de la amante de Sancho Gracia). La dársena de poniente bebe más bien de Belleza y poder o de recientes telenovelas venezolanas. De esas de enormes casas blancas y secretarias con indescriptibles minifaldas. Y paro de contar porque en el fondo entiendo que incluso una serie como esta lleva detrás un montón de trabajo para que venga una gilipollas y diga lo que le parece. Y luego está la cuestión de que cuanto más absurda e irreal sea una producción asÃ, más puntos. Además, qué más da. El sábado pasado se podÃan ver los dos capÃtulos finales de la cuarta temporada de El ala oeste de la Casa Blanca. Sólo una cosa. Me parece bien que pongan dos capÃtulos seguidos, pero no creo que por eso se deba renunciar al letrerito de executive producers. Vale que cortaron para publicidad justo cuando se acabó el capÃtulo (cuando Leo va corriendo hacia la residencia para decir al Presidente que han secuestrado a Zoey), pero era un final anómalo, de los de continuará (aunque no lo pusiera), de los que enlazan con el siguiente sin ningún salto en el tiempo, y el espectador se habrÃa sentido más tranquilo con el fundido en blanco del capÃtulo y con los nombres de los tres productores. Por lo menos es mi impresión. También es mi impresión que Operación Triunfo es este año Operación Integración. Es verdad que con los castings ya sabÃamos que Encarna, la encantadora chica sorda (la de la foto), iba a entrar. Y también Jorge, el gitano. Memorable el momento en que el chico dice ‘Yo vengo de una familia humilde, trabajadora’ a la vez que se ve el plano del padre, la madre y los hermanos. Les faltó ponerse a bailar. Eso sÃ, a la pobre Claritzel lo de ser mulata no parece ayudarle. Ya es la segunda vez que se queda fuera. Mientras, en Cuatro, Peñafiel contaba cuando vio un ovni (acabáramos, ahora todo cuadra) y Raquel Sánchez Silva se convertÃa en el blanco de las envidias de todos los chiflados por House. Qué tÃa, hasta se tumbó en la chaise longue. Ahora, lo de las promos con el doblaje a lo Sabrina o a lo Cosas de casa se lo podÃan haber ahorrado.
Hemeroteca