
No hay más remedio que volver siempre a Los Hermanos Marx. O al gran Guillem MartÃnez. Teniendo en cuenta que Sábado (o miércoles, hay que fuck yourself) Dolce Vita es una XXXX pinchada en un palo (esto es de Guillem MartÃnez), me pregunto si los herederos intelectuales de Fellini, Giuseppe Amato (el productor), Nino Rota o Marcello Mastroianni no deberÃan protestar por el uso del nombre de la pelÃcula donde Anita Ekberg se bañaba vestida. Y en La Fontana de Trevi, que me gustarÃa verla ahora intentar llegar al agua (es que no sé dónde demonios hay más concentración de gente, si en La Meca o en la Fontana).
Pero nadie ha protestado. Nadie se va a confundir, me temo. Lo cual me ha hecho acordarme de aquella peleÃlla entre los Hermanos Marx y los hermanos Warner (productores de la peli de Bogart y Bergman) por Una noche en Casablanca. Y de la carta que Groucho les remitió: ‘…Yo no sabÃa que la ciudad de Casablanca pertenecÃa exclusivamente a los hermanos Warner… No entiendo su actitud. Incluso si planean volver a poner su pelÃcula, estoy seguro de que el aficionado medio podrá ser capaz de distinguir entre Ingrid Bergman y Harpo. Yo no sé si podrÃa, pero sin duda lo voy a intentar’.
En cualquier caso, lo que espero es que si vuelve a haber refundación del programa sean un poco más originales a la hora de titular (Salsa Rosa también era una pelÃcula). Y, por lo que respecta al espectáculo del miércoles, que si tienen una gran exclusiva no la quemen con los vÃdeos previos si resulta que esos vÃdeos son más divertidos que el directo. Porque lo de que la silla donde la sentaron (a ZaldÃvar) para hacerle la foto le parecÃa la silla del corredor de la muerte ha sido mundial.
(Dejo aquà mi columna de hoy en el papel; aunque no tenga firma, algo que ahora creo que está de moda, juro que es mÃa.)
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