Soy superfan de RocÃo Jurado. (Otro dÃa tendré que contar lo que me gustan los discos de Kathleen Ferrier o Elly Ameling, para variar.) Me encanta RocÃo Jurado en directo y habrÃa pagado por estar en el estudio en el que se grabó el especial. El programa, como producto televisivo, era una medianÃa, nada del otro mundo y casi ni de éste, pero de lo que se trataba era de escuchar y ver a la de Chipiona. Grande, grande. Era un poco como aquel homenaje que se hizo a Lola Flores en Miami, sólo que éste era en playback y a Lola se le iban las letras (en cualquier caso, el dúo de la Faraona y Celia Cruz cantando Burundanga queda ahà para los restos). En lo de ayer, RocÃo cantaba. Y se adornaba, como suele hacer en los directos. Espectacular en Punto de partida que cantó con Mónica Naranjo, de petarda mayor a aprendiz de petarda (Punto de partida es una de las peores canciones de RocÃo, con la que, paradójicamente, suele hacer sus mejores performances). Horrible Paulina Rubio, que parecÃa una niña de Menudas estrellas que se hubiera puesto a balbucear Lo siento mi amor con la estrella (vamos, que no habÃa otra copla). Y espeluznante Antonio Canales. Yo es que me veo a ese tÃo con mechas bailándome delante con la mantilla (en hombres, sólo Falete sabe usar la mantilla) y me saco una pistola a lo Indiana Jones con el tÃo de la espada. La única innovación de un programa de este tipo fue el chorreo de cuartos de los mensajes sms. Por lo menos se demostró que los fans de la Jurado son menos iletrados que los de otros espacios. Frases largas, sin locas abreviaturas y sin faltas de ortografÃa. Y fue un éxito. Pese a la vuelta de Los Serrano (5.692.000 y 30,6% de share) mantuvo el tipo (3.455.000 y 25% de share).
(Bonus track. He corregido la falta de ortografÃa)
Hemeroteca