EL ASOMBRO DE LA DEMOCRACIA

hillary
Paradojas de la vida, la economía estadounidense crece, pero el norteamericano medio vive peor que hace unos años, muy por debajo de su par europeo. Cunde por ello cierto malestar entre la mayoría minoritaria blanca. Ser el gendarme del mundo cuesta muchos dólares. Mantener activos nada menos que doce portaaviones en los siete mares va directamente al bolsillo del contribuyente. Ingredientes todos que se maceran en el caldo de cultivo del populismo, donde pesca Donald Trump. Que nadie descarte, pues, una nueva sorpresa. Las democracias libres poseen esa capacidad para el asombro y el pasmo; para elegir la opción más incierta. Personalmente, prefiero a Hillary Clinton. Suena ya la hora de una mujer en la Casa Blanca. Ahora bien, el fenómeno Trump debe hacernos reflexionar a todos sobre cuestiones que, en particular en el viejo continente, analizamos mal o muy mal. Por ejemplo, los norteamericanos están ya hartos de poner su dinero, y sus vidas, para salvar a la acomodada Europa; la globalización tiene tan mala prensa en EE.UU. como aquí; y los populismos, cuando crecen, también lo hacen contra nosotros.