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Blogs El blog de Federico Ysart por Federico Ysart

El candidato Gabilondo

Federico Ysart el
Gabilondo independiente

No es serio. Que el flamante candidato de Sánchez, perdón González, se estrene diciendo que ni milita ni militará nunca en el partido que pretende ponerle al frente de la comunidad de Madrid no es serio. Y sus primeras palabras, una vez nominado por ese partido al que ni pertenece ni piensa pertenecer, no han podido ser más adustas: “A mí me han llamado, yo no he llamado”; “ni he puesto ni me han impuesto condiciones”. Caray.

Una cosa es que no salga de esas primarias que para el partido socialista son la pila bautismal de todo candidato, y otra harto diferente que pretenda pasar por el trance electoral como el rayo de sol a través del cristal, sin mancharlo ni romperlo.

Ángel Gabilondo virgen, lo que se dice virgen, hace mucho que dejó de serlo. Porque haber sido ministro en un gobierno socialista, y presidido por Zapatero para más inri, marca. Estos desplantes frente a sus compañeros de aventura son impropios en un político que aspira a gobernar en nombre de un partido, con consejeros de ese partido, coordinado con los fines generales de ese mismo partido; en fin, un político de partido. Lo otro era lo propio en aquella democracia orgánica del Movimiento de Franco.

Y para tratar de recoger todas las aguas abre sus brazos a todo el azimut, aquello que decía González en su época dorada de La Moncloa con bonsáis. Todos los madrileños pueden confiarle su voto, sean de derechas, izquierdas o mediopensionistas. Por eso, para ponerlo fácil, confiesa que ha acudido a esa llamada que nadie le ha hecho –ni él mismo hizo- pensando en la Sanidad, la Educación, la Investigación, las Políticas Sociales, la Cultura y el doloroso desempleo. El catálogo completo.

Tal vez descubra el flamante candidato socialista putativo, es decir, tenido por socialista sin serlo, que ser catedrático de Filosofía es una de las mejores titulaciones posibles para asumir cargas ejecutivas. Las escuelas de negocios, los máster de empresas y demás fórmulas inventadas para paliar la penosa instrucción universitaria pasarían a mejor vida si Gabilondo tuviera ocasión de demostrar que nada curte más a la hora de organizar trabajos y responder certera y prontamente a los problemas ciudadanos que pasar por unas oposiciones para enseñar Metafísica.

En fin, dicho todo lo anterior que conste una cosa: en mi opinión Ángel Gabilondo es un buen tipo. ¿Tanto como para no caber en ese partido que lo presenta como candidato?

Política

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