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Blogs Alejandra de Argos por Elena Cué

Una Virgen de Bill Viola para San Pablo

Una Virgen de Bill Viola para San Pablo
Marina Valc√°rcel el

Autor Colaborador: Marina Valc√°rcel
Licenciada en historia del Arte
 

 

 

 

 

 

 

Mary. Bill Viola. Catedral de San Pablo, Londres.

 

Uno se acerca hasta los dos grandes ventanales blancos a los lados del altar mayor de la catedral de San Pablo, en Londres, por los que se cuela la luz. No hay vidrieras. Ni colores. Se camina despacio, sobrecogidos por la pompa y lo mastod√≥ntico de la catedral de Wren, algo desubicados, quiz√°s, por el recuerdo de San Pedro en ese baldaquino, en sus columnas salom√≥nicas, en las dimensiones y los m√°rmoles. Pero all√≠ hay una electricidad distinta a la romana. Nelson est√° enterrado bajo nuestros pies, tambi√©n Wellington. Hay banderas de campa√Īas antiguas, memoriales y sobre todo hay arte contempor√°neo, abrumadoras piezas de nuestros d√≠as que nos hablan de conflictos actuales y vienen de otros lugares del mundo: una Virgen Mar√≠a en un campo de refugiados del grafitero CBloxx, dos gigantescas cruces blancas del indio Gerry Judah colgando de la nave central… Lenguajes distintos en cruce poderoso entre el barroco y lo ultracontempor√°neo. Pensamos en nuestro pa√≠s. Buscamos algo m√°s de rabia, de reto y superaci√≥n. Burgos, Le√≥n, Toledo: sus coros, sus rejas. Bill Viola empez√≥ a trabajar en las iglesias g√≥ticas para reflejar su sonido. El silencio opaco que trepaba por sus columnas hasta el cielo…

 

 

 

Mary. Bill Viola. Catedral de San Pablo, Londres.

 

 

En esta divagaci√≥n, llegamos hasta el √°bside, bordeamos una maternidad de Henry Moore y nos encontramos en el lado izquierdo del altar mayor. All√≠, donde nuestro registro cultural nos susurra que deb√≠amos encontrar un retablo barroco con sus figuras en madera estofada y pan de oro, localizamos una monja masculinizada, vestida con alzacuellos, sotana y pelo corto que apunta con un mando a distancia hacia tres pantallas de plasma. Empieza entonces una experiencia sobrecogedora para un cristiano de 2016 en una catedral anglicana reconstruida en Londres tras el incendio de 1666. El tr√≠ptico contempor√°neo se ilumina: surge una mujer de piel oscura, pelo rapado y raza indefinida. Tiene un traje azafr√°n y todo su colorido recuerda a uno de esos monjes budistas del paisaje camboyano. La mujer tiene un seno descubierto y amamanta a un beb√©. Detr√°s, el horizonte de Los √Āngeles muda de luces, de los rosas de la ma√Īana a la ca√≠da de la noche en un tiempo que se hace muy largo mientras ella no aparta su mirada de la nuestra. La escena es emocionalmente poderosa, envuelta en el misterio entre la modernidad y lo intemporal, entre la tecnolog√≠a m√°s avanzada y la pureza del milagro de mantener una vida a trav√©s del calor y la leche de una madre.

  

 

 

Mary. Bill Viola. Catedral de San Pablo, Londres.

 

 

FRAGMENTO DE VIDA

La pantalla se fragmenta entonces en otras muchas escenas que, a modo de predela de retablo barroco, recorren la vida de la Virgen: la visitación a su prima santa Isabel representada por una mujer que llega por un sendero entre prados a una casa y se abraza a otra mujer embarazada, unos peces muertos en la orilla, un carnero que llora en blanco y negro, unas zarzas llenas de espinas. Siete minutos rodados entre el Zion National Park de Utah y el desierto que rodea el Salton Sea de California.

La escena final es, sin embargo, de belleza clásica. Una Pietà miguelangelesca con una Virgen, esta vez blanca, de velo azul, tez rosa y que sujeta el cuerpo marmóreo en su Hijo, recién descendido de la Cruz, entre sus rodillas. La Virgen no llora, solo nos mira atravesada de tristeza, incapaz de entender la realidad física de lo que está delante de ella, entonces recorre con la vista el cuerpo de su hijo levanta su mano muerta y la besa. La escena se para y se funde en negro.

Tratamos de recordar ese nivel de contenci√≥n en otros ejemplos de la pintura o del cine. Tambi√©n buscamos entre nuestros recuerdos literarios hasta encontrar aquella frase de Colm T√≥ib√≠n cuando escrib√≠a El testamento de Mar√≠a: ‚ÄúViv√≠ en el epicentro del dolor de Mar√≠a. No quisiera volver nunca‚ÄĚ. Pero la mirada de esa Virgen de Viola no se asemeja a nada. Estamos demasiado condicionados por la imagen fija de los cuadros, o la imagen en movimiento del cine. En estas tomas que, como en toda la obra de Viola carecen de discurso narrativo: la c√°mara lenta, tan extrema, redobla la oportunidad de mirar y sentir la expresi√≥n.

  

 

 

Mary. Bill Viola. Catedral de San Pablo, Londres.

 

MAR√ćA ¬ŅC√ďMO SE FRAGUA?

La obra de Bill Viola est√° en los m√°s grandes museos del mundo pero esta es la primera vez en dos mil a√Īos que una imagen sacra en movimiento, el v√≠deo, sustituye a la pintura o la escultura en un gran templo de la cristiandad.

Bill Viola (Nueva York, 1951) ha tardado 13 a√Īos en rematar estas dos obras para la catedral de San Pablo. En mayo de 2014, para el lado derecho del √°bside, lleg√≥ el primer v√≠deo, M√°rtires, y, el 8 de septiembre de 2016 se instal√≥ Mary. Los dos v√≠deos son un pr√©stamo permanente de la Tate Modern a San Pablo y en ambos ha colaborado con su mujer, Kira Perov.

El artista reconoce haber estado mucho tiempo bloqueado por la figura de Mar√≠a y confiesa: “Casi nos mata”. El tema de ambos v√≠deos fue sugerido por propia catedral: “Hasta mediados del siglo XX hubo en su lugar otras pinturas basadas en Mar√≠a y los m√°rtires. Me insinuaron que no era necesario que fueran estos temas pero, en realidad, lo que estaban haciendo era lanzarme un reto ya que el asunto fundamental de ambos es por qu√© o por qui√©n estar√≠as dispuesto a dar tu vida. Y √©sta es una pregunta demoledora”, explica el artista.

 

 

 

 

Martyrs. Detalle: Earth, Air, Fire. Bill Viola. Catedral de San Pablo, Londres.

 

Bill Viola cree que existe una cadena universal entre los seres humanos: sus padres siguen viviendo dentro de él y él seguirá viviendo en su hijo tras su muerte. Desde joven, siente cerca el budismo y su visión del mundo, la idea del eterno retorno, un principio bastante más complejo que el ciclo vida- muerte-resurrección de los cristianos.

En todos los trabajos de Viola reina el silencio. Es como si cada uno de los cuatro elementos que inundan sus personajes se emitiera desde el ruido del fondo del universo. El silencio en sus v√≠deos equivale a las zonas en blanco que dejan los pintores en los cuadros, aquello que debemos rellenar con nuestra imaginaci√≥n o nuestra emoci√≥n. Es ah√≠, en el nivel del vac√≠o, donde se encuentran los grandes pintores, m√ļsicos y poetas. Lo que Viola pretende hacer con sus v√≠deos es esculpir el tiempo: alargarlo, estirarlo, ralentizarlo, enroscarlo en s√≠ mismo para mostrarnos todas sus l√≠neas y sus formas, sus elipses. Algo parecido a la pr√°ctica de la meditaci√≥n, a fijar el instante presente, a concentrar la mirada para ahondar en la percepci√≥n de un sujeto. A canalizar la pregunta interna: “¬ŅQu√© veo?”.

El artista convierte la c√°mara en un segundo ojo, para ense√Īarnos a mirar como √©l entiende que deber√≠amos mirar: desde la introspecci√≥n, viendo m√°s all√° de las apariencias externas. Nos invita a compartir el viaje que lleva haciendo desde hace 40 a√Īos alrededor de las tres cuestiones metaf√≠sicas fundamentales: ¬ŅQui√©n soy?, ¬Ņd√≥nde estoy?, ¬Ņa d√≥nde voy?. No busca las respuestas, simplemente confrontarnos a la pregunta. “Los hombres de la antig√ľedad lo llamaban los misterios. No hay respuestas a la vida o a la muerte. Creo que el misterio es el aspecto m√°s importante de mi trabajo. El momento en el que abrimos una puerta y la cerramos sin saber a d√≥nde vamos. Estar perdido es de las cosas m√°s importantes”, resume.

Viola es un pintor que ha inventado una nueva paleta de colores tecnol√≥gicos y num√©ricos para crear sus cuadros en movimiento que se inscriben en una nueva manera de entender el arte. Un cruce con los grandes maestros de la antig√ľedad: Giotto, El Bosco, Pontormo o Goya, de los que toma no solo sus temas, tambi√©n su est√©tica. Sin embargo, lejos de ser una prolongaci√≥n en la cadena del arte, Viola aclara: “No estoy interesado en la apropiaci√≥n de estas im√°genes sino en penetrar en el interior de ellas, encarnarlas, habitarlas, sentirlas respirar. Lo que me interesa es su dimensi√≥n espiritual, no su forma visual”.

 

 

  

A la izquierda: Pietà, Tomaso Masolino da Pinicale (1383-1447). A la derecha: Emergence, Bill Viola (2002)

 

 

APARIENCIA ZEN

Cuando Bill Viola estudiaba en The Getty Institute, en 1998, el cuadro que miraba sin cesar era una Anunciaci√≥n de Dierick Bouts (1445): “Me enamor√≥ su austeridad y su apariencia zen. La Anunciaci√≥n es uno de esos momentos √ļnicos en los que, a trav√©s de la figura del arc√°ngel san Gabriel y de la Virgen, una noticia se transmite antes que las palabras, antes que el lenguaje. El conocimiento √≠ntimo por el que una mujer sabe que espera un hijo no tiene nada que ver con la verbalizaci√≥n. La conversaci√≥n que se va producir en este cuadro es de otra dimensi√≥n. Esa es su magia: el silencio, la quietud, todo sale de un lugar muy profundo”, dice el artista.

Pero Viola se fija tambi√©n en el lenguaje est√©tico de los cl√°sicos y lo trasciende: “En este cuadro subrayo la ambig√ľedad de las manos de la Virgen -hace el gesto de abrir sus manos frente a frente-; no se sabe si se abren para recibir o se van a cerrar en se√Īal de oraci√≥n. El arc√°ngel, sin embargo, levanta su dedo √≠ndice. Este lenguaje de las manos est√° lleno de carga simb√≥lica. Muchos de los gestos que hace Cristo, como unir el √≠ndice con el pulgar para la bendici√≥n, est√°n tambi√©n en los budas. En el lenguaje hind√ļ todas las posturas de las manos tienen un sentido muy espec√≠fico”.

 

 

 

 

Anunciación (1445) Dierick Bouts.

 

“Yo nac√≠ al tiempo que el v√≠deo”. Bill Viola se inscribe a s√≠ mismo en la segunda generaci√≥n de artistas que utilizan el v√≠deo, aquella que se beneficia directamente de los descubrimientos de los primeros videoartistas. Experimenta con esta t√©cnica desde los a√Īos 1970 cuando era alumno del College of Visual and Performing Arts de la Universidad de Siracusa, Nueva York, uno de los primeros centros en dedicarse a la t√©cnica. All√≠ observa el trabajo de los pioneros. Fue asistente de Nam June Paik.

En uno de sus primeros v√≠deos, Reflecting Pool (1977-79), graba a un hombre -√©l mismo- tir√°ndose desnudo a un estanque: su cuerpo queda suspendido por la c√°mara en el aire, por encima del agua, desvaneci√©ndose gradualmente en la propia materia de la imagen, mientras contin√ļa el movimiento de las hojas de los √°rboles del fondo y los reflejos del agua. Reflecting Pool se basa probablemente en su experiencia personal. Siendo ni√Īo se cay√≥ de una barca y estuvo a punto de morir ahogado. Casi sin conocimiento sinti√≥ una plenitud total y vio im√°genes de una belleza extraordinaria. Desde entonces no consigue olvidar el espect√°culo de los rayos de luz traspasando el agua mientras se hund√≠a en el lago. Nunca ha sido capaz de representar este hecho de manera directa, sin embargo, su obra se encuentra llena de alusiones desde las m√°s dulces a las m√°s violentas inmersiones: nacimientos, bautismos, muerte… El agua representa para Bill Viola cada una de las etapas de la vida. Este es tambi√©n el n√ļcleo de su reflexi√≥n sobre la muerte y lo que le sucede.

 

 

 

 

Martyrs. Detalle Water. Bill Viola. Catedral de San Pablo, Londres.

 

 

 

UN PUENTE SOBRE EL T√ĀMESIS

Sin abandonar la idea del agua salimos de San Pablo sintiendo la cercan√≠a del r√≠o, tambi√©n la de esa otra “catedral” en la que se ha convertido la Tate Modern, que queda del otro lado del T√°mesis, ambas separadas, m√°s bien unidas, a trav√©s del Millenium Bridge. Parece que Foster hubiera extendido las alas para fomentar la comunicaci√≥n entre dos grandes puentes de nuestra cultura: religi√≥n y arte. Avanzamos sobre el r√≠o y avanzamos, tambi√©n, desde √°bside de San Pablo a la sala de Turbinas. La chimenea de la central el√©ctrica se erige como un contrapunto a la c√ļpula de la catedral. De igual manera, la caja de luz y su cristal transl√ļcido que se diferencian de la oscura mamposter√≠a de ladrillo de la nueva fachada de Herzog & de Meuron dialogan y complementan a la blanca y solemne columnata de Wren. Nos alejamos por el puente, envueltos en la humedad, en el aire fresco y las gaviotas del T√°mesis. Recordamos la inscripci√≥n de la l√°pida del memorial de William Blake en la cripta de San Pablo: “Hold infinity in the palm of your hand/ And Eternity in an hour.” (Sostener lo infinito en la palma de tu mano/ y la eternidad en una hora).

 

 

 

  

Millenium Bridge (2002) Londres. (Foster and Partners y sir Anthony Caro)

 

 

 

 

   -Una Virgen de Bill Viola para San Pablo  –                                                           – Alejandra de Argos –

 

 

 

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