LA HACIENDA DE TODOS

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Sabemos que ni Mariano Rajoy cesará a Cristóbal Montoro ni este presentará su dimisión. Se equivocan los dos. Porque más allá de que la contabilidad de España haya funcionado razonablemente bien estos años, el acoso fiscal y el arrase de la clase media va a ser uno de los puntos negros en el balance de todo este tiempo de Gobierno del PP. Aún es peor haber convertido en arma arrojadiza contra propios y extraños a un organismo que debe ser ejemplar en su discreción y rigor. Los Estados modernos –y España lo es– se basan en la redistribución de la riqueza, pero nunca en la confiscación del esfuerzo de la ciudadanía ni en la inoculación del desaliento en los esforzados contribuyentes. Acabar con la clase media solo conduce a fomentar el populismo y a extremar las posiciones políticas. Bien harían Rajoy y Montoro en reflexionar acerca de si su política fiscal tiene una alternativa que genere más beneficio, en lugar de empobrecer a las familias. Claro que la hay. Como existen otros estilos de comunicar las bondades de Hacienda o de llevar a cabo la práctica legislativa en este terreno. Incluso, otra Hacienda es posible.